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  • El brote, sin freno, Coronavirus en España: volvió a aumentar la cantidad de muertos y son casi 5.000 los fallecidos por la pandemia

    El brote, sin freno, Coronavirus en España: volvió a aumentar la cantidad de muertos y son casi 5.000 los fallecidos por la pandemia

    El país ibérico registró 769 nuevas muertes en las últimas 24 horas y acumula 64.059 contagios, según la información oficial. El jueves, la cantidad de fallecidos había disminuido.

    Dos camilleros trasladan a un enfermo en el Hospital de Mar este jueves en Barcelona. (EFE)

     

    España registró un nuevo incremento en la cantidad de fallecidos por la pandemia de coronavirus​: según el reporte diario de las autoridades sanitarias, en las últimas 24 horas murieron 769 personas, con lo que la cantidad de víctimas fatales llega a 4.858. La nueva cifra equivale a un incremento del 18,8 por ciento en un día, lo que supone un nuevo máximo en 24 horas desde el inicio de la pandemia.

    El jueves, el Gobierno había informado 655 fallecidos, una cifra levemente menor a los 738 del miércoles, lo que había llevado un atisbo de esperanza de que el brote ingresara en una fase de estabilización.

     Según la información brindada este viernes por el Ministerio de Sanidad, la cantidad de contagios en España llega a 64.059, de los cuales 4.165 se encuentran tratados en cuidados intensivos y 9.357 ya han sido curados.

    Madrid sigue siendo la ciudad más afectada por la pandemia, con un total de 19.243 casos confirmados y 2.412 fallecidos. En segundo lugar se encuentra Cataluña, con 12.940 contagios hasta este viernes y 880 muertos.

    Los datos del coronavirus en España.

    En ese contexto, el Gobierno de Pedro Sánchez acelera el montaje de hospitales de campaña y anunció la contratación de unos 200 médicos extranjeros.

    Desde grandes ciudades como Madrid, donde con la ayuda del Ejército se montó un hospital con capacidad para hasta 5.000 personas, hasta la pequeña ciudad de Segovia, próxima a la capital, se están instalando hospitales de campaña para descongestionar a los hospitales, que están al límite de sus capacidades.

    La ONG Médicos Sin Fronteras también abrió dos hospitales de campaña en pabellones de dos de las ciudades más afectadas de la región de Madrid.

     

  • Está en aislamiento, Coronavirus en el Reino Unido: el primer ministro Boris Johnson tiene coronavirus

    Está en aislamiento, Coronavirus en el Reino Unido: el primer ministro Boris Johnson tiene coronavirus

    Tiene síntomas leves. De empeorar, será reemplazado por el canciller Dominique Raab. El ministro de Salud, también está contagiado.

    El primer ministro británico Boris Johnson tiene coronavirus. Un vocero de Downing St confirmó que el premier dio positivo al test, recomendado por el jefe de oficiales médicos británicos, profesor Chris Witty. La prueba fue realizada en la casa de gobierno británica , donde vive Johnson, y dio positiva. Si Boris empeora, lo reemplazará el canciller Dominique Raab.

     

    El secretario de Salud británico Matt Hancock también dio positivo para el virus, este viernes. Como Boris Johnson tiene temperatura y una tos persistente.

    “Después de experimentar síntomas leves como temperatura y una persistente tos en las últimas 24 horas, ante el consejo de jefe médicos, se hizo un test que dio positivo por coronavirus”, sostuvo el vocero.

    Boris (55) está aislado en Downing St, trabajando desde la casa y continúa liderando la respuesta a la crisis en el reino.

    En Twitter, Boris contó que “ahora estoy auto-aislado pero continúo liderando la respuesta del gobierno mediante video conferencia mientras peleamos contra el virus. Juntos vamos a derrotar a esto”, dijo.

    No se sabe si su novia Carrie Symonds, que espera un bebé para abril, está junto a él. El Chancellor de las finanzas Rishi Sunak y la ministra del Interior Priti Patel, que estuvieron al lado del primer ministro trabajando, no están aislados ni presentan aparentes síntomas.

    La reina confinada

    Esto significa que el virus ha afectado al gobierno y a la línea de la sucesión real en la Casa de Windsor. La reina Isabel está confinada en el palacio de Windsor junto a Philip, su esposo y duque de Edimburgo, porque en el palacio de Buckingham surgió al menos un caso.

    Por primera vez mantuvo su audiencia semanal con el primer ministro por teléfono el jueves. El príncipe Carlos, heredero británico, fue contagiado y se encuentra en su palacio escocés de Birkhall, aislado sin haber contaminado a Camilla, su esposa.

    El príncipe Harry, que estuvo junto su padre en la ceremonia del Commonwealth del 12 de marzo en la catedral de Westminster, hizo la cuarentena en Canadá pero se mudarán definitivamente a California y están en cuarentena junto a Meghan y su hijo Archie.

