Categoría: Sociedad

  • 8 mitos sobre el sexo que deben desaparecer, según especialistas

    8 mitos sobre el sexo que deben desaparecer, según especialistas

    A muchos adultos les resulta difícil y vergonzoso hablar sobre sexo, incluso en la intimidad, con las parejas que suelen verlos desnudos con regularidad. A raíz de ello, los expertos critican que existe una deficiente educación sexual y, de la mano, mucha desinformación sobre la sexualidad y el deseo.

    “Hay tantos mitos por ahí y pueden causar mucho daño”, aseguró Laurie Mintz, académica de psicología en la Universidad de Florida a The New York Times. Por ello, reunió a un grupo de terapeutas e investigadores sexuales para recolectar los mitos sobre el sexo que desean que desaparezcan de una vez por todas.

    Estas son las 8 respuestas.

    8 mitos sobre el sexo que deben desaparecer, según los expertos

    Mito 1: el resto tiene más relaciones sexuales que tú

    En la adolescencia, es común que los jóvenes piensen que “todo el mundo lo está haciendo”, por lo que se sienten presionados y apresurados para tener relaciones sexuales, aún cuando no están preparados.

    Además, el mito también puede hacer sentir culpables a las parejas que tienen relaciones largas y que están en “períodos de sequía”. Las investigaciones recientes arrojaron que, en general, las personas están teniendo menos sexo por razones desconocidas, por lo que no deben encasillarse y sentirse mal por creer que el resto sí lo está haciendo.

    “Curiosamente, este mito persiste a lo largo de la vida”, aseguró al Times Debby Herbenick, directora del Centro para la Promoción de la Salud Sexual en la Universidad de Indiana.

    Mito 2: el sexo significa penetración

    Se suele creer que el sexo se debe desarrollar de una sola forma: un poco de juego previo y después el coito. No obstante, los terapeutas sexuales se lamentan que las personas se atrapen en estos “guiones sexuales” rígidos.

    El terapeuta sexual Ian Kerner explicó que este tipo de pensamiento es estrecho y contribuye a la brecha del placer entre hombres y mujeres en encuentros heterosexuales y cita el estudio que encontró que, durante el sexo, el 75% de los hombres tuvieron un orgasmo cada vez que tuvieron intimidad, mientras que, de todas las mujeres, solo el 33% lo sintió.

    “En lugar de precipitarse hacia el coito, la atención debería centrarse en el ‘coito externo’, es decir, cualquier actividad sexual que no implique penetración”, aseguró Kerner.

    Mito 3: las vaginas no deberían necesitar lubricante adicional

    Una sensación de “papel de lija” o “cuchillos” suelen experimentar mujeres que presentan sequedad vaginal durante la penetración. Y aunque suele afectar a las mayores, también puede ocurrir en cualquier momento de la vida.

    Es común que suceda en la lactancia, perimenopausia y con el uso de ciertos medicamentos, como algunos métodos anticonceptivos.

    “Como les digo a menudo a mis alumnos, las vaginas no son selvas tropicales. Podemos sentirnos excitadas o enamoradas, y aun así no lubricar como queremos”, señaló la doctora Herbenick.

     

    Sexo en pareja 8 mitos sobre el sexo que deben desaparecer, según los expertos

    Mito 4: es normal que el sexo duela

    El sexo nunca debe doler. Se estima que el 75% de las mujeres experimentan relaciones sexuales dolorosas en algún momento de sus vidas, que pueden derivar de problemas ginecológicos, cambios hormonales, tratamientos del cáncer, traumas y una larga lista.

    Sin embargo, algunas mujeres creen que el dolor durante o después suele ser “señal de un buen sexo”. Pero esto está muy alejado de la realidad, por lo que deben consultar con un especialista para encontrar la razón y tratarla.

    Mito 5: los hombres siempre quieren sexo más que las mujeres.

    “La discrepancia en el deseo es el problema número uno con el que me enfrento en mi práctica, y de ninguna manera la pareja con mayor deseo es siempre masculina. Pero debido a este mito, los hombres a menudo sienten vergüenza por su falta de deseo y la presión de iniciar siempre”, dijo la doctora Herbenick.

    Un reciente estudio encontró que el deseo de las mujeres fluctúa más a lo largo de sus vidas, pero tanto el suyo como el de los hombres fueron muy similares durante la semana.

