Autor: Nathalie Almonte

  • Pandemia, Coronavirus en España: velorios virtuales y el dolor de no saber dónde se entierran los seres queridos

    Pandemia, Coronavirus en España: velorios virtuales y el dolor de no saber dónde se entierran los seres queridos

    A ese pesar se suma la tristeza de no poder velarlos. Las cifras de casos siguen creciendo. Y surge el fantasma de las fosas comunes.

    Invisible y silencioso, en las últimas 24 horas el coronavirus mató en España a 770 personas cuyos cuerpos serán incinerados sin ceremonias del adiós.

    En total, hasta este viernes, los españoles duelan casi 5.000 muertes en velorios virtuales, homenajes que, a falta del abrazo entre amigos y familiares que desterró la crueldad del Covid-19, buscan consuelo ante la platea infinita, desconocida y poco íntima de las redes sociales.

    “El miércoles falleció mi suegro por coronavirus y hoy ha fallecido mi suegra. Mi mujer tiene que estar 14 días aislada sin salir de la habitación y la niña y yo empezamos anoche con fiebre -se desahogaba en las redes Jorge, un creativo de una agencia de publicidad online de Bilbao, hace unos días-. Esto es muy cruel, ni siquiera podemos abrazarnos para llorar juntos.”

    Calles desiertas en Madrid. / AFP

    España cuenta con más de 64.000 casos positivos y algunos familiares de contagiados que murieron por Covid-19 saben que sus seres queridos fueron cremados pero no dónde fueron enterrados.

    Es lo que vive una vecina de L’ Hospitalet de Llobregat, en Cataluña: su suegro murió en el Hospital de Bellvitge y su pareja, en aislamiento por haber estado en contacto con su padre enfermo, perdió el rastro de cuál ha sido el destino final de los restos de su papá.

     

    En el inventario de calamidades, reales y simbólicas, en las que nos hunde la epidemia que ya mató a más de 25.000 personas en todo el mundo no falta el fantasma de las fosas comunes, las que aún sangran para los familiares de los muertos durante la Guerra Civil española y que retumba en los oídos de quienes padecieron dictaduras como la argentina. El dolor del no saber dónde están los propios muertos, la incertidumbre que arde y no da tregua al duelo.

     

    “Nos dijeron que nos llamarán cuando tengan las cenizas pero ha sido todo tan veloz y a cajón cerrado que no tenemos cómo saber si era mi abuela quien estaba allí dentro”, lamenta el nieto de una señora de 92 que murió por coronavirus en Cataluña.

    En Madrid, la temperatura bajo cero del Palacio de Hielo es un campo santo artificial. La pista de 1.800 metros cuadrados, orgullo del centro comercial que la alberga en el distrito de Hortaleza, al noreste de la ciudad, está seteada para mantener el piso congelado a entre -8 y -10 grados, lo que la convierte en una cámara frigorífica para conservar los cuerpos que las funerarias pasan a retirar.

     

    “Por día, recogen entre seis y siete veces más cadáveres que hace una semana”.

    “Los crematorios que gestiona Servicios Funerarios de Madrid operan al máximo de su capacidad operativa durante las 24 horas del día. No obstante, debido al alto nivel de demanda, en estos momentos la fecha de entrada en el crematorio se demora más de lo habitual”, admitió a Clarín Antonio Santos Muñoz, del departamento de márketing de la empresa municipal de servicios funerarios del Ayuntamiento de Madrid, que gestiona dos tanatorios, dos crematorios y los 14 cementerios municipales de la ciudad.

    “Para poder atender la prestación de servicio público municipal que el Ayuntamiento de Madrid tiene encomendada, se está ofreciendo como alternativa a la incineración, la inhumación en nichos temporales en el cementerio Sur Carabanchel, que ofrecen concesiones de 10, 30 o 75 años”, agregó Santos Muñoz.

    Sirenas, sirenas y más sirenas

    En la ciudad, la opresión, el agobio y la angustia que suman las casi dos semanas de estado de alarma tienen una banda de sonido propia que eriza la piel: la de la sirenas, de ambulancias y patrulleros, que copan las calles vacías y en mute. ¿Por qué suenan si no hay tránsito ni bullicio?

    El gobierno español estudia volver aún más severas las restricciones de movimientos que con las que el estado de alarma inmovilizó a la gente en sus casas para frenar la propagación del virus que, según las últimas cifras, ya contagió a más de 64.000 personas.

    “Se están valorando hacer algunas modificaciones a las medidas actuales para garantizar que este último empujón que necesitamos dar para estabilizar la curva (de contagios) y empezar claramente a descenderla se pueda garantizar”, dijo Fernando Simón, director del Centro de Gestión de Alarmas y Emergencias Sanitarias.

    A quienes no se les permite velar ni estar presente en el entierro de sus muertos no les preocupa que aumente el confinamiento: “Muchísimas gracias por todas vuestras muestras de apoyo y cariño, me sirven de mucho -agradecía Jorge, el publicitario que no pudo enterrar a los padres de su esposa-. Ahora necesito poner la canción favorita de mis suegros y necesito creer que en este momento ya están bailándola juntos.” El tuit incluye un link de YouTube. Clickeando, suenan los acordes de Juan de Dios Filiberto y la voz de Gardel acunando la letra de Caminito.