    No viajaron a Gran Bretaña para apoyar al príncipe William, que ha quedado de hecho a cargo de la Familia Real, y la abandonaran definitivamente el 31 de marzo.Todos participaron ayer en el aplauso al personal sanitario en Gran Bretaña.

    Boris protagonizó todos los días la conferencia de prensa informando sobre la crisis y participó en la reunión del G20 entre los líderes del mundo por video el jueves.

    La noticia del contagio de Boris Johnson llega cuando la crisis escala en Gran Bretaña y las empresas ceden depósitos de hasta un kilómetro de largo para convertirlos en hospitales y morgues en todo el país. A cargo de la logística y el desplazamiento de camas está el ejército, con un espíritu en la población que recuerda el de la Segunda Guerra Mundial.

    El premier cree que podría contar con la infraestructura y los recursos suficientes para enfrentar la pandemia. Empresas británicas como Dyson han comenzado a fabricar respiradores. Boris no quiso sumarse al proyecto de respirador europeo para producir el suyo junto a empresarios e inventores de su país.

    París, corresponsal

    A.P.

     

  • Los jóvenes y el virus

    Los jóvenes y el virus

    El calvario de una madre por el fallecimiento de su hija de 16 años.

    Todo empezó con una tos con apariencia benigna, cuenta la madre de Julie A., quien murió de coronavirus en París. Tenía 16 años.

    "Es insoportable", afirma Sabine, la madre de la adolescente. Habla a toda velocidad de "la conmoción de perder a un hijo", "el sentido de la vida" y la obligación de "continuar".

    "Solo tenía tos", explica Sabine por teléfono a la AFP, desde su casa de los suburbios de París. Una tos con apariencia benigna que comenzó hace una semana y que ella intentó curar con jarabe, plantas e inhalaciones.

    El sábado, Julie, sin problemas de salud particulares, comenzó a sentir que le faltaba el aliento. "No mucho, tenía dificultades para recuperar el aliento", recuerda su madre. Luego llegaron los ataques de tos. El lunes llevó a su hija al médico.

    Allí, el médico de familia observó una deficiencia respiratoria "aceptable". Llamó a los servicios médicos de emergencia pero finalmente llegaron los bomberos.

    Trajes de protección, mascarillas, guantes, "parecía la cuarta dimensión", dice la madre. Se llevan a la adolescente, con una mascarilla de papel debajo de la de oxígeno, al hospital más cercano, en Longjumeau, en el área metropolitana de París.

    Sabine se va a casa. Cuando llama al hospital un poco más tarde, le hablan de un escáner, de opacidades pulmonares, "nada grave".

    Hay una prueba de COVID-19 en marcha.

    Pero por la noche, trasladan a Julie, bajo insuficiencia respiratoria, al hospital infantil Necker de París. Se le realizan otras dos pruebas de COVID-19.

    Julie ingresa en cuidados intensivos el martes. Está en una pequeña habitación de paredes azules, con unos ositos. "Como tiene 16 años, todavía la atienden en pediatría".

    Cuando visita a su hija por la tarde, Sabine la encuentra ansiosa. Habla, pero pronto se cansa. "Me duele el corazón", le dice.

    Los resultados de las dos últimas pruebas de COVID-19 traen buenas noticias: negativos.

    "Abrimos la puerta de la habitación, las enfermeras ya no llevan bata, el médico levanta el pulgar para decirme que es buena señal". Julie parece fuera de peligro.

    Es tarde, Sabine regresa a casa, promete que volverá al día siguiente.

    Entrada la noche recibe una llamada: el resultado de la primera prueba realizada en el hospital de Longjumeau acaba de llegar. Julie dio positivo al COVID-19 y su estado se deteriora. Hay que entubarla.

    "No lo podíamos creer. Pensás: se equivocaron. ¿Y por qué estos resultados llegan tan tarde?", se pregunta Sabine.

    "Desde el comienzo nos dicen que el virus no afecta a los jóvenes. Lo creímos, como todos los demás", dice Manon, la hermana mayor de Julie.

    Alrededor de las 00:30 reciben otra llamada: "¡Vengan, rápido!".

    "En ese momento, sentí pánico", describe Sabine.

    Según el director general de Salud, Jérôme Salomon, quien anunció la muerte de la adolescente el jueves por la noche, Julie sufrió una forma grave del virus, algo "extremadamente raro" entre los jóvenes.

    "Ella ya estaba gris", recuerda Sabine.

    Cuando llega al hospital con su hija mayor a eso de la 1:00 de la madrugada del miércoles, Julie está muerta. Le toca la mano, "su piel aún estaba caliente".

    Su hermana le acaricia la frente. Y luego, inmediatamente, les explican que no la volverán a ver. El protocolo en tiempos de epidemia es estricto.

    Te lo anuncian todo "en una hora …".