    Mito 6: el deseo debería surgir instantáneamente

    Los terapeutas e investigadores sexuales creen que existen dos tipos de deseo: el espontáneo (sensación de querer tener sexo de la nada) y el responsivo (que surge en respuesta a estímulos).

    Para Lori Brotto, psicóloga, se debe normalizar el deseo responsivo, que es el que muchas mujeres reportan, en especial las que están en relaciones de pareja a largo plazo.

    8 mitos sobre el sexo que deben desaparecer, según los expertos

    Mito 7: el sexo planificado es aburrido.

    “Muchas personas tratan el sexo como una ocurrencia tardía y lo hacen solo a altas horas de la noche, cuando están exhaustas o distraídas”, mencionó la psicóloga Brotto.

    También aseguró que es una visión “muy dañina” y que motiva a mirar mal el sexo planificado, cuando la realidad es que es una práctica que puede funcionar para muchas parejas que tienen horarios muy ocupados.

    Mito 8: tu pene está bien

    “Los hombres están bajo cierta presión sobre la apariencia o funcionamiento de sus penes”, aseguró el doctor Kerner.

    Según el doctor, a los más jóvenes se les dice que la eyaculación precoz es algo que “superan con la edad y la experiencia”, mientras que a los mayores el mensaje es que no deberían tener disfunción eréctil.

    Pero los datos cuentan una historia diferente. Aunque la disfunción eréctil tiende a aumentar con la edad, también afecta aproximadamente al 8% de los hombres de 20 años y al 11% entre los 20 y 30 años. Y el 20% de los hombres entre 18 y 59 años informan haber experimentado eyaculación precoz.

     

  • PUCMM reconoce a José Mármol por aportes a la comunicación y reputación corporativas

    PUCMM reconoce a José Mármol por aportes a la comunicación y reputación corporativas

    La Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), en el marco de la celebración de la tercera Jornada de Comunicación Corporativa, organizada por la Escuela de Comunicación de esta alma mater, otorgó un reconocimiento al señor José Mármol, vicepresidente ejecutivo de Comunicaciones Corporativas, Reputación y Banca Responsable del Grupo Popular, por sus aportes en los ámbitos de la comunicación y la reputación corporativas en la República Dominicana durante su trayectoria.

    La distinción fue entregada por las académicas Ana Bélgica Güichardo, directora de la Escuela de Comunicación, campus de Santo Domingo, y Rosario Medina, docente de estudios de grado y postgrado de Comunicación Corporativa, acompañadas de las estudiantes Mariángel González y Ashlie García, integrantes del Comité Estudiantil de la Escuela de Comunicación de PUCMM, que seleccionó a los postulantes a esta distinción.

    Más de tres décadas de experiencia

    Reconocido profesional de la comunicación corporativa con más de 30 años de experiencia, además de su rol como vicepresidente ejecutivo de Comunicaciones Corporativas, Reputación y Banca Responsable del Grupo Popular, el señor Mármol es el vicepresidente de la Junta Directiva de la Fundación Popular. Fue también el primer presidente de la Asociación de Directivos de Comunicación (Asodircom) y actualmente preside el Comité de Comunicaciones de la Asociación de Bancos Múltiples (ABA).

    En su haber cuenta con numerosos reconocimientos profesionales y académicos. Es miembro de número de la Academia de Ciencias y de la Academia de Lengua, donde ocupa el sillón N. Ha publicado más de una veintena de obras poéticas y ensayísticas, recibiendo por esta labor galardones nacionales e internacionales como el Premio Nacional de Literatura 2013, Premio Academia Dominicana de la Lengua 2012, Premio Casa de América de Poesía Americana (España) 2012, Premio de la Asociación de Periodistas y Escritores Caonabo de Oro 2017, así como los premios de poesía Salomé Ureña 1987 y 2007, Pedro Henríquez Ureña 1992 y Casa de Teatro 1994.

    Cuenta con un doctorado en Filosofía por la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) y una maestría en Filosofía; posgrado en Lingüística Aplicada, por el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC); y licenciatura en Filosofía por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). En 2013, el Consejo Universitario de la UASD le reconoció como Profesor Honorario de la Facultad de Humanidades, mientras que en 2017 la Universidad Tecnológica de Santiago, Sede Central, le designó Doctor Honoris Causa, ambos por sus aportes a la literatura dominicana.

