{"id":788,"date":"2020-03-21T05:22:34","date_gmt":"2020-03-21T05:22:34","guid":{"rendered":"http:\/\/eldiario.do\/?p=788"},"modified":"2020-03-21T05:22:34","modified_gmt":"2020-03-21T05:22:34","slug":"personajes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiario.nerdlytics.co\/?p=788","title":{"rendered":"Personajes"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-jnews-750x375 wp-image-789\" src=\"http:\/\/eldiario.do\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/1-2-750x375.jpg\" alt=\"\" width=\"750\" height=\"375\" \/><\/p>\n<p>Esta\u00a0guardia nazi estuvo en al menos tres campos de concentraci\u00f3n, donde sembr\u00f3 atrocidades. En esta nota te contamos su historia.<\/p>\n<p>A Mar\u00eda Mandel no le gustaban los cuchicheos, ni que las prisioneras la miraran directamente a los ojos, ni por supuesto, que contradijesen sus \u00f3rdenes y menos a\u00fan que dejasen de trabajar por cansancio. Nadie deb\u00eda llevarle la contra porque el castigo pod\u00eda<strong>\u00a0acabar con su vida<\/strong>. Esta guardiana, era un ser\u00a0<strong>atroz, repugnante y depravado<\/strong>. Tal fue su maquiav\u00e9lica presencia en los campos de concentraci\u00f3n de Ravensbr\u00fcck, Auschwitz-Birkenau y Dachau, que lleg\u00f3 a jugar un papel estelar dentro del\u00a0<a href=\"https:\/\/www.clarin.com\/tema\/holocausto.html\">Holocausto<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se gan\u00f3 el respeto de sus camaradas y el miedo de sus inferiores. Aquella Bestia, como llegaron a apodarla, vio crecer en sus manos el poder y el sadismo que utiliz\u00f3 contra sus\u00a0<strong>\u201cmascotas jud\u00edas\u201d<\/strong>. As\u00ed denominaba a los presos que ten\u00eda a su cargo. De este modo, algunos sobrevivientes que declararon contra ella en el primer juicio de Auschwitz celebrado en Cracovia a finales de 1947, alegaron que Mandel era\u00a0<strong>la personificaci\u00f3n del Mal<\/strong>. El demonio en carne y hueso.<\/p>\n<p>Mar\u00eda Mandel proven\u00eda de un peque\u00f1o pueblito austr\u00edaco, M\u00fcnzkirchen, un lugar casi id\u00edlico entre verdes parajes, donde naci\u00f3 en 1912 en el seno de una familia modesta.<\/p>\n<p>Su padre, zapatero remend\u00f3n y su madre con negocios de herrer\u00eda, criaron a Mar\u00eda y a sus tres hijos en la religi\u00f3n cat\u00f3lica. De hecho, eran<strong>\u00a0practicantes<\/strong>\u00a0e iban todos los domingos a misa.<\/p>\n<p>La ni\u00f1a, que adem\u00e1s fue la chica de los cuatro hermanos, creci\u00f3 entre algodones. Fue un ser mimado y consentido que siempre tuvo todas las atenciones por parte de sus progenitores. Al igual que en el colegio, donde se convirti\u00f3 en una persona muy popular. Su f\u00edsico siempre le benefici\u00f3.<\/p>\n<p>Era una joven preciosa pero su labia y esa personalidad zalamera y aduladora, le permitieron llegar muy lejos, sobre todo en el r\u00e9gimen nazi. Trabaj\u00f3 en correos pero fue despedida por ir en contra de las ideas del nacionalsocialismo. Algo llamativo, porque finalmente comulg\u00f3 con ruedas de molino y acab\u00f3 trabajando como guardiana en el centro de internamiento de Lichtenburg.<\/p>\n<p>En 1939 la trasladan al campo de concentraci\u00f3n de Ravensbr\u00fcck, el Puente de los Cuervos, donde ejerci\u00f3 como supervisora en jefe y donde despleg\u00f3 sus armas m\u00e1s da\u00f1inas y sanguinarias con los internos.