     

    Madrid. Corresponsal

     

  • Bérgamo, Coronavirus en Italia: el alto precio pagado por el clero

    Bérgamo, Coronavirus en Italia: el alto precio pagado por el clero

    Al igual que los empleados de Salud, están en la primera línea del frente. Ofician funerales, visitan a los enfermos y, muy a menudo, ancianos.

    Ofician funerales, visitan a los enfermos y, muy a menudo, son ancianos. Los curas están pagando un alto precio por el coronavirus​ en Italia, un país muy castigado por la pandemia.

    "El cura siempre está cerca de la gente. Para lo mejor y para lo peor, esa es su razón de ser", declara monseñor Giulio Dellavite, secretario general del obispado de Bérgamo (norte).

    La ciudad lombarda y su provincia son las más afectadas por la pandemia, que azota duramente a Italia. Y los párrocos, la mayoría de avanzada edad, tampoco se libran.

    De los 67 curas italianos contagiados y fallecidos desde el comienzo de la pandemia, más de una veintena han muerto en la diócesis de Bérgamo, incluyendo un obispo, según un balance publicado el miércoles por el diario del a conferencia episcopal italiana, Avvenire.

    Una larga fila de ataúdes aguardan su final, en Bérgamo./ AFP

    Los sacerdotes están particularmente expuestos, pues visitan a los enfermos y ofician funerales en presencia de los familiares más cercanos del fallecido.

    Pese a los riesgos, Don Giuseppe Locatelli, el párroco de Albino, no quiere renunciar a su labor. "Debo reconocer que los curas están en segunda línea. Los médicos y los enfermeros están en primera línea, con los riesgos que asumen cada día. Nosotros asumimos menos riesgos", afirma.

    "Nuestros párrocos mueren porque no calculan los riesgos", añade monseñor Dellavite.

    El padre Giuseppe Berardelli, párroco de Casnigo, cerca de Bérgamo, era uno de ellos. "Al no saber que el virus era tan peligroso, continuó con su trabajo, yendo a las casas a celebrar funerales. Y cuando resultó infectado, tampoco paró inmediatamente", cuenta Gianbattista Guarini, de 49 años, estanquero de la localidad, al noreste de Bérgamo.

    Un cura reparte comida a los pobres en Bérgamo. / Reuters

     Giuseppe Berardelli falleció en la madrugada del 16 de marzo a los 72 años, en el hospital de Lovere.

    El padre Locatelli cuenta que fue a "bendecir el cuerpo de un hombre en su lecho de muerte". "Fui porque era una situación especial. Allí estaba su mujer y su hijo, discapacitado, en silla de ruedas. Estaban solos".

    "Los curas caen enfermos y mueren como los demás, quizá más que los demás, si bien ahora mismo es muy difícil aventurarse en ese tipo de recuento estadístico", señala Avvenire en el balance que publicó el miércoles.

    La víctima más joven, el padre Alessandro Brignone, de 45 años, era párroco en la diócesis de Salerno, en Campania, al sur de Nápoles.

    AFP

     

     

  • Selección de pacientes,  Coronavirus en Holanda: ancianos y débiles no son hospitalizados

    Selección de pacientes, Coronavirus en Holanda: ancianos y débiles no son hospitalizados

    El sistema sanitario holandés resiste abandonando a parte de los enfermos.

     ¿Qué es más inhumano? ¿Hospitalizar a un anciano que puede morir o dejarlo morir en casa? El sistema sanitario holandés cree que es mejor que se quede en casa o en la residencia de ancianos. Así, además, no contribuye al colapso del sistema sanitario.

    Una nota del diario español El Confidencial recoge el testimonio de Frits Rosendaal, jefe de epidemiología clínica del Centro Médico de la Universidad de Leiden, al sur de Holanda: “En Italia, la capacidad de las UCI se gestiona de manera muy distinta (a Holanda). Ellos admiten a personas que nosotros no incluiríamos porque son demasiado viejas. Los ancianos tienen una posición muy diferente en la cultura italiana”. Se puede extender a España el comentario sobre Italia.

    El sistema sanitario holandés asegura además que al reducir el número de hospitalizaciones no sólo se alivia la situación en los hospitales sino que se pone menos en riesgo al personal hospitalario y al de las ambulancias.

    Holanda tiene una de las medidas de confinamiento más laxas de Europa. Hasta esta semana no cerró los colegios y las tiendas siguen abiertas. Eso ha supuesto que algunos pueblos del Flandes belga, que tienen los comercios cerrados, bloqueen con barreras de cemento sus calles porque en algunos casos medio pueblo está en Holanda y medio pueblo en Bélgica. Esa linde no ha visto una frontera física desde hace décadas. En algunos pueblos, la iglesia está en Bélgica y el campo de fútbol en Holanda o viceversa.

    Holanda es el tercer país europeo con más muertos en relación a su población. Con datos del mediodía del viernes, serían 25,3 por millón, sólo por debajo de Italia y España.

    Los números de Holanda podrían estar mal calculados. Un artículo publicado este jueves en la web de la televisión pública ‘NOS’ explica que el número real de fallecidos por coronavirus podría ser superior al anunciado por las autoridades. Se basa en testimonios de médicos.

    En Holanda no se hacen análisis ni siquiera a todos los pacientes hospitalizados con síntomas que coinciden con los del coronavirus. Con más de 17 millones de habitantes, Holanda no había hecho el jueves ni 50.000 tests. El Confidencial también cuenta el testimonio de Diederik Gommers, presidente de la Asociación Holandesa de Cuidados Intensivos. Según sus datos, el sistema sanitario todavía tiene margen y no espera el pico de enfermos hasta finales de mayo.