    Reputación e impacto en la rentabilidad

    Con gratitud y humildad, el señor Mármol, en compañía de su esposa Soraya Lara y sus hijos Yasser y Alberto, agradeció en sus palabras de aceptación el honor otorgado por la PUCMM y destacó la importancia de la comunicación corporativa en la construcción de la reputación de las empresas e instituciones, así como su impacto directo en su rentabilidad o el éxito de sus proyectos e iniciativas.

    “Estamos viviendo la era y la economía de la reputación. Y no hay nada más arduo que construir reputación con la fragilidad de que también se puede destruir muy fácilmente. Por eso hay que cuidarla. Sobre los hombros de los directores de comunicación, de los responsables de comunicación en las instituciones y en las empresas hay un peso muy grande, muy importante”, dijo el señor Mármol.

    Gestión de intangibles

    Precisamente, la tercera Jornada de Comunicación Corporativa de la PUCMM, realizada del 7 al 9 de noviembre, se concibe como un espacio de formación y actualización en este campo profesional y estuvo dedicada en esta oportunidad a la gestión de la reputación e intangibles institucionales y empresariales.

    Durante su celebración, el Banco Popular Dominicano participó en el panel “Reputación, esencia de la imagen en comunicación corporativa e institucional”, que contó con la disertación del vicepresidente del Área de Comunicación y Reputación Corporativas, señor Esteban Martínez-Murga, quien expuso cómo la reputación es un intangible transversal, que debe ocupar a todas las áreas de una empresa que tengan contacto con sus distintos grupos de interés, incluida el área de comunicación como responsable del manejo de los principales intangibles de una corporación.

  • Estos desconocidos se enamoraron en un avión en Navidad

    Estos desconocidos se enamoraron en un avión en Navidad

    Para Catalina Bernal Andrade, la Navidad de 2009 fue inusual en más de un sentido. Ese año, al padre le habían diagnosticado cáncer de colon. Catalina, que entonces tenía 31 años, había vuelto a casa de su familia en Bogotá, Colombia, para ayudarles durante el tratamiento.

    Llegó la Navidad y Catalina y su familia celebraron lo mejor que pudieron, a pesar de las duras circunstancias. En Colombia, las principales celebraciones festivas tienen lugar el 24 de diciembre, y trasnochar es bastante habitual. Catalina y su familia disfrutaron de una Nochebuena llena de copas, cenas y festejos.

    Tras unas pocas horas de sueño, Catalina y su madre se despertaron el día de Navidad para dirigirse al aeropuerto internacional El Dorado.

    El padre de Catalina había animado a su mujer y a su hija a irse de vacaciones entre Navidad y Año Nuevo.
    "Se estaba sometiendo a quimioterapia y a un tratamiento muy, muy duro. Así que quería que nosotras —mi madre y yo— nos tomáramos unas vacaciones", cuenta hoy Catalina a CNN Travel. "Las dos decidimos que nos íbamos a Disney World, que era un lugar divertido para pasar una semana".

    Catalina y su madre abordaron el vuelo de JetBlue con destino a Orlando, Florida, y se acomodaron en sus asientos: Catalina en el centro, su madre en el pasillo y un desconocido en la ventanilla.

    Por el altavoz, el capitán deseó a los pasajeros "feliz Navidad". Catalina miró a su alrededor y adivinó que la mayoría de los viajeros se dirigían a visitar a su familia en Estados Unidos.

    "Recuerdo a gente con un montón de equipaje de mano, con bolsas llenas de regalos", dice Catalina.

    Había varios grupos familiares, pero el pasajero de la ventana de Catalina parecía viajar solo. Era un hombre, probablemente de unos 30 años, sentado tranquilamente leyendo y con auriculares. Catalina agradeció que fuera tan reservado.

    "Estaba charlando con mi madre sobre lo duros que habían sido los meses anteriores y sobre la necesidad de tomarnos un tiempo para relajarnos antes de las próximas operaciones a las que se iba a someter mi padre", recuerda.

    El vuelo despegó y, al poco rato, la madre de Catalina se quedó dormida. De hecho, la mayoría de los pasajeros dormían la siesta, aparentemente privados de sueño por las celebraciones del día anterior.

    Al cabo de un par de horas de viaje, la auxiliar de vuelo le entregó a Catalina un formulario de inmigración estadounidense para que lo rellenara. En 2009, estos formularios aún no se habían digitalizado.

    "Estaba sola rellenando esos formularios y no sabía el número de vuelo. Así que me giré hacia el chico que estaba sentado a mi lado", recuerda Catalina.