    Tampoco pudieron recuperar las pertenencias de Julie. Hay que quemarlo todo. Se las arreglan para quedarse con una cadena del bautizo y una pulsera.

    El cuerpo de Julie está en la sala mortuoria del hospital Necker. No saldrá de ahí hasta el entierro, previsto en unos días. Como medida de precaución, no habrá ceremonia, solo diez personas pueden acudir al cementerio.

    "Tuvimos que elegir entre los familiares quién estará presente", explica Manon. "El día de la muerte, ya tuvimos que elegir un ataúd para ella".

    Este féretro permanecerá cerrado y "no se podrá maquillar, ni vestir" a Julie. "No tenemos el derecho" de hacerlo, explica su hermana.

    "Es difícil de encajar", dice al mismo tiempo que su madre.

    Según el último balance, se han registrado 1.696 muertos por COVID-19 en hospitales en Francia desde el comienzo de la epidemia.

    El jueves por la noche, los noticieros repiten una y otra vez que una adolescente de 16 años murió a causa del coronavirus.

    "Es horrible porque yo sé que es la mía", se lamenta Sabine.

    AFP

     

     

     

     

     

     

     

     

  • Testimonios

    Testimonios

    Más de 1.200 trabajadores de la salud utilizaron un documento privado online para compartir sus historias de lucha contra la pandemia en el frente de batalla. Esto dicen.

    Más de 1.200 trabajadores de la salud utilizaron un documento privado online para compartir sus historias de lucha contra la pandemia del coronavirus ​en el frente de batalla.

    En sus cuentas, dicen que el brote convirtió a los hospitales de EE.UU. en “zonas de guerra”. Hablan acerca de ir a trabajar aterrados y angustiados por el miedo a contagiarse. Describen a los gerentes, a los que parece no importarles su sufrimiento.

     

    “Pero vamos y seguiremos yendo”, escribió una enfermera, “y tenemos que probarnos a nosotros mismos”.

     

    Personal médico ingresa al Mount Sinai West Hospital en Nueva York. /EFE

     El documento fue creado el 19 de marzo por Sonja Schwartzbach, una enfermera de Nueva Jersey, estudiante de doctorado. Dijo que comenzó a recopilar los relatos después de que determinó que las condiciones hospitalarias eran “muchísimo peor” de lo que la mayoría creía y que sus colegas, trabajadores de la salud, necesitaban un lugar para compartir lo que veían.

     “Había tanta desesperación”, relató. “Y en los medios no lo estaban enfocando adecuadamente”.

    Schwartzbach, 34, pidió a los colaboradores que publiquen sus relatos de manera anónima, para que puedan sincerarse sin temor a perder sus empleos. “También hay antecedentes de represalia en la enfermería”, afirmó.

    Enfermeros trasladan a una anciana de un hogar geriátrico, contagiada con coronavirus, en New Jersey./ Reuters

    En el encabezamiento del documento, Schwartzbach hace un llamado a todos aquellos que pertenecen a campo de la enfermería y tienen algo que contar: “No es un pedido amable: es un pedido urgente. Contanos tu historia. Compartí tus experiencias. Entiendo que ser franco como un prestador de salud puede ser una sensación complicada, pero esta es la diferencia ente la vida y la muerte”.

    Schwartzbach dijo que creó un documento en Google, titulado “COVID-19: Misión para Mascarillas”, después de recibir cientos de mensajes de enfermeros y enfermeras y médicos en Instagram, donde tiene más de 47.000 seguidores.

    Quienes colaboraron describieron sus desafíos en hospitales de todo el país. La falta de equipamiento apropiado, particularmente las mascarillas N95, necesarias para los médicos y enfermeros, es el problema mayor. Más del 90% de quienes publicaron dijeron que carecían de la ropa apropiada.

    Personal hospitalario carga suministros en Nueva York. / EFE

    Filtros de café como barbijos​

    Muchos en la encuesta dijeron que habían recibido instrucciones de limpiar las mascarillas y volverlas a usar por varios días. Los procedimientos de limpieza que les habían pedido seguir, no parecen estar en línea con los últimos métodos de desinfección recomendados por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades. Otras de las situaciones que informaron quienes comentaron, es que les pidieron que se cubran la boca con bandanas o filtros de café.

    “Nos dijeron que usemos una bandana porque muchos de nuestros insumos fueron robados a los pacientes al comienzo”, escribió una enfermera de Colorado.

     

    Un paciente con coronavirus llegan a un hospital en Nueva York. /EFE

    Los trabajadores de muchas industrias han utilizado documentos online producidos en conjunto para informar de manera anónima, las cuestiones en los lugares de trabajo, a partir de una lista de hombres en la industria de los medios acusados de acosar o abusar a las mujeres, para difundir las disparidades en la publicidad.

    Schwartzbach acordó compartir algunos de los documentos privados con The New York Times, porque, según dijo, “No me podía callar más”.