    La situación de Holanda no parece tan desahogada. Hospitales holandeses pidieron el miércoles trasladar a enfermos a hospitales belgas porque empiezan a faltarles camas de UCI. Bélgica se negó. Holanda cuenta con 6,4 camas de UCI por cada 100.000 habitantes. Bélgica casi el triple: 15,9 por cada 100.000.

    El Ministerio de Sanidad belga, que tiene casi un tercio de sus camas UCI vacías, asegura que mientras no descienda con fuerza el número de hospitalizados no atenderá a residentes en otros países.

    Hospitales del Flandes belga siguen una estrategia similar a la holandesa, pero sólo con los ancianos que viven en residencias de mayores que cuentan con servicios médicos. No con los que enferman en sus casas, que sí son hospitalizados.

    La estrategia oficial sigue siendo la misma que planteó hace semanas el Reino Unido y que tuvo que abandonar, lograr la “inmunidad de rebaño”.

    Se trata de permitir que el virus corra entre la población de forma controlada para inmunizarla. El primer ministro Mark Rutte asegura que esa “inmunidad de rebaño” es un efecto colateral de su estrategia de confinamiento tan limitado que las tiendas están abiertas y sólo se han cerrado escuelas, bares, restaurantes y otros establecimientos de ocio y cultura.

    Bruselas, especial

     

     

  • Casi 70.000 contagios,  Coronavirus en Italia: registró casi mil muertos en un día y los fallecidos ya superan los 9.000

    Casi 70.000 contagios, Coronavirus en Italia: registró casi mil muertos en un día y los fallecidos ya superan los 9.000

    Sumó 969 víctimas fatales y 4.401 nuevos contagiados, según información oficial. Se trata de un aumento récord desde el inicio de la pandemia.

    La cantidad de fallecidos en Italia no para de crecer por el brote del nuevo virus. (EFE)

     

    Mientras el gobierno se muestra optimista en que empiezan las "señales claras" de la eficacia de las medidas para reducir los contagios de Covid-19, Italia registró un récord de 919 víctimas con coronavirus en las últimas 24 horas, con un saldo de 9.134 muertes desde el 21 de febrero.

     

    "Se registraron 4401 nuevos contagios, y el número de víctimas es de 969 incluidas 50 que ayer no se habían incluido en el informe", informó este viernes en conferencia de prensa Domenico Arcuri, comisionado del gobierno para la emergencia.

    Así, Italia alcanzó un nuevo récord diario de víctimas y el número de muertes totales quedó en 9.134. Las 50 víctimas informadas por Arcuri correspondieron a muertes en la región de Piamonte que ayer no habían sido incluidas en la conferencia de prensa diaria de la Protección Civil en una primera instancia y fueron agregadas en un boletín nocturno.

    El número de contagios, que registró una leve baja con respecto a los 4492 informados entre miércoles y jueves, elevó la cifra oficial de infectados a más de 70.000.

    "Nos encontramos de frente a una crisis que tiene un enemigo invisible fuerte y desconocido, y para derrotarlo debemos utilizar las armas de las que disponemos", agregó Arcuri.

    "La prevención es nuestra arma más fuerte, y necesitamos la colaboración de todos nuestros ciudadanos para respetar las medidas del gobierno", planteó Arcuri, que pidió un "sacrificio extraordinario" a la población.

    Los nuevos datos se dan horas después de que el Gobierno italiano informara que comenzó a ver "señales claras" del funcionamiento de las medidas dispuestas desde el 11 de marzo para buscar frenar el contagio del coronavirus en el país.

    "Estamos observando señales claras de eficacia en las medidas de contención", planteó el titular del Consejo Superior de Sanidad, Franco Locatelli, en conferencia de prensa.

    El presidente del Instituto Superior de Sanidad, Silvio Brusaferro, agregó en tanto que "a partir del 19-20 de marzo cae la cantidad de nuevos casos, la curva de contagios parece atenuarse".

    De todos modos, Brusaferro pidió a la población "no ilusionarse que una ralentización de la difusión pueda inducir a reducir las medidas adoptadas".

    En ese marco, el funcionario destacó que "se alcanzó el pico pero no lo hemos superado. Que la curva de contagios vaya más despacio no significa que entremos en una fase descendente".

    Este viernes, el gobierno autorizó el uso de dos drogas contra la malaria, cloroquina e hidroxicloroquina, para tratar el Covid-19.

    Las autoridades italianas avalaron la utilización de parte del Servicio Sanitario Nacional de los dos fármacos usados contra la malaria en la búsqueda de una respuesta al coronavirus que ya provocó más de 8.000 muertos en el país europeo.

    Según se publicó en el boletín oficial italiano, también recibieron el visto bueno las combinaciones de una serie de fármacos usados contra el HIV, como Iopinavir/ritonavir, danuravir/cobicistat, darunavir y ritonavir.

    Italia se mantiene hace más de una semana como el país con más personas fallecidas con Covid-19 y un universo de contagiados que podría superar los 700.000, según estimaciones científicas consideradas "verosímiles" por las autoridades.

    Desde el 11 de marzo pasado, Italia dispuso varias medidas hasta el 3 de abril, como suspensión de clases y cierre de bares y restaurantes, para buscar frenar la difusión del virus.