    Un poco incómoda, consciente de que lo estaba interrumpiendo, Catalina llamó su atención.

    "Estaba conectado a su iPod. Así que le dije: 'Hola, perdona, ¿puedes decirme el número de vuelo?".

    El desconocido del asiento de la ventanilla se sacó un único auricular de la oreja.

    "123″, respondió, y se volvió a poner el auricular, bruscamente, volviendo a su libro.

    Catalina rellenó los formularios, uno para ella y otro para su madre. Pero después, al leerlos, se dio cuenta de que había cometido un error.

    Los rompió, pidió otros a la auxiliar de vuelo y volvió a empezar.

    Ahora, muy nerviosa, ya había olvidado el número de vuelo. Se volvió de nuevo hacia el hombre sentado a su lado.

    "Hola, siento mucho molestarle. ¿Podrías recordarme otra vez el número de vuelo?", le preguntó.

    Esta vez, para sorpresa de Catalina, el desconocido se mostró más amable.

    "Sí, por supuesto", dijo, sacándose esta vez los dos auriculares.

    El desconocido tenía su boleto de avión sobre el regazo, y Catalina leyó el nombre impreso en la parte superior: "Mauricio García Marulanda".

    Por coincidencia, Catalina conocía a alguien con exactamente el mismo nombre, y lo comentó, en voz alta. A partir de ahí, Catalina y Mauricio se presentaron como es debido y empezaron a charlar.

    Mauricio, resultó, no viajaba solo. Volaba con varios miembros de su familia, incluida su madre, para visitar a su hermana, que vivía en Nashville, Tennessee.

    Mauricio y Catalina se casaron en 2011 en Bogotá. (Crédito: Julie Bayona)

    Mauricio le contó a Catalina que le apasionaba la música y que había trabajado como músico durante gran parte de su vida adulta, pero que recientemente había vuelto a la universidad para estudiar Psicología.

    Catalina también había vuelto a la universidad unos años antes, ya que a finales de sus 20 años pasó de ser emprendedora a trabajar en la educación.

    Cuando se dieron cuenta de este punto en común, la conversación entre Catalina y Mauricio pasó de ser una charla trivial a algo más profundo. Mauricio admitió a Catalina que su cambio de carrera se debió en parte a un replanteamiento de toda su vida.

    "Empezamos a hablar de cosas muy profundas", dice hoy. "Le conté que había estado en rehabilitación, que tenía problemas con las drogas y el alcohol, y ella me habló de su vida".

    Catalina habló de la enfermedad de su padre y de lo difícil que había sido el último año para su familia.

    Resultó que tanto Mauricio como Catalina habían vuelto a vivir con sus padres hacía poco: Mauricio después de superar sus problemas de adicción y Catalina tras el diagnóstico de su padre.

    "Nos abrimos totalmente, así es como empezó. No solo como una amistad, sino una sinceridad total desde el primer momento", dice Mauricio.

    "Yo le dije: 'No tengo nada, no soy dueño de nada… solo tengo un Beetle Volkswagen destartalado que me dejó mi abuela y tres guitarras'. Fuimos totalmente francos el uno con el otro".

    Catalina habló de cómo en sus 20 solo se había centrado en ganar dinero. Le contó a Mauricio cómo lo había dejado todo, había vivido un tiempo en la India y luego había vuelto a la universidad.

    "Era como: 'No sé, este chico. No tengo nada que ocultar, porque él no me conoce. Yo no lo conozco a él. Puedo ser yo misma durante las próximas dos horas'", dice Catalina.

    Cuando el avión se preparaba para aterrizar en Orlando, Catalina sacó de su bolso una tarjeta SIM estadounidense y cambió la colombiana de su celular.

    Mauricio aprovechó para pedirle su número. Ella aceptó y le dio su número temporal de EE.UU., su teléfono colombiano y su dirección de correo electrónico. Mauricio anotó los datos en un pequeño cuaderno.

    Al principio de la conversación, Mauricio había mencionado su música y una canción en particular que había escrito llamada "Libre".

    "Mándame esa canción cuando puedas", dijo Catalina, mientras el avión empezaba a descender.

    En el lugar donde se recogían las maletas, Mauricio y Catalina quedaron en lados opuestos del carrusel. La madre de Catalina señaló a Mauricio.

    "¿De qué hablaron durante dos horas? No podía dormir", le dijo a su hija. "¿Quién era el tipo?".