<\/p>\n<p>En este lugar, aparentemente erigido para aleccionar a otras compa\u00f1eras con respecto a las tareas administrativas que deb\u00edan realizar en el campo, en realidad se cometieron las m\u00e1s macabras vejaciones, torturas y cr\u00edmenes que podamos llegar a imaginar. Y\u00a0<strong>Mar\u00eda Mandel fue quien dirigi\u00f3 aquellas salvajadas.<\/strong><\/p>\n<p>Los pases de revista eran agotadores y quienes no lograban superarlos, acababan en\u00a0<strong>el b\u00fanker de castigo<\/strong>. Seleccionaba a mujeres para humillarlas hasta la extenuaci\u00f3n y mediante la pr\u00e1ctica de todo tipo de flagelaciones, consumaba, d\u00eda tras d\u00eda, ejecuciones que acababan con la muerte de aquellos pobres \u201cconejitos de indias\u201d.<\/p>\n<p>\u201cMandel estaba intoxicada por su propia autoridad\u201d, explic\u00f3 una damnificada durante el juicio. No le faltaba raz\u00f3n. Aquellos castigos no solo generaban miedo en el resto de prisioneros sino que adem\u00e1s, permit\u00eda tenerlos m\u00e1s controlados. De ah\u00ed, que sus superiores aplaudiesen sus viles t\u00e9cnicas con los presos y que compa\u00f1eras como Irma Grese, Dorothea Binz o Juana Bormann, copiaran su severidad y extralimitaci\u00f3n con jud\u00edas y polacas. Pero <strong>jam\u00e1s hubo nadie que pudiese igualarla<\/strong>\u00a0en salvajismo.<\/p>\n<p><strong>Flagelaciones, fr\u00edo y muerte<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-jnews-750x375 wp-image-790\" src=\"http:\/\/eldiario.do\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/2-1-750x375.jpg\" alt=\"\" width=\"750\" height=\"375\" \/><\/p>\n<p>Durante aquellas largas jornadas en el b\u00fanker de Ravensbr\u00fcck, las internas sufr\u00edan\u00a0<strong>flagelaciones en tandas de 25, 50, 75 y 100 golpes<\/strong>\u00a0cada una, hasta que ca\u00edan exhaustas. Siempre las obligaba a contar en voz alta pero ninguna lograba llegar al n\u00famero 10. La mayor\u00eda\u00a0<strong>mor\u00eda por hipotermia\u00a0<\/strong>tras abandonarlas al aire libre en pleno invierno.<\/p>\n<p>Neus Catal\u00e1, una de las sobrevivientes espa\u00f1olas encerrada en Ravensbr\u00fcck, recuerda aquellos momentos donde el fr\u00edo y la muerte asediaban a las mujeres: \u201cMuchos d\u00edas nos quedamos all\u00ed hasta las nueve de la ma\u00f1ana desde las cuatro de la madrugada. Sin haber bebido m\u00e1s que un agua que no era ni siquiera caliente. Un agua que le llamaban caf\u00e9, una cosa amarga que deb\u00eda ser ortigas secas, yo que s\u00e9. Y nada m\u00e1s, con eso en el cuerpo, vestida de aquella manera que no te abrigaba nada, (una) sube hacia all\u00ed para estar tantas horas as\u00ed. Cada d\u00eda ca\u00edan mujeres, cada d\u00eda ca\u00edan mujeres muertas. Cada d\u00eda. Un d\u00eda llegamos a estar a 30 grados bajo cero\u201d.<\/p>\n<p>El Puente de los Cuervos\u00a0<strong>no era de este mundo,<\/strong>\u00a0no pod\u00eda serlo. Toda aquella miseria, putrefacci\u00f3n, enfermedades y cr\u00edmenes\u2026 \u201cAquellas mujeres eran calaveras que nos miraban. Solo ve\u00edas luz, ojos y calaveras. Y aquellas mujeres que nos miraban yo dec\u00eda pero, \u00bfeso qu\u00e9 es? Hay muertos que nos est\u00e1n mirando. Tan t\u00e9trico&#8230; No hay nombre, el sufrimiento moral, aquel abandono&#8230; Sal\u00edas del mundo. Dec\u00edamos que sal\u00edamos del mundo, que all\u00e1 ya no era el mundo\u201d, recuerda esta exiliada republicana capturada en la resistencia francesa.