    Con información de Télam

     

     

  • Medidas. Coronavirus en Brasil: la increíble campaña de Jair Bolsonaro de reabrir todo y sacar a la gente a la calle

    Medidas. Coronavirus en Brasil: la increíble campaña de Jair Bolsonaro de reabrir todo y sacar a la gente a la calle

    El presidente moviliza a seguidores para reclamar la apertura de comercios, bajo el lema “Brasil no puede parar”.

    Brasil no puede parar. Ese es el nombre de la campaña lanzada por el gobierno del presidente Jair Bolsonaro, macizamente compartida en las redes sociales, para movilizar a sus seguidores y ponerlos en las calles de centenares de ciudades del país, presionando a alcaldes y gobernadores por la apertura de comercios y escuelas.

    Al mismo, tiempo, en una medida que está llevando a muchos empleados del gobierno federal a cambiar su decisión de trabajar en casa, el Ministerio de Economía ordenó suspender el pago a trabajadores estatales de beneficios como el pago de transporte y otros adicionales.

    “Para los casi 40 millones de trabajadores autónomos, Brasil no puede parar. Para los vendedores ambulantes, ingenieros, feriantes, arquitectos, albañiles, abogados, profesores de la red privada, prestadores de servicios, Brasil no puede parar”, dice la campaña, mostrando imágenes de hombres y mujeres vendiendo baratijas y de trabajadores de distintas actividades, como operarios fabriles, recolectores de residuos, costureras y profesionales de la salud.

    “Para los comerciantes de barrio, para los que tienen tiendas en el centro, para los empleados domésticos, para millones de brasileños, Brasil no puede parar”, agrega, alertando también sobre el cierre de empresas y despidos masivos.

    La campaña apela también a los enfermos ocasionados por la pandemia y por otras dolencias. “Para los millones de pacientes de las más diversas enfermedades y los heroicos profesionales de salud que de ellos cuidan, para los brasileños contaminados por el coronavirus, para todos los que depende de atención y de la llegada de remedios y equipos, Brasil no puede parar”, afirma la campaña, recibida con indignación por muchos y con entusiasmo por los seguidores del presidente de Brasil.

    El Presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, sale del Palacio do Alvorada./ EFE

    Los mensajes #OBrasilnaopodeparar y #Bolsonarotemrazao (Brasil no puede parar y Bolsonaro tiene razón) comenzaron a propagarse rápidamente en las redes, al igual que llamados a realizar recorridas en automóviles para pedir que abran todas las actividades que el coronavirus obligó a cerrar.

    “En el mundo entero, son raros los casos de víctimas fatales de coronavirus entre jóvenes y adultos. La casi totalidad de los fallecimientos se dio con ancianos. Por lo tanto, es preciso proteger a estas personas y a todos los integrantes de grupos de riesgo. Para estos, el aislamiento. Para los demás, distanciamiento, atención redoblada y mucha responsabilidad. Vamos, con cuidado y conciencia, a volver a la normalidad”, dijo la Secretaría de la Comunicación de la Presidencia de Brasil al presentar la campaña.

    Bolsonaro, en sus redes sociales, compartió imágenes de una caravana de automóviles en la sureña ciudad de Camboriú contra el aislamiento social y reclamando el regreso al trabajo.

    El gobernador de Santa Catarina, Carlos Moisés, un aliado del presidente conocido como Coronel Moisés, anunció que desde la próxima semana ese estado de la Región Sur de Brasil aflojará la cuarentena y autorizará una paulatina reanudación de la actividad.

    Caravanas y concentraciones

    Grupos de Whatsapp y redes de seguidores del presidente de Brasil compartieron imágenes de caravanas en otras ciudades y también llamados a realizar movilizaciones.

    “Caravana en la gran Vitoria. 28/3 – Sábado – Concentración a las 9.30 – Caravana de los empresarios, comerciantes, choferes de aplicaciones, profesionales liberales y de todos los que necesitan que Brasil vuelva a funcionar ya. ¡Vamos a aislar a nuestros ancianos y tratar a los enfermos, el resto necesita volver a la guerra!”, dice una de las convocatorias distribuidas en el estado de Espírito Santo, en el sudeste del país.

    Siempre con la etiqueta #Bolsonarotemrazao, las convocatorias se repitieron en la sureña Curitiba, en Aracaju (nordeste) y otras ciudades del país, grandes y pequeñas.

    Pelea con gobernadores y alcaldes

    Bolsonaro, hablando brevemente con periodistas, dirigió duros mensajes a gobernadores y alcaldes que ordenaron cerrar comercios, asegurando que deberían pagar los aportes patronales mientras dure la suspensión.

    Carteles que rezan "Fuera Bolsonaro" en San Pablo./ Reuters

    “Hay un artículo de la ley laboral que dice que todo empresario, comerciante que fuera obligado a cerrar su establecimiento por decisión del respectivo jefe del Ejecutivo, los aportes laborales, quien los paga, es el gobernador o el alcalde. Cerraron todo. Era una competencia de quien iba a cerrar más”, dijo el presidente, insistiendo en la necesidad de que jóvenes y adultos sanos retomen sus tareas.

    El gobernador de San Pablo, Joao Doria, quien mantuvo una feroz pelea con Bolsonaro en una videoconferencia tras poner en cuarentena al distrito que es el corazón industrial y financiero de Brasil, recordó que Italia pagó un alto precio por resistir medidas de aislamiento. “Los números muestran que la medida está impidiendo el avance desenfrenado de infectados”, dijo.