    "Va a ser el padre de mis hijos", dijo Catalina. Lo había dicho en broma, pero al pronunciar las palabras en voz alta se dio cuenta de que lo decía en serio.

    "Bueno, si va a ser el padre de tus hijos, será mejor que te despidas como es debido", dijo la madre de Catalina.
    Para entonces, Mauricio estaba rodeado de la familia que había estado sentada en otro lugar del avión.

    "No, qué vergüenza", dijo Catalina. "Está con su mamá, con todos".

    Pero como su madre insistió, Catalina acabó cediendo. Se abrió paso entre la multitud hasta el otro lado del carrusel. Una vez allí, se presentó a la familia de Mauricio y le dio un beso en la mejilla para despedirse.

    "Creo que su madre le dio muy buenos consejos", dice hoy Mauricio. "Eso fue como el momento clave, cuando ella vino y se despidió".

    En ese momento, tuvo la certeza de que su conexión no había sido solo algo fugaz y transitorio.

    "Pensé: 'es una persona especial'", dice. "Recuerdo a mi familia bromeando: '¿Quién es?' Ya sabes, burlándose de mí. Pero ese fue un momento clave para nuestra relación, creo, cuando ella vino".

    Deseos de Año Nuevo

    Tras aterrizar en Estados Unidos, Mauricio y su familia condujeron hasta Tennessee, haciendo escala en Georgia durante la noche. Durante la escala, escribió a Catalina un correo electrónico, con un enlace a su canción en MySpace.

    Al día siguiente, Catalina vio el correo y respondió de inmediato, enviando a Mauricio un enlace a un blog que había mantenido mientras vivía en la India. Estos dos primeros correos se convirtieron en mensajes de texto regulares durante los días siguientes.

    Después de la boda, Catalina y Mauricio se fueron de luna de miel de mochileros durante tres meses, parando en destinos como el Taj Mahal de la India. (Crédito: Mauricio García Marulanda and Catalina Bernal Andrade).

    Catalina estaba disfrutando de su estancia en Orlando y de la necesaria evasión que le proporcionaba Disney World.
    Pero seguía preocupada por su padre y no dejaba de pensar en él.

    "Me enfrentaba a una situación realmente desgarradora con mi padre. Soy hija única y estoy muy unida a mi padre, que estaba muy, muy enfermo", recuerda.

    Mauricio fue un bálsamo, respondiendo con atentos correos electrónicos.

    "Recuerdo que me envió el enlace a una canción de Coldplay, 'Fix You'", cuenta Catalina. "Me dijo: 'Sé que lo estás pasando mal, deja que te arregle'. Y me envió el enlace a esa canción. Esa se convirtió en nuestra canción".
    "Es una canción preciosa", dice Mauricio.

  • Cuál es el secreto de las parejas que casi nunca discuten

    Cuál es el secreto de las parejas que casi nunca discuten

    ¿Es posible estar de acuerdo en absolutamente todo con tu pareja? ¿Realmente existe “la pareja perfecta” que nunca pelea? Para los expertos, no existe tal, y es que es normal tener roces, malentendidos y desacuerdos con quien solemos convivir la mayor parte del tiempo.

    Sin embargo, al hablar de peleas, la psiquiatra y psicoterapeuta Ana Isabel Sanz aseguró que se debe diferenciar una discusión sana de conductas agresivas. En general, discutir debería “conducir a una solución negociada de un punto de desacuerdo”, mencionó la doctora a El País.

    “Una pareja se compone de dos personas con sus historias de aprendizaje, sus valores, sus ideas… La propia relación es algo compartido entre dos y nos va a exponer a la toma de decisiones en un montón de ámbitos (más grandes o más pequeños). Es muy poco probable que estemos de acuerdo en todo”, aseguró la psicóloga Mamen Jiménez.

    Pero, ¿cómo discutir de forma sana y comunicativa? ¿Cómo evitar llegar a los ataques verbales, al no estar de acuerdo en algo? Esta es la explicación de distintas expertas.

    Cuál es el secreto de las parejas que casi nunca discuten. Cómo discutir con tu pareja de forma sana.

    Para la psicóloga Natalia Pastor, no se deben evitar las “conversaciones incómodas” para no discutir. “Eso no nos permite ser honestos con nosotros mismos y nuestras necesidades”, aseguró la experta.

    Actuando así, las parejas estarían acumulando “desajustes” en su proyecto común que, en algún momento, hará que estalle todo fácilmente.