<\/p>\n<p>Ella fue una de las \"afortunadas\" en librarse de la c\u00e1mara de gas, aunque no de las m\u00faltiples torturas a las que fue sometida en sus a\u00f1os en este centro de exterminio.<\/p>\n<p><strong>Guantes blancos y experimentos<\/strong><\/p>\n<p>Dotada de una gran inteligencia, de ese f\u00edsico aterrador y con un car\u00e1cter inflexible, Mar\u00eda se convirti\u00f3 en una de las personas m\u00e1s odiadas y repudiadas del campo. Siempre llevaba guantes blancos. Le encantaba ver c\u00f3mo aquella prenda<strong>\u00a0se te\u00f1\u00eda con la sangre de sus v\u00edctimas<\/strong>\u00a0despu\u00e9s de cada maltrato, de cada golpe o flagelaci\u00f3n. Adem\u00e1s, fue una de las guardianas que supervis\u00f3 los terribles experimentos m\u00e9dicos donde practicaban aut\u00e9nticas atrocidades con las presas.<\/p>\n<p>Desde crearles una discapacidad permanente, adelantarles la menopausia o provocar su infertilidad, hasta romperles huesos y m\u00fasculos para luego sutur\u00e1rselos en carne viva. La mayor\u00eda de aquellas v\u00edctimas\u00a0<strong>mor\u00edan sobre la mesa de operaciones<\/strong>\u00a0tras una larga agon\u00eda para despu\u00e9s llevarlas al crematorio.\u00a0<strong>Ravensbr\u00fack era el infierno<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>Auschwitz-Birkenau<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-jnews-750x375 wp-image-791\" src=\"http:\/\/eldiario.do\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/3-2-616x375.jpg\" alt=\"\" width=\"616\" height=\"375\" \/><\/p>\n<p>\u00c9ste no fue el \u00fanico campo que padeci\u00f3 las animaladas de Mandel. Auschwitz-Birkenau tambi\u00e9n sufri\u00f3 su presencia desde octubre de 1942. La supervisora no solo pasaba revista en los barracones, tambi\u00e9n se encargaba de\u00a0<strong>la selecci\u00f3n de las reclusas<\/strong>\u00a0que iban directamente a la c\u00e1mara de gas. Derecha, izquierda, derecha, izquierda\u2026 As\u00ed distribu\u00eda a aquellas mujeres que iban a morir o a seguir viviendo.<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os tampoco se salvaban. Ya lo dijo Himmler: \u201cHasta el ni\u00f1o en la cuna debe ser pisoteado como un sapo venenoso\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, Mandel en un momento de lucidez quiso salvar a un peque\u00f1o gitano de cuatro a\u00f1os al que cuid\u00f3 como si fuese su propio hijo. Algunas sobrevivientes recuerdan que la guardiana lleg\u00f3 a quererlo, pero esa puntual ternura, no logr\u00f3 ablandar por completo su coraz\u00f3n de hierro. Poco despu\u00e9s,\u00a0<strong>lo mand\u00f3 asesinar.<\/strong><\/p>\n<p>Todos sus movimientos infund\u00edan p\u00e1nico, incluso entre sus propios camaradas que evitaban encontrarse con ella. Adem\u00e1s, la m\u00fasica cl\u00e1sica siempre acompa\u00f1aba sus maldades.<\/p>\n<p><strong>La m\u00fasica<\/strong><\/p>\n<p>La pasi\u00f3n de Mandel por Puccini era casi obsesiva y esto la llev\u00f3 a crear la primera \u201cOrquesta de Mujeres de Auschwitz\u201d.<\/p>\n<p>Esa agrupaci\u00f3n constaba de prisioneras cualificadas que deb\u00edan tocar distintas piezas de m\u00fasica dependiendo de la situaci\u00f3n. Hab\u00eda m\u00fasica cuando llegaban los reclusos al campamento, durante las selecciones a la c\u00e1mara de gas, en los pases de revista, durante los trabajos forzados, y por supuesto, durante las torturas y asesinatos.