    Doria radicó ante la policía una denuncia por amenazas de muerte que, indicó, recibió en su teléfono móvil. Los mensajes también hablaban de invadir su residencia particular, ubicada en el barrio de Jardins, en la ciudad de San Pablo, que fue cercada por la Policía Militar para aumentar la protección.

    Bolsonaro acusó a Doria de hacer politiquería y demagogia barata, y aprovechar la crisis sanitaria y económica para lanzar su candidatura a la presidencia.

    Brasilia, corresponsal

     

  • Pandemia global,  “Masturbarte no te va a contagiar coronavirus”, el consejo de Nueva York para una sexualidad segura

    Pandemia global, “Masturbarte no te va a contagiar coronavirus”, el consejo de Nueva York para una sexualidad segura

    Lo dice una guía emitida por la ciudad. También recomienda evitar el sexo entre personas que no conviven.

    La masturbación, una alternativa para soledad en tiempo de coronavirus.

    "Tu mejor compañero sexual sos vos mismo. Masturbarte no te va a contagiar coronavirus, especialmente si te lavás las manos y limpiás tus juguetes sexuales con agua y con jabón durante al menos veinte segundos". El consejo lo da el Departamento de Salud de la Ciudad de Nueva York​, en una guía publicada en los últimos días para orientar a los neoyorquinos a la hora de tener relaciones sexuales en tiempos de pandemia.

    Según el conteo oficial del centro de salud e investigación Johns Hopkins, este jueves a la tarde ya son más de 79.000 los casos de coronavirus confirmados en Estados Unidos. Se estima que la mitad están en el estado de Nueva York, del cual la Gran Manzana es epicentro.

     

    Es en ese contexto que el área de Salud metropolitana emitió una guía para evacuar dudas y hacer recomendaciones vinculada a la vida sexual de quienes habitan la ciudad.

    "Todavía tenemos mucho que aprender sobre el sexo y el coronavirus. El virus ha sido encontrado en las heces de personas infectadas, pero no aún en semen o fluidos vaginales. Sabemos que otras cepas del coronavirus no se transmiten eficientemente durante una relación sexual", advierte la guía.

    Más de la mitad de los contagios de coronavirus en los Estados Unidos se dieron en Nueva York. (EFE)

    Y aconseja: "Tené relaciones sexuales con gente cercana". Su primer consejo, en ese sentido, es la autosatisfacción. Y agrega: "El siguiente compañero más seguro para tener relaciones sexuales es alguien que viva con vos. Tener contacto cercano -incluido el sexo- sólo con un círculo acotado de gente previene el contagio".

    "Tenés que evitar cualquier contacto cercano, inclusive el sexo, con cualquiera que no esté en tu casa. En caso de tener sexo con personas que estén afuera, tené el menor número de parejas posible. Si solés mantener sexo virtual o sos trabajador o trabajadora sexual, considerá dejar pasar un tiempo hasta tener encuentros en persona. Las videollamadas y el sexting son buenas opciones", sugiere la guía.

    También da recomendaciones sobre cómo cuidarse durante la relación sexual: besarse puede contagiar el coronavirus, el uso de preservativo durante sexo anal u oral puede disminuir el riesgo de estar en contacto con heces, y la higiene previa y posterior al sexo es más importante que nunca. Insiste -como insisten todas las guías sanitarias oficiales del mundo en este momento- en lo importante de que el lavado de manos sea con jabón y dure al menos veinte segundos.

    "Si tu pareja o vos no se sienten bien, es mejor no tener relaciones sexuales. Si van a tenerlas, es mejor no besarse. Pero lo ideal es no tener relaciones sexuales porque pueden estar por aparecer los primeros síntomas del coronavirus y pueden contagiarse", advierte la guía.

    En esos casos, como sostiene la guía casi como su punto de partida, siempre se le puede echar mano a la masturbación.

     

  • El brote, sin freno, Coronavirus en España: volvió a aumentar la cantidad de muertos y son casi 5.000 los fallecidos por la pandemia

    El brote, sin freno, Coronavirus en España: volvió a aumentar la cantidad de muertos y son casi 5.000 los fallecidos por la pandemia

    El país ibérico registró 769 nuevas muertes en las últimas 24 horas y acumula 64.059 contagios, según la información oficial. El jueves, la cantidad de fallecidos había disminuido.

    Dos camilleros trasladan a un enfermo en el Hospital de Mar este jueves en Barcelona. (EFE)

     

    España registró un nuevo incremento en la cantidad de fallecidos por la pandemia de coronavirus​: según el reporte diario de las autoridades sanitarias, en las últimas 24 horas murieron 769 personas, con lo que la cantidad de víctimas fatales llega a 4.858. La nueva cifra equivale a un incremento del 18,8 por ciento en un día, lo que supone un nuevo máximo en 24 horas desde el inicio de la pandemia.

    El jueves, el Gobierno había informado 655 fallecidos, una cifra levemente menor a los 738 del miércoles, lo que había llevado un atisbo de esperanza de que el brote ingresara en una fase de estabilización.

     Según la información brindada este viernes por el Ministerio de Sanidad, la cantidad de contagios en España llega a 64.059, de los cuales 4.165 se encuentran tratados en cuidados intensivos y 9.357 ya han sido curados.

    Madrid sigue siendo la ciudad más afectada por la pandemia, con un total de 19.243 casos confirmados y 2.412 fallecidos. En segundo lugar se encuentra Cataluña, con 12.940 contagios hasta este viernes y 880 muertos.

    Los datos del coronavirus en España.