    Por ello, la psicóloga Mamen Jiménez aseguró que “el matiz está en entender que una cosa es discutir, en términos de dialogar y negociar (aquí está la clave), y hacerlo de manera respetuosa y responsable. Muy diferente es afrontar esos desacuerdos desde la manipulación, sin empatía y sin cuidados. Eso sí que erosiona y es poco o nada sano”.

    Cuál es el secreto de las parejas que casi nunca discuten.

    Además, la especialista añadió que discutir o tener conflictos no significa que se tiene una mala relación ni que son propensos a terminar. Contrario a eso, encontrar soluciones como equipo “con buena comunicación, respeto, cariño y cuidados, lejos de deteriorar la relación, lo que hace es fortalecerla”.

    Para la doctora Sanz, son muy importantes las discusiones constructivas. Según explicó, se debe “buscar el momento y lugar adecuado para lograr una conversación sin apresuramientos, interrupciones e interferencias de otros”.

    “Las formas son muy relevantes: usar un lenguaje y tono adecuado, así como señales no verbales que aclaren las intenciones de cada intervención, constituyen bases del respeto y herramientas fundamentales para favorecer una comprensión que no malogre lo que se busca aclarar en esa discusión”, agregó.

  • Ella era una auxiliar de vuelo de Pan Am y él un piloto. Su encuentro a bordo fue el principio de un romance de 50 años

    Ella era una auxiliar de vuelo de Pan Am y él un piloto. Su encuentro a bordo fue el principio de un romance de 50 años

    La asistente de vuelo Ilona Zahn no quedó muy impresionada cuando conoció al piloto Ian Duncan.


    Corría el año 1970. Ilona trabajaba en la cabina de primera clase de un vuelo de Pan American Airlines de Roma a Teherán, vía Beirut y Damasco.

    La primera vez que Ilona vio a Ian fue un par de horas antes del despegue. Estaba de pie, con su uniforme azul cielo de Pan Am, con el resto de la tripulación en el vestíbulo del Hotel Metropole de Roma.

    "Estábamos esperando, charlando", recuerda Ilona.

    Ian se acercó, alto, con galones de piloto en cada hombro, saludó a la tripulación y se presentó como primer oficial del vuelo.

    "La mayoría de los pilotos eran muy amables, se acercaban si no los conocías de antes y se presentaban", cuenta Ilona ahora. "Me pareció amigable, pero no tuve mayor impresión de él".

    Entonces pasaron un par de horas. Los pasajeros estaban embarcando en un Boeing 707 en el aeropuerto. Ilona estaba ordenando las provisiones en la galera de primera clase. Servir en primera clase también significaba estar al tanto de las necesidades de los pilotos, así que Ilona no se sorprendió cuando otra auxiliar de vuelo se le acercó con una retahíla de pedidos de bebidas directamente desde la cabina.

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    A Ilona Zahn, que aparece aquí sentada en un Boeing 707, le encantaba trabajar para Pan American Airlines. Crédito: Ilona Duncan.

    La colega de Ilona enumeró los pedidos de refrescos, té y café del ingeniero y del capitán. Luego, un poco avergonzada, añadió la petición del copiloto Ian:
    "Dice que el café lo quiere 'rubio y dulce como la chica de la galera'".

    Ilona volvió los ojos. Le encantaba su trabajo y viajar por el mundo, pero este tipo de comentarios, recibidos a diario tanto de compañeros como de pasajeros, la desgastaban.

    "Tenía muchos admiradores, porque era guapa", dice Ilona ahora. "Ese día no estaba de humor para que alguien me molestara. 'Déjenme en paz, por favor'. Esa era mi idea".

    Ilona sirvió un café negro. Luego se volvió hacia su colega, con un destello en los ojos.

    "Vale, ahora se lo tomará rubio y dulce", dijo. Luego, se dirigió a la barra y dejó caer Tabasco, salsa Worcestershire, sal y pimienta en la taza.

    "Puse en su café todo lo horrible que se me ocurrió", recuerda Ilona. "Después le puse un poco de crema por encima. Y le dije: 'Vale, llévale esto al copiloto".

    Cuando Ian tomó un sorbo, lo escupió enseguida. Por un momento se quedó en estado de shock. Luego se rió y se volvió hacia el capitán:

    "Debo de gustarle para tomarse tantas molestias".