    "Es asqueroso"

    Una colaborada, enfermera en California, escribió: “Nos llaman para poner en peligro nuestra propia salud y seguridad para tratar a nuestra comunidad. Es asqueroso. Deseo que se nos preste más atención a quienes estamos en la primera línea de batalla y a la situación que enfrentamos. Vivimos en el país más rico del mundo y todavía no tenemos las herramientas para hacer nuestro trabajo con seguridad. Este virus es terrible”.

    De los 1.253 que respondieron hasta el momento, aproximadamente 55% dijeron que estaban asistiendo a pacientes infectados con COVID-19. Aproximadamente 26% dijeron que “no estaban seguros” de si sus pacientes tenían el virus, y observaron la falta general de kits de prueba disponibles.

    Los comentarios de quienes respondieron también informaron que las batas y guantes se reutilizaban, algo que puede causar problemas serios para los pacientes en terapia intensiva.

    “Realmente, recibimos un email donde nos decían que no nos quitáramos los guantes cuando estuviéramos en una habitación, si éstos se ensuciaban, ¡sino que usáramos un desinfectante para los guantes!”, escribió una enfermera de Pensilvania que trabaja en una unidad de terapia intensiva pediátrica. “También hay que conservar el mismo barbijo quirúrgico durante todo el turno. Solamente te dan un N95, si se hacen ciertos procedimientos que producen aerosoles. Esto es absolutamente inaceptable, además de poner en riesgo al personal, otros pacientes y mi familia en alto riesgo”.

    Mientras el país enfrenta la pandemia, hasta el momento, el foco en las repercusiones económicas eclipsó a la realidad de luchar contra un virus nuevo, con un stock de insumos críticos decreciente.

    En una reunión el martes, en Fox News, el presidente Donald Trump, que a menudo citaba la bolsa de valores como medida del éxito de su presidencia, dijo que las empresas y comercios de todo el país podrían reabrir ya a partir del 12 de abril. “Creo que es posible, ¿por qué no?”.

     

    En Nueva York, nuevo epicentro del virus, los casos se duplican cada tres días. El Gobernador Andrew Cuomo dijo que el estado necesitará hasta 140.000 camas hospitalarias además de las 53.000 que están disponibles ahora. “Esas son cifras problemáticas y astronómicas”, dijo el martes en una conferencia de prensa, en el Javits Center en Manhattan, un espacio para eventos que el Cuerpo de Ingenieros del Ejército está convirtiendo en un hospital con 1.000 camas.

    Una enfermera en Nueva York vio surgir el problema de cerca. “Nuestro hospital está retirando más pacientes de los que puede manejar”, dijo en la encuesta online de Schwartzbach.

    De acuerdo con otra enfermera que colaboró con el documento, se le permitió a un médico que había viajado al exterior y que luego se descubrió que estaba contagiado, interactuar con los trabajadores de la salud en un hospital en Pensilvania. “Actualmente, la mitad del personal está en cuarentena, por causa de este médico”, informó la enfermera.

    Una enfermera de Texas con 17 años de experiencia en salas de emergencia, escribió: “Nunca vi algo como esto. Los protocolos cambian minuto a minuto, si es que hay. No pudo confiar más en el CDC. Por primera vez en mi carrera, estoy aterrada de ir a trabajar”.

    Al describir la lucha para aferrarse a los últimos elementos de ropa de protección que quedan, un trabajador de la salud en Georgia lo resumió brevemente, así: “En este momento, es cada uno para sí mismo”.

    Por Edmund Lee, The New York Times

     

     

  • Testimonios de espanto

    Testimonios de espanto

    El número de personal sanitario afectado llega a 5700. Las comunidades religiosas, donde viven ancianos misioneros, también fueron alcanzados. “Rezan, enferman y mueren”.
    Personal médico trabaja en la unidad de cuidados intensivos de Casal Palocco en Roma./ EFE

    En su nombre, Daniela Trezzi de 34 años, enfermera en la terapia intensiva del hospital de Monza, templo del dolor y la angustia de los enfermos más graves por la infección del coronavirus, los miles de trabajadores de la Unión Sindical de Base (USB) hicieron huelga este miércoles para obligar a cerrar más fábricas cuyo funcionamiento hace peligrar la salud pública. Ella no se enteró porque hace algunos días la encontraron ahorcada en el mismo hospital. No daba más, estaba desquiciada por el estrés. Había quedado contagiada por el virus, temía haber contagiado a otros. Agotada por el trabajo, el espectáculo funesto de muerte y sufrimiento a su alrededor la llevaron al suicidio.

     “Demasiado alto el precio que estamos pagando. Ya hubo otros suicidios”. Daniela vivía sola y queda una foto con la mascarilla, dos ojos bellos y vivaces. “No la olvidaremos nunca”, dicen sus compañeros. Daniela, elevada a símbolo del sacrificio y la solidaridad porque vivía obsesivamente para salvar a los pacientes, eleva al martirio la muerte o el contagio de casi 5.700 médicos y personal sanitario en los hospitales donde se combate en primera línea el coronavirus.