    En ese contexto, el Gobierno de Pedro Sánchez acelera el montaje de hospitales de campaña y anunció la contratación de unos 200 médicos extranjeros.

    Desde grandes ciudades como Madrid, donde con la ayuda del Ejército se montó un hospital con capacidad para hasta 5.000 personas, hasta la pequeña ciudad de Segovia, próxima a la capital, se están instalando hospitales de campaña para descongestionar a los hospitales, que están al límite de sus capacidades.

    La ONG Médicos Sin Fronteras también abrió dos hospitales de campaña en pabellones de dos de las ciudades más afectadas de la región de Madrid.

     

  • Está en aislamiento, Coronavirus en el Reino Unido: el primer ministro Boris Johnson tiene coronavirus

    Está en aislamiento, Coronavirus en el Reino Unido: el primer ministro Boris Johnson tiene coronavirus

    Tiene síntomas leves. De empeorar, será reemplazado por el canciller Dominique Raab. El ministro de Salud, también está contagiado.

    El primer ministro británico Boris Johnson tiene coronavirus. Un vocero de Downing St confirmó que el premier dio positivo al test, recomendado por el jefe de oficiales médicos británicos, profesor Chris Witty. La prueba fue realizada en la casa de gobierno británica , donde vive Johnson, y dio positiva. Si Boris empeora, lo reemplazará el canciller Dominique Raab.

     

    El secretario de Salud británico Matt Hancock también dio positivo para el virus, este viernes. Como Boris Johnson tiene temperatura y una tos persistente.

    “Después de experimentar síntomas leves como temperatura y una persistente tos en las últimas 24 horas, ante el consejo de jefe médicos, se hizo un test que dio positivo por coronavirus”, sostuvo el vocero.

    Boris (55) está aislado en Downing St, trabajando desde la casa y continúa liderando la respuesta a la crisis en el reino.

    En Twitter, Boris contó que “ahora estoy auto-aislado pero continúo liderando la respuesta del gobierno mediante video conferencia mientras peleamos contra el virus. Juntos vamos a derrotar a esto”, dijo.

    No se sabe si su novia Carrie Symonds, que espera un bebé para abril, está junto a él. El Chancellor de las finanzas Rishi Sunak y la ministra del Interior Priti Patel, que estuvieron al lado del primer ministro trabajando, no están aislados ni presentan aparentes síntomas.

    La reina confinada

    Esto significa que el virus ha afectado al gobierno y a la línea de la sucesión real en la Casa de Windsor. La reina Isabel está confinada en el palacio de Windsor junto a Philip, su esposo y duque de Edimburgo, porque en el palacio de Buckingham surgió al menos un caso.

    Por primera vez mantuvo su audiencia semanal con el primer ministro por teléfono el jueves. El príncipe Carlos, heredero británico, fue contagiado y se encuentra en su palacio escocés de Birkhall, aislado sin haber contaminado a Camilla, su esposa.

    El príncipe Harry, que estuvo junto su padre en la ceremonia del Commonwealth del 12 de marzo en la catedral de Westminster, hizo la cuarentena en Canadá pero se mudarán definitivamente a California y están en cuarentena junto a Meghan y su hijo Archie.

    No viajaron a Gran Bretaña para apoyar al príncipe William, que ha quedado de hecho a cargo de la Familia Real, y la abandonaran definitivamente el 31 de marzo.Todos participaron ayer en el aplauso al personal sanitario en Gran Bretaña.

    Boris protagonizó todos los días la conferencia de prensa informando sobre la crisis y participó en la reunión del G20 entre los líderes del mundo por video el jueves.

    La noticia del contagio de Boris Johnson llega cuando la crisis escala en Gran Bretaña y las empresas ceden depósitos de hasta un kilómetro de largo para convertirlos en hospitales y morgues en todo el país. A cargo de la logística y el desplazamiento de camas está el ejército, con un espíritu en la población que recuerda el de la Segunda Guerra Mundial.

    El premier cree que podría contar con la infraestructura y los recursos suficientes para enfrentar la pandemia. Empresas británicas como Dyson han comenzado a fabricar respiradores. Boris no quiso sumarse al proyecto de respirador europeo para producir el suyo junto a empresarios e inventores de su país.

    París, corresponsal

    A.P.

     

  • Los jóvenes y el virus

    Los jóvenes y el virus

    El calvario de una madre por el fallecimiento de su hija de 16 años.

    Todo empezó con una tos con apariencia benigna, cuenta la madre de Julie A., quien murió de coronavirus en París. Tenía 16 años.

    "Es insoportable", afirma Sabine, la madre de la adolescente. Habla a toda velocidad de "la conmoción de perder a un hijo", "el sentido de la vida" y la obligación de "continuar".

    "Solo tenía tos", explica Sabine por teléfono a la AFP, desde su casa de los suburbios de París. Una tos con apariencia benigna que comenzó hace una semana y que ella intentó curar con jarabe, plantas e inhalaciones.

    El sábado, Julie, sin problemas de salud particulares, comenzó a sentir que le faltaba el aliento. "No mucho, tenía dificultades para recuperar el aliento", recuerda su madre. Luego llegaron los ataques de tos. El lunes llevó a su hija al médico.

    Allí, el médico de familia observó una deficiencia respiratoria "aceptable". Llamó a los servicios médicos de emergencia pero finalmente llegaron los bomberos.