    De Teherán a Roma

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    Aquí aparecen Ilona e Ian fotografiados juntos en 1974. Crédito: Ilona Duncan

    El vuelo llegó a Teherán a última hora de la tarde. Era el Irán anterior a la revolución, y la tripulación de Pan Am fue trasladada al Royal Tehran Hilton, un hotel de lujo situado a los pies de los montes Elburz. Así comenzó la habitual fiesta de la tripulación. El grupo se reunió en la habitación del capitán para tomar cocteles y conversar hasta altas horas de la madrugada.

    Ilona e Ian se observaban desde lados opuestos de la habitación. Ella apreció que, tras el incidente del café, él mantuviera una distancia respetuosa. Era la primera vez que Ilona veía a Ian sin el uniforme de Pan Am y él llevaba unos pantalones oscuros combinados con un jersey de cuello alto de cachemira de color claro. Ilona tenía 25 años.

    Calculaba que Ian tenía unos diez años más. Parecía ser muy querido y respetado por sus compañeros.

    A la mañana siguiente, el teléfono de la habitación del hotel de Ilona sonó a las 10. Medio dormida y desconcertada por quién podía estar llamando, contestó con cautela.

    Era Ian. "¿Quieres venir al bazar conmigo?", le preguntó.

    Ilona aceptó, pero le dijo que no estaría dispuesta a salir sino hasta más tarde, que estaba recuperando el sueño. Quedaron en verse por la tarde, con algunos miembros más de la tripulación. El grupo viajó en una de las camionetas privadas del hotel.

    Luego pasearon por el Gran Bazar de Teherán, mirando ollas de cobre y regateando caviar. Al cabo de una hora, Ilona estaba lista para volver al hotel. Ian le dijo que la acompañaría y pidió un taxi.

    El taxi se quedó atascado en el tráfico. Sin nada más que hacer que pasar el tiempo conversando, Ian e Ilona tuvieron mucho de qué hablar. Ella le contó de su pasado: nacida al final de la Segunda Guerra Mundial en Alemania, se había "divorciado" a conciencia de su país cuando era joven y desde entonces había vivido en Londres, Nueva York y París. Ian dijo que había nacido en Estados Unidos, hijo de inmigrantes escoceses, y que toda su vida había soñado con pilotar aviones.

    "Nunca dejamos de hablar. Y disfrutábamos mucho de la compañía del otro. Y eso fue más o menos lo que me atrajo de él", dice Ilona.

    Esa noche, Ian e Ilona cenaron en un restaurante persa con sus compañeros de tripulación. Después, Ian le preguntó a Ilona si quería observar las vistas desde el balcón de su habitación, prometiéndole que eran espectaculares.

    Mientras contemplaban las luces de la ciudad, Ian le preguntó a Ilona si podía besarla.

    Fue, dice Ilona, "un abrazo largo y romántico".

    Cuando su vuelo de Pan Am regresó a Roma, Ian e Ilona pasaron la tarde paseando juntos por la ciudad. Tiraron monedas en la Fontana de Trevi. Pasaron horas sentados juntos, hablando y bebiendo en el bar del hotel.

    Al día siguiente, Ilona voló de vuelta a Nueva York e Ian se fue a París. No intercambiaron números de teléfono ni prometieron volver a verse. Pero unos días después Ilona abrió el buzón de su tripulación en el aeropuerto John F. Kennedy y cayó una nota de Ian. "Me gustaría volver a verte", decía. Sugirió que pidieran juntos otro vuelo a Roma y Teherán.

    Un romance internacional

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    Aquí están Ian e Ilona fotografiados en Sydney, Australia. Crédito: Ilona Duncan.

    Así comenzó un torbellino de cortejo internacional. Ian, como primer oficial superior, usualmente el primero en elegir los vuelos. Le comunicaba a Ilona su agenda y ella intentaba conseguir los mismos viajes. A menudo intentaban viajar juntos a Roma. Todos los auxiliares de vuelo de Pan Am debían dominar al menos un segundo idioma, pero Ilona hablaba cinco, incluido el italiano, así que normalmente conseguía ser la primera en elegir los vuelos a Roma.

    Durante los dos años siguientes, Ian e Ilona disfrutaron de lo que Ilona llama "una maravillosa historia de amor".

    Fue divertido y emocionante. Sus trabajos les brindaron la oportunidad de salir juntos por todo el mundo: desde pasear por el Sena en París a recorrer museos en Londres, explorar tiendas en Tokio o ir de safari en Kenya.