    Son hasta este miércoles 29 los médicos que han perdido la vida. Los dos últimos son Rosario Lupo, de Bérgamo y Giuseppe Fasoli, médico jubilado que se había presentado voluntario en Brescia, donde la necesidad de profesionales es desesperante.

    Los hospitales de la primera línea en la lucha contra la pestilencia son escenarios de luchas heroicas, pero también focos de nuevos brotes del corona virus. “Algo no funciona”, dijo el profesor Massimo Galli, primario de enfermedades infecciosas del hospital Sacco de Milán, uno de los expertos más escuchados.

    Es sabido y aceptado que la epidemia iniciada el 21 de febrero partió del hospital Codogno de Lodi, la provincia sureña de la Lombardía. El virus se había infiltrado hacía dos semanas en la zona y los que fueron por problemas pulmonares al nosocomio infectaron a todos: médicos, enfermeros y a los otros pacientes.

    Enrico Bucci, profesor de Biología de sistemas de la Universidad de Filadelfia, señaló que “en condiciones normales, al comienzo de la epidemia cada contagiado infectaba en promedio a otros 2,5. En algunos hospitales lombardos la capacidad de contagio se expandió a 6 y 7 enfermos. O sea que un contagiado en Primeros Auxilios contagiaba a otros siete, que en pocas horas se hacían centenares”.

    “Los médico no están preparados porque hace generaciones que en Italia no se ha visto un epidemia como esta”.

    Andrea Crisanti

    MICROBIÓLOGO

    Pier Luigi Lopalco, de la Universidad de Pisa, atribuye el desastre al hecho de que la normal organización de un hospital no está preparada para afrontar un virus “que se trasmite por vía aérea y con una alta tasa de contagio, que lo convierte en centro de difusión”.

     

    Mientras toda Italia se encierra en su casa, los hospitales, señala Lopalco, “son los únicos lugares donde miles de personas se encuentran en estrecho contacto”.

    La solución sería reducir las relaciones interpersonales, impidiendo el traslado del personal de un sector a otro. “En las estructuras especializadas en enfermedades infecciosas las precauciones son la práctica, pero a esto no se presta mucha atención en los hospitales generales”, señaló Giuseppe Ipppolito, director científico del Instituto Spallanzani de Roma, el mejor hospital en la especialidad de Italia.

    Médicos en terapia intensiva, en la primera línea del frente de batalla. / AP

    El microbiólogo Andrea Crisanti, de la Universidad de Padua, considerado el padre del exitoso modelo Véneto que ha logrado contener más que en ninguna otra región el avance del corona virus, sostiene: “Temo que en Italia falta la cultura para afrontar epidemias”. El profesor Bucci constata que “los médico no están preparados porque hace generaciones que en Italia no se ha visto un epidemia como esta”.

    El gran riesgo es que el alto número de personal sanitario infectado hace ralear las filas de los que combaten en primera línea al virus. Por eso están siendo convocados miles de médicos y enfermeros, frescos de laurea, e Italia pide ayuda a otros países. Ya han llegado grupos de médicos de Cuba y Rusia. Se esperan otros pero no de Europa, ocupados como están en sus propias epidemias del virus.

    Enfermera se arroja al mar

    El estrés nervioso, el agotamiento y el dolor por la tragedia de los enfermos que veía todo el día todos los días, se combinaron también para que la enfermera Silvia Luchetta, 49 años, del hospital de Jesolo, en el Veneto, pusiera punto final y se arrojara al mar.

    Silvia era una de las más activas en la relación con los pacientes. Las enfermeras se comunican en terapia intensiva con los pacientes entubados mostrándoles carteles. “Estas bien?” “Llamó tu hijo” “Estás mejor, te mandamos a otro sector”. En la sala ahora huérfana de la enfermera Luchetta han quedado los carteles con los que trataba de levantar el ánimo de sus amigos, los enfermos. No se atreven a contarles lo que pasó a pacientes que están al borde de la muerte, prefieren decirles que Silvia fue transferida.

    Médicos cubanos en Crema, Italia, llegados para asistir ante la crisis. / EFE

     

    También el mundo católico está siendo estragado por la epidemia. Son más de sesenta los sacerdotes y las monjas muertos desde el comienzo de la epidemia. En Bérgamo, ciudad de sólidas raíces religiosas, donde muchas familias tienen un cura o una religiosa entre sus miembros, suman ya 24 los fallecidos.

    Entre las monjas, el último caso es el del convento de Tortona de las Pequeñas Hermanas Misionarias de la Caridad, de la familia de don Orione. Cinco de ellas murieron, incluída la madre superiora Ortensia Turati de 88 años, y 41 han debido ser transferidas, contagiadas por el coronavirus, en otras estructuras. También el padre confesor Cesare Concas, de 81 años, falleció el viernes pasado.

    La historia más trágica es la de la “casa”, la sede internacional de los padres Saverianos en Parma, misioneros que han vivido decenas de años en ÁfricaAsiaAmérica Latina, y son ahora reacios a pedir ayuda después de haber pasado la vida brindándola a los demás.

     

    Médicos y enfermeras en hospital de Casal Palocco, en Roma. / EFE

    Están contagiados del virus y desde hace dos semanas casi todos los días muere uno. Son ya trece los fallecidos. El padre Rosario Giannattasio, superior, informó que han decidido aislarse “para no tener contactos y poner en peligro a los otros, que están fuera de nuestros muros”.

    Por un ascensor les llega la comida. “Comemos a dos metros de distancia uno del otro”, explica el superior. Pero todos están contagiados por el virus. “Rezamos, nos enfermamos y morinos. Pero ahora alguien debería venir a ayudarnos”.

    Una docena de los misioneros ya no pueden abandonar el lecho. “Nos falta el oxigeno, no respiramos. Ninguno se ha hecho un examen médico, pero sabemos que es la epidemia. Solo dos fueron a un hospital. Los otros seguimos aquí, hasta el final”.

    Roma, corresponsal

     

  • Coronavirus en México: “Salgan a comer, sigan con su vida normal”, dice el presidente López Obrador

    Coronavirus en México: “Salgan a comer, sigan con su vida normal”, dice el presidente López Obrador

    En un insólito video, AMLO instó a los mexicanos a salir, y aclaró que él les dirá cuando no deberán hacerlo.

    "Mexicanos, vamos para adelante y no dejen de salir". El presidente de México Andrés Manuel López Obrador, instó este domingo en un video a su pueblo a salir a las calles, a las fondas, a comer… a pesar de la pandemia de coronavirus que se duplica en casos en el país azteca. La frase, entre otras declaraciones imposibles del mandatario, como que los mexicano son una suerte de etnia fuerte que puede contra este tipo de pestes, se suma a una larga lista de medidas que van contra la corriente de que lo otros países y la misma OMS dictamina para impedir que el brote se siga extendiendo.

    En la redes sociales, la crítica le cayó encima como una piedra, mientras otros mexicanos buscan protección en amuletos religiosos para protegerse de la infección.

    López Obrador, AMLO como le dicen, se negó a cerrar la frontera con Estados Unidos. "No se cierra", sentenció su canciller Marcelo Ebrard. También se negó a declarar el toque de queda y presumió tener un trébol para la suerte.

    "Yo respeto la decisión de otros países, nosotros no necesitamos eso (el toque de queda)", dijo.

    Con 120 millones de habitantes, la mitad de ellos pobres, México cuenta solo con 4.372 camas para terapia intensiva.

    Tampoco quiso abandonar los abrazos. Por el contrario reivindicó la cercanía en tiempos de coronavirus. Y aconsejó a sus detractores que lean "El amor en tiempos de cólera".

    Pero la gota que rebalsó el vaso fue este video que se difundió en las redes, en el que junto a una mujer vestida en ropas tradicionales, llamó a la gente a salir.

    "Todavía estamos en la primera fase", explica en el video.

    "Yo les voy a decir cuándo no salgan. Pero si pueden hacerlo, y tienen posibilidad económica, pues sigan llevando a la familia a comer, a las fondas, porque eso es fortalecer la economía familiar, popular. No hacemos nada bueno, no ayudamos si nos paralizamos sin ton ni son, de manera exagerada. Vamos a seguir haciendo la vida normal, y el presidente les va a decir cuando hay que guardaos", recitó, tranquilo sentado a una mesa con algunos bocados, mientras de fondo se escuchan pajaritos.

    Según los últimos números, en México en 7 días, los contagios crecieron 496%.

     

    Pasaron de 53 a 316.

    "AMLO ya no tiene contacto con la realidad", reaccionó un usuario en Twitter al compartir el video insólito del presidente.

    Una columna de opinión publicada en el diario El Universal lleva por "AMLO no termina de creer en el coronavirus", una pandemia que ya dejó en el mundo 15.000 muertos y se expande como aceite por todo el globo, dejando cientos de miles de contagiados, según las cifras más cuidadas. Se estima que existen otros cientos de miles de casos asintomáticos o no revelados, sin contabilizar.

    El ya célebre "quedarse en casa" o "distanciamiento social" tiene que ver justamente con esos casos que no presentan síntomas que contagian al 80 por ciento de los infectados. "Guardarse" en vez de "ir a las fondas" es la receta en todo el mundo para frenar la epidemia. Menos en México.

    "Este Señor parece que lo tienen aislado del Internet, es bien irresponsable, ¿será que él cree que va a poder con tanto enfermo o su intención es que muera gente? Pensé era más inteligente AMLO", escribió otro usuario en las redes.

    Amuletos

    La estrategia del presidente de seguir la vida normal y buscar protección en amuletos es seguida por buena parte de los mexicanos, como Marisela Hernández, de 69 años, que sale de la Basílica de Guadalupe en México sin más compañía que el retrato pequeño de un santo, con una oración inscrita al reverso, y que ella cree "suficiente" para protegerse del COVID-19.

    Yo confiada en que Dios y San Ignacio de Loyola nos van a proteger de todo esto que está pasando con esa enfermedad", dice esta viejita delgada, de menos de 1,50 m de estatura, antes de ir a trabajar como obrera en una fábrica de ropa en la que, explica, trabaja codo a codo con otras ancianas; todas en el peor grupo de riesgo para coronavirus.

    Días atrás, López Obrador mostró a la prensa amuletos religiosos cuando se le preguntó cómo se protegía, a sus 66 años, de la pandemia que en México afecta a por lo menos 251 personas y ha matado a dos.

    "Son mis guardaespaldas", dijo López Obrador, un creyente declarado, tras sacar de su cartera un "Detente del Sagrado Corazón de Jesús" y otros talismanes.

    ¿Estrategia política?

    "Más que un homo religiosus es un animal político. Usa lo religioso en su discurso como una manera de identificarse con el interlocutor popular", dice Bernardo Barranco, experto en catolicismo contemporáneo de la Escuela de Altos Estudios Sociales de París.

    López Obrador, quien durante su toma de mando celebró con indígenas una ceremonia chamánica, aparece como un presidente "milagrero, providencialista" y poseedor de "un pensamiento mágico", apunta Barranco.

    "Puede resultar muy arcaico, poco común para lo que se requiere de un jefe de Estado", añade.

    Otra interpretación del discurso religioso del mandatario es que se trata de un mensaje para los más pobres: que se refugien en su fe ante la crisis y probable colapso del sistema de salud nacional.

    Con 120 millones de habitantes, la mitad de ellos pobres, México cuenta solo con 4.372 camas para terapia intensiva.

    "Muy probablemente, en esta otra lectura, se dirigía a la gente jodida que solamente tiene en su fe, en su religiosidad popular, el consuelo frente a las desgracias", remató Barranco.

    Con información de agencias

     

  • “El derecho a decir adiós”, la conmovedora campaña en Italia para que los pacientes que están a punto de morir puedan despedirse de los suyos

    “El derecho a decir adiós”, la conmovedora campaña en Italia para que los pacientes que están a punto de morir puedan despedirse de los suyos

    Con más de 4.000 muertes registradas, este país europeo se convirtió en el lugar con mayor número de personas fallecidas por covid-19 en el mundo, superando a China.

    A pesar de las diversas medidas implementadas -como cuarentena obligatoria a nivel nacional, el cierre de bares y restaurantes, y la prohibición de reuniones públicas-, los italianos no han logrado superar la dramática crisis sanitaria por la propagación del virus.

     

    La escasez de profesionales de la salud, de ventiladores mecánicos, mascarillas y otra indumentaria clave para combatir la pandemia, ha hecho que el sistema sanitario de este país se vea prácticamente colapsado.

    En medio de este desolador panorama, hay quienes viven una situación especialmente dramática: los pacientes de mayor edad que, tras contraer la enfermedad, están internados en los hospitales con pocas posibilidades de sobrevivir y completamente solos.

     

    Debido al aislamiento, muchas de las personas mayores de edad que han muerto en Italia no han tenido la posibilidad de despedirse de sus seres queridos.

    Al estar aislados, no es mucha la información de lo que realmente está pasando dentro de los hospitales.

    Sin embargo, una entrevista reciente a la doctora Francesca Cortellaro, del hospital San Carlo Borromeo en Milán, reveló algo de la pesadilla que viven los enfermos de covid-19.

     

    "¿Sabes qué es lo más dramático? Ver a los pacientes morir solos, escucharlos mientras te ruegan que les digas adiós a sus hijos y nietos", le dijo al periódico italiano Il Giornale.

     

    La doctora, además, contó que una mujer mayor le había pedido ver a su nieta. Entonces, Cortellaro sacó su teléfono y la llamó por video.

    “Se despidieron. Poco después, ella se fue”, señaló.

    El triste relato de la profesional -que dio vueltas al mundo- motivó a un grupo de militantes del partido demócrata de la zona 6 de Milán a liderar una iniciativa para que aquellas personas mayores que se encuentran aisladas tengan al menos la posibilidad de despedirse de sus seres queridos.

    De esa manera, compraron una veintena de tabletas que luego repartieron en el Hospital San Carlo y que permiten hacer videollamadas.

    A la iniciativa se le denominó “el derecho a decir adiós”.

     

    En Italia han tenido que instalar carpas afuera de los hospitales debido al colapso del sistema de salud.

    "Duele más que la muerte misma"

    Uno de los líderes del proyecto es el concejal del partido demócrata Lorenzo Musotto.

    A través de su cuenta de Facebook, el político italiano indicó que el objetivo es permitir que “los enfermos puedan saludar a sus seres queridos por última vez”.

    “La idea de no poder decir adiós me duele más que la muerte misma y hay otras residencias para ancianos, hospitales y hospicios donde ya no existe la posibilidad de decir adiós”, dijo.

    Musotto, además, hizo un llamado al resto de la comunidad para que se donen más tabletas para estos pacientes.

    “Estoy profundamente convencido de la importancia de las máscaras, guantes, maquinaria, pero el derecho a decir adiós, para los que se van y para los que se quedan, no debe ser menor”, indicó.

     

  • Canciller Miguel Vargas da positivo a coronavirus; también uno de sus hijos

    Canciller Miguel Vargas da positivo a coronavirus; también uno de sus hijos

    El canciller de República Dominicana, Miguel Vargas, informó este domingo que dio positivo por el nuevo coronavirus, mientras se elevan a 202 el número de casos en el país caribeño, con saldo de tres muertos.

     "Hoy recibí los resultados de la prueba para el #Covid19, y he salido positivo, aún no presento síntomas", publicó el ministro de Relaciones Exteriores en su cuenta en la red social Twitter.

    El sábado había anunciado que uno de sus hijos, Miguel Paul, había dado positivo en un test.

    Según voceros de la dirección de prensa de la Cancillería dominicana, Vargas no ha atendido reuniones oficiales con el personal diplomático de otros países en los últimos días.

    En tanto, el ministro de Salud Pública, Rafael Sánchez Cárdenas, informó este domingo que en la actualidad se registran en la isla 202 casos confirmados, tras identificarse 90 nuevos contagios en un día.

    La mayoría de los casos se concentra en el Distrito Nacional y Santo Domingo, un total de 119.

    De acuerdo a los datos presentados por el Ministerio de Salud Pública, hay contagios de COVID-19 en 21 de las 32 provincias del país. El funcionario dijo que están a la espera de 127 resultados de pruebas.

    Hasta los momentos República Dominicana registra tres muertes por el nuevo coronavirus, según el ministerio.

    Desde el jueves pasado, cuando fue declarada una emergencia nacional, el gobierno dominicano ordenó el cierre de sus fronteras, así como la suspensión de todos los vuelos y la llegada de cruceros. Al día siguiente comenzó a regir un toque de queda nocturno.

     

  • Alcalde electo de San Francisco de Macorís, positivo a COVID-19

    Alcalde electo de San Francisco de Macorís, positivo a COVID-19

    Siquió NG de la Rosa, alcalde electo de San Francisco de Macorís, dio positivo al nuevo coronavirus.

    De la Rosa, un histórico dirigente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), se encuentra ingresado en una sala de aislamiento en la ciudad de Santiago.

    Siquió NG de la Rosa fue electo por el Partido Revolucionario Moderno (PRM) en los pasados comicios municipales.

    En una publicación del hijo del alcalde electo, Ling Ng, le pide a la población que oren por su padre.

    "Mi Dios en ti confío y hoy te pido por mi Padre, por favor pásale tus manos benditas, protégelo y llénalo de todo tu amor… por favor todos lo que puedan orenmos por él", dijo su hijo en su cuenta de Facebook.

    La tarde del sábado se confirmó que el alcalde electo de Puerto Plata también dio positivo al COVID-19, enfermedad que ya tiene 202 personas contagiadas en República Dominicana y que ha causado la muerte de tres personas

    Para esta mañana se espera un nuevo boletín de las autoridades de Salud Pública con el balance de personas afectadas.

    Salud Pública ha pedido a las personas que han tenido contacto con positivos al COVID-19 que monitoreen si presentan síntomas relativos a la enfermedad como fiebre o tos seca. En caso de sentir estos síntomas, las personas deben aislarse y contactar a las autoridades sanitarias.

     

  • Alcalde electo de Puerto Plata dio positivo a coronavirus

    Alcalde electo de Puerto Plata dio positivo a coronavirus

    Tras presentar síntomas similares al COVID-19, se sometió a la prueba

    El político del PRM está en cuarentena en su casa

    El alcalde electo de este municipio por el Partido Revolucionario Moderno (PRM), Roquelito García, se encuentra en cuarentena tras dar positivo a coronavirus.

    El propio dirigente perremeísta informó a Diario Libre, a través de la vía telefónica, que le ha dado fiebre y otras sensaciones parecidas a las del COVID-19 desde hace varios días, por lo que le hicieron las pruebas de lugar.

    Este sábado se enteró que resultó positivo. Su estado es estable, informaron sus allegados a este medio.