    Trajes de protección, mascarillas, guantes, "parecía la cuarta dimensión", dice la madre. Se llevan a la adolescente, con una mascarilla de papel debajo de la de oxígeno, al hospital más cercano, en Longjumeau, en el área metropolitana de París.

    Sabine se va a casa. Cuando llama al hospital un poco más tarde, le hablan de un escáner, de opacidades pulmonares, "nada grave".

    Hay una prueba de COVID-19 en marcha.

    Pero por la noche, trasladan a Julie, bajo insuficiencia respiratoria, al hospital infantil Necker de París. Se le realizan otras dos pruebas de COVID-19.

    Julie ingresa en cuidados intensivos el martes. Está en una pequeña habitación de paredes azules, con unos ositos. "Como tiene 16 años, todavía la atienden en pediatría".

    Cuando visita a su hija por la tarde, Sabine la encuentra ansiosa. Habla, pero pronto se cansa. "Me duele el corazón", le dice.

    Los resultados de las dos últimas pruebas de COVID-19 traen buenas noticias: negativos.

    "Abrimos la puerta de la habitación, las enfermeras ya no llevan bata, el médico levanta el pulgar para decirme que es buena señal". Julie parece fuera de peligro.

    Es tarde, Sabine regresa a casa, promete que volverá al día siguiente.

    Entrada la noche recibe una llamada: el resultado de la primera prueba realizada en el hospital de Longjumeau acaba de llegar. Julie dio positivo al COVID-19 y su estado se deteriora. Hay que entubarla.

    "No lo podíamos creer. Pensás: se equivocaron. ¿Y por qué estos resultados llegan tan tarde?", se pregunta Sabine.

    "Desde el comienzo nos dicen que el virus no afecta a los jóvenes. Lo creímos, como todos los demás", dice Manon, la hermana mayor de Julie.

    Alrededor de las 00:30 reciben otra llamada: "¡Vengan, rápido!".

    "En ese momento, sentí pánico", describe Sabine.

    Según el director general de Salud, Jérôme Salomon, quien anunció la muerte de la adolescente el jueves por la noche, Julie sufrió una forma grave del virus, algo "extremadamente raro" entre los jóvenes.

    "Ella ya estaba gris", recuerda Sabine.

    Cuando llega al hospital con su hija mayor a eso de la 1:00 de la madrugada del miércoles, Julie está muerta. Le toca la mano, "su piel aún estaba caliente".

    Su hermana le acaricia la frente. Y luego, inmediatamente, les explican que no la volverán a ver. El protocolo en tiempos de epidemia es estricto.

    Te lo anuncian todo "en una hora …".

    Tampoco pudieron recuperar las pertenencias de Julie. Hay que quemarlo todo. Se las arreglan para quedarse con una cadena del bautizo y una pulsera.

    El cuerpo de Julie está en la sala mortuoria del hospital Necker. No saldrá de ahí hasta el entierro, previsto en unos días. Como medida de precaución, no habrá ceremonia, solo diez personas pueden acudir al cementerio.

    "Tuvimos que elegir entre los familiares quién estará presente", explica Manon. "El día de la muerte, ya tuvimos que elegir un ataúd para ella".

    Este féretro permanecerá cerrado y "no se podrá maquillar, ni vestir" a Julie. "No tenemos el derecho" de hacerlo, explica su hermana.

    "Es difícil de encajar", dice al mismo tiempo que su madre.

    Según el último balance, se han registrado 1.696 muertos por COVID-19 en hospitales en Francia desde el comienzo de la epidemia.

    El jueves por la noche, los noticieros repiten una y otra vez que una adolescente de 16 años murió a causa del coronavirus.

    "Es horrible porque yo sé que es la mía", se lamenta Sabine.

    AFP

     

     

     

     

     

     

     

     

  • Testimonios

    Testimonios

    Más de 1.200 trabajadores de la salud utilizaron un documento privado online para compartir sus historias de lucha contra la pandemia en el frente de batalla. Esto dicen.

    Más de 1.200 trabajadores de la salud utilizaron un documento privado online para compartir sus historias de lucha contra la pandemia del coronavirus ​en el frente de batalla.

    En sus cuentas, dicen que el brote convirtió a los hospitales de EE.UU. en “zonas de guerra”. Hablan acerca de ir a trabajar aterrados y angustiados por el miedo a contagiarse. Describen a los gerentes, a los que parece no importarles su sufrimiento.

     

    “Pero vamos y seguiremos yendo”, escribió una enfermera, “y tenemos que probarnos a nosotros mismos”.

     

    Personal médico ingresa al Mount Sinai West Hospital en Nueva York. /EFE

     El documento fue creado el 19 de marzo por Sonja Schwartzbach, una enfermera de Nueva Jersey, estudiante de doctorado. Dijo que comenzó a recopilar los relatos después de que determinó que las condiciones hospitalarias eran “muchísimo peor” de lo que la mayoría creía y que sus colegas, trabajadores de la salud, necesitaban un lugar para compartir lo que veían.

     “Había tanta desesperación”, relató. “Y en los medios no lo estaban enfocando adecuadamente”.

    Schwartzbach, 34, pidió a los colaboradores que publiquen sus relatos de manera anónima, para que puedan sincerarse sin temor a perder sus empleos. “También hay antecedentes de represalia en la enfermería”, afirmó.