    "Tuvimos una época maravillosa en la que volábamos juntos casi todos los meses", dice Ilona.

    Cuando sus vuelos no coincidían, se dejaban cartas en los hoteles Intercontinental frecuentados por la tripulación de Pan Am. O, si ambos viajaban en vuelos diferentes, se llamaban por la radio de Pan Am.

    "Alguien me decía: 'Tengo a alguien aquí que quiere hablar contigo'", recuerda Iona. "Así que entraba en la cabina. Y allí estaba él en la radio de Pan Am, hablándome, a 30.000 pies de altura. Increíble. Era emocionante".

    Su conexión se hizo más profunda.

    "Con el tiempo, nos enamoramos de verdad", dice Ilona.

    No todo el mundo se tomó el romance de Ilona e Ian tan en serio como ellos. Ilona recuerda que le contó de Ian a una amiga de Nueva York y le dijo que él tenía un "historial de aventuras amorosas".

    Pero para Ilona, Ian era diferente de los hombres con los que solía cruzarse.

    "Viviendo en Nueva York en los años 60, todo el mundo y sus hermanos querían salir conmigo", dice.

    "Muchas azafatas salían con hombres ricos que pensaban que te estaban haciendo un favor al invitarte a salir, y eso no me gustaba. Sabía que quería a alguien con quien pudiera mantener una conversación".

    Ella siempre había desconfiado un poco de los pilotos de Pan Am, que a menudo eran encantadores pero "quieren acostarse contigo y ya está".

    Aún así, con Ian "simplemente funcionó".

    "Estábamos muy enamorados", dice Ilona ahora. "Teníamos muchas cosas en común. A los dos nos gustaba la naturaleza. Los dos estábamos de acuerdo en hacer lo que quisiera la otra persona. Por ejemplo, a mí me gusta la música clásica. Me gusta la ópera. Me gustan los conciertos. Él iba conmigo a eso y yo iba a pescar con él".

    Ian e Ilona no llevaban en secreto su romance.

    "Éramos conocidos por ser la pareja de enamorados. Llegábamos a una estación y la gente decía: 'Ya están aquí otra vez, los enamorados, cosas así'".

    Algunos de sus compañeros de trabajo decían que aquello no duraría, y había alguna que otra burla por aquí y por allá. Pero otros también los apoyaban. En los viajes, si el capitán conseguía una habitación más grande que la del copiloto Ian, a menudo la ofrecía para que Ian e Ilona pudieran quedarse juntos en el espacio más grande.

    En el trabajo, "con frecuencia había coqueteos", dice Ilona.

    "Venía a la cocina y se aseguraba de que todo iba bien, solo para echarme un ojo".

    La vida en Pan Am

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    Aquí está Ilona fotografiada trabajando en la galera de un avión de Pan Am. Crédito: Ilona Duncan.

    Ilona disfrutaba de su romance con Ian, pero también quería conservar su independencia. Desde que abandonó Alemania al final de su adolescencia, había avanzado sola. Había estudiado una carrera de ciencias y al principio quería ser médica. Luego se interesó por los idiomas, aprendió francés en París y obtuvo el Cambridge Proficiency Certificate en Londres. Durante un tiempo vivió en Nueva York, donde trabajó en la joyería Tiffany’s de la Quinta Avenida.

    Fue durante una estancia en Bermudas en 1968 cuando Ilona entró por primera vez en una oficina de Pan Am, preguntando por trabajo voluntario.

    "En realidad no necesitamos voluntarios en el aeropuerto de Pan American", le explicó el hombre del mostrador.

    "Pero te daré un pasaje gratis a Nueva York para que hagas una entrevista. Sé que te van a contratar como auxiliar de vuelo".

    Conseguir trabajo en Pan American solía ser competitivo, pero Ilona tenía un pase rápido de la oficina de Bermudas. Entró en la oficina del aeropuerto JFK con los papeles en la mano y le ofrecieron un trabajo en el acto.

    "Nuestra vida pasó a manos de Pan American. Pero me pareció maravilloso porque me gustaba mucho el trabajo", dice Ilona. "En aquella época, era un tipo de viaje muy lujoso y conocí a mucha gente maravillosa, no solo famosos, aunque también muchos de ellos".

    Ilona recuerda haberse relacionado en el trabajo con estrellas de cine como Richard Burton, Elizabeth Taylor y Sophia Loren.