<\/p>\n<p>Los nazis lo ten\u00edan todo bien estudiado. Por un lado, debilitar el f\u00edsico del recluso priv\u00e1ndole alimentos; y por otro, minar su moral con la interpretaci\u00f3n de m\u00fasica alemana y c\u00e1nticos arios.<\/p>\n<p>Con todo, los problemas que siempre preocuparon a Mandel a su llegada a este campo de concentraci\u00f3n, fueron las malas condiciones de salubridad de sus instalaciones, adem\u00e1s de la escasez de alimentos.<\/p>\n<p>Los cad\u00e1veres se apilaban despu\u00e9s de cada ejecuci\u00f3n y eso generaba multitud de epidemias. Ni siquiera se quemaban los pijamas a rayas de los presos. \u00c9stos\u00a0<strong>volv\u00edan a entregarse a nuevos reclusos\u00a0<\/strong>que se acababan infectando por el gas Zyklon B y muriendo envenenados. As\u00ed que la obsesi\u00f3n de esta supervisora, no era otra que realizar sendas desinfecciones para que los contagios no se siguieran propagando.<\/p>\n<p>Uno de ellos ocurri\u00f3 en el invierno de 1942-1943. Concretamente, un domingo muy fr\u00edo donde, como ven\u00eda siendo costumbre, Mandel pas\u00f3 revista en el\u00a0<em>Frauenkonzentrationslager<\/em>\u00a0(campo de concentraci\u00f3n de las mujeres) a las cinco de la madrugada.<\/p>\n<p>En un instante, la perturbadora desinfecci\u00f3n se volvi\u00f3 tr\u00e1gica cuando tras las \u00f3rdenes de la SS-<em>Lagerf\u00fchrerin<\/em>\u00a0(l\u00edder del campamento)\u00a0<strong>unas 1.000 prisioneras murieron congeladas<\/strong>.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, durante las largas horas que duraba la fumigaci\u00f3n, la Bestia se entreten\u00eda pegando tiros a determinadas reclusas asesin\u00e1ndolas en el acto.<\/p>\n<p><strong>Dachau<\/strong><\/p>\n<p>Tras Auschwitz-Birkenau, esta guardiana fue transferida al subcampo de M\u00fchldorf, en el campamento de Dachau, donde sigui\u00f3 con las torturas y llevando a cabo las selecciones a la c\u00e1mara de gas.<\/p>\n<p>No estuvo mucho tiempo destinada all\u00ed porque la llegada de los aliados en abril de 1945, provoc\u00f3 su huida a trav\u00e9s de las monta\u00f1as del sur de Baviera. Quer\u00eda regresar a su ciudad natal de M\u00fcnzkirchen (Austria). Sin embargo, la libertad le dur\u00f3 poco. El 10 de agosto de 1945 la Bestia de Auschwitz por fin era detenida por los norteamericanos, e interrogada concienzudamente.<\/p>\n<p>Durante un a\u00f1o, las tropas americanas tuvieron en cautiverio a Mar\u00eda Mandel. En octubre de 1946 fue extraditada a Polonia y tuvo que esperar otro a\u00f1o m\u00e1s a ser juzgada por cr\u00edmenes contra la humanidad. La vista judicial comenz\u00f3 en noviembre de 1947 en Cracovia.<\/p>\n<p><strong>El juicio<\/strong><\/p>\n<p>Durante el mes que dur\u00f3 esta vista se escucharon los testimonios de los implicados activamente en la masacre, selecci\u00f3n y asesinatos de jud\u00edos, pero tambi\u00e9n a los sobrevivientes de aquella cat\u00e1strofe humana que de forma valiente decidieron alzar la voz y se\u00f1alar a sus verdugos sin temor a represalias. Pero\u00a0<strong>Mandel nunca asumi\u00f3 su culpa<\/strong>\u00a0y neg\u00f3 todos los cargos que se le imputaron.<\/p>\n<p>\u201cYo no ten\u00eda ni l\u00e1tigo ni perro. Cumpliendo con mi servicio en Auschwitz me vi obstaculizada por la terrible severidad de H\u00f6ss, depend\u00eda totalmente del comandante y yo no pod\u00eda impartir ninguna pena\u201d, explic\u00f3 al tribunal subida al estrado.