    Enfermeros trasladan a una anciana de un hogar geriátrico, contagiada con coronavirus, en New Jersey./ Reuters

    En el encabezamiento del documento, Schwartzbach hace un llamado a todos aquellos que pertenecen a campo de la enfermería y tienen algo que contar: “No es un pedido amable: es un pedido urgente. Contanos tu historia. Compartí tus experiencias. Entiendo que ser franco como un prestador de salud puede ser una sensación complicada, pero esta es la diferencia ente la vida y la muerte”.

    Schwartzbach dijo que creó un documento en Google, titulado “COVID-19: Misión para Mascarillas”, después de recibir cientos de mensajes de enfermeros y enfermeras y médicos en Instagram, donde tiene más de 47.000 seguidores.

    Quienes colaboraron describieron sus desafíos en hospitales de todo el país. La falta de equipamiento apropiado, particularmente las mascarillas N95, necesarias para los médicos y enfermeros, es el problema mayor. Más del 90% de quienes publicaron dijeron que carecían de la ropa apropiada.

    Personal hospitalario carga suministros en Nueva York. / EFE

    Filtros de café como barbijos​

    Muchos en la encuesta dijeron que habían recibido instrucciones de limpiar las mascarillas y volverlas a usar por varios días. Los procedimientos de limpieza que les habían pedido seguir, no parecen estar en línea con los últimos métodos de desinfección recomendados por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades. Otras de las situaciones que informaron quienes comentaron, es que les pidieron que se cubran la boca con bandanas o filtros de café.

    “Nos dijeron que usemos una bandana porque muchos de nuestros insumos fueron robados a los pacientes al comienzo”, escribió una enfermera de Colorado.

     

    Un paciente con coronavirus llegan a un hospital en Nueva York. /EFE

    Los trabajadores de muchas industrias han utilizado documentos online producidos en conjunto para informar de manera anónima, las cuestiones en los lugares de trabajo, a partir de una lista de hombres en la industria de los medios acusados de acosar o abusar a las mujeres, para difundir las disparidades en la publicidad.

    Schwartzbach acordó compartir algunos de los documentos privados con The New York Times, porque, según dijo, “No me podía callar más”.

    "Es asqueroso"

    Una colaborada, enfermera en California, escribió: “Nos llaman para poner en peligro nuestra propia salud y seguridad para tratar a nuestra comunidad. Es asqueroso. Deseo que se nos preste más atención a quienes estamos en la primera línea de batalla y a la situación que enfrentamos. Vivimos en el país más rico del mundo y todavía no tenemos las herramientas para hacer nuestro trabajo con seguridad. Este virus es terrible”.

    De los 1.253 que respondieron hasta el momento, aproximadamente 55% dijeron que estaban asistiendo a pacientes infectados con COVID-19. Aproximadamente 26% dijeron que “no estaban seguros” de si sus pacientes tenían el virus, y observaron la falta general de kits de prueba disponibles.

    Los comentarios de quienes respondieron también informaron que las batas y guantes se reutilizaban, algo que puede causar problemas serios para los pacientes en terapia intensiva.

    “Realmente, recibimos un email donde nos decían que no nos quitáramos los guantes cuando estuviéramos en una habitación, si éstos se ensuciaban, ¡sino que usáramos un desinfectante para los guantes!”, escribió una enfermera de Pensilvania que trabaja en una unidad de terapia intensiva pediátrica. “También hay que conservar el mismo barbijo quirúrgico durante todo el turno. Solamente te dan un N95, si se hacen ciertos procedimientos que producen aerosoles. Esto es absolutamente inaceptable, además de poner en riesgo al personal, otros pacientes y mi familia en alto riesgo”.

    Mientras el país enfrenta la pandemia, hasta el momento, el foco en las repercusiones económicas eclipsó a la realidad de luchar contra un virus nuevo, con un stock de insumos críticos decreciente.

    En una reunión el martes, en Fox News, el presidente Donald Trump, que a menudo citaba la bolsa de valores como medida del éxito de su presidencia, dijo que las empresas y comercios de todo el país podrían reabrir ya a partir del 12 de abril. “Creo que es posible, ¿por qué no?”.

     

    En Nueva York, nuevo epicentro del virus, los casos se duplican cada tres días. El Gobernador Andrew Cuomo dijo que el estado necesitará hasta 140.000 camas hospitalarias además de las 53.000 que están disponibles ahora. “Esas son cifras problemáticas y astronómicas”, dijo el martes en una conferencia de prensa, en el Javits Center en Manhattan, un espacio para eventos que el Cuerpo de Ingenieros del Ejército está convirtiendo en un hospital con 1.000 camas.

    Una enfermera en Nueva York vio surgir el problema de cerca. “Nuestro hospital está retirando más pacientes de los que puede manejar”, dijo en la encuesta online de Schwartzbach.

    De acuerdo con otra enfermera que colaboró con el documento, se le permitió a un médico que había viajado al exterior y que luego se descubrió que estaba contagiado, interactuar con los trabajadores de la salud en un hospital en Pensilvania. “Actualmente, la mitad del personal está en cuarentena, por causa de este médico”, informó la enfermera.

    Una enfermera de Texas con 17 años de experiencia en salas de emergencia, escribió: “Nunca vi algo como esto. Los protocolos cambian minuto a minuto, si es que hay. No pudo confiar más en el CDC. Por primera vez en mi carrera, estoy aterrada de ir a trabajar”.

    Al describir la lucha para aferrarse a los últimos elementos de ropa de protección que quedan, un trabajador de la salud en Georgia lo resumió brevemente, así: “En este momento, es cada uno para sí mismo”.

    Por Edmund Lee, The New York Times