<\/p>\n<p>Incluso se dirigi\u00f3 a una sobreviviente que se encontraba en la sala, Bertha Falk, y le dijo: \u201cEntiendo que usted sue\u00f1a con una patria, pero recuerde que no hay vida para los que no se rinden\u201d. Aquellas palabras evidenciaban que los acusados se consideraban inocentes, cre\u00edan ser simples ruedas, meras piezas de un engranaje mayor conducido por Adolf Hitler.<\/p>\n<p><strong>La sentencia: la horca<\/strong><\/p>\n<p>El 22 de diciembre de 1947, el tribunal dict\u00f3 sentencia y la Bestia de Auschwitz fue\u00a0<strong>condenada a morir en la horca<\/strong>. Era responsable directa e indirectamente de la muerte de\u00a0<strong>medio mill\u00f3n de v\u00edctimas<\/strong>. Sin embargo, un d\u00eda antes de ser ejecutada, Mandel tuvo la oportunidad de \u201cpurgar sus pecados\u201d en el ba\u00f1o com\u00fan de la prisi\u00f3n. Esa ma\u00f1ana, la entonces supervisora y su compa\u00f1era Therese Brandl se encontraban en las duchas, cuando se percataron de una cara que les resultaba del todo familiar.<\/p>\n<p>Se trataba de la ex sobreviviente Stanis\u0142awa Rachwa\u0142owa, reclusa de Auschwitz, que hab\u00eda sufrido las agresiones y vejaciones de la afamada nazi. Pese a su liberaci\u00f3n al final de la guerra, volvi\u00f3 a ser encarcelada por sus actividades contra el comunismo y enviada a prisi\u00f3n, la misma donde dorm\u00edan sus carceleras. La situaci\u00f3n fue muy inquietante, porque Stanis\u0142awa observ\u00f3 que Mandel se dirig\u00eda hacia ella.<\/p>\n<p>La polaca estaba aterrorizada, sin saber qu\u00e9 hacer, desnuda y mojada, porque de nuevo volv\u00eda a toparse con la guardiana. Durante esos instantes, rememor\u00f3 los castigos m\u00e1s severos que hab\u00eda recibido en el pasado. De repente, Mandel le mir\u00f3 con el rostro ba\u00f1ado en l\u00e1grimas y con un sentimiento absoluto de humillaci\u00f3n, dijo lentamente y con claridad:\u00a0<em>\u201cIch bitte um Verzeihung\u201d<\/em>\u00a0(Le ruego que me perdone). Entonces, Stanis\u0142awa guard\u00f3 el rencor y el odio que sent\u00eda y le respondi\u00f3: \u201cIch verzeihe In H\u00e4ftlingsnahme\u201d (La perdono en nombre de los prisioneros).<\/p>\n<p>Mandel se arrodill\u00f3 y comenz\u00f3 a besarle la mano. Tras el encuentro, todas regresaron a sus respectivas celdas, pero antes de perderse de vista, la Bestia de Auschwitz volvi\u00f3 la cabeza y sonriendo dijo en un perfecto polaco:\u00a0<em>\u201cDziekuje\u201d\u00a0<\/em>(Gracias). Fue la \u00faltima vez que v\u00edctima y verdugo se vieron.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Viva Polonia!\u201d, dicen que grit\u00f3 Mandel justo antes de su ejecuci\u00f3n. Quince minutos despu\u00e9s su cuerpo fue examinado, declarada muerta y enviada a la Escuela de Medicina de la Universidad de Cracovia.<\/p>\n<p>All\u00ed los estudiantes se toparon con el cad\u00e1ver de una mujer rubia de 36 a\u00f1os, de 1,65 m, 60 kilos de peso y con marcas en su cuello.<\/p>\n<p><em>M\u00f3nica G. \u00c1lvarez<\/em>. La Vanguardia<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta\u00a0guardia nazi estuvo en al menos tres campos de concentraci\u00f3n, donde sembr\u00f3 atrocidades. En esta nota te contamos su historia. A Mar\u00eda Mandel no le gustaban los cuchicheos, ni que las prisioneras la miraran directamente a los ojos, ni por supuesto, que contradijesen sus \u00f3rdenes y menos a\u00fan que dejasen de trabajar por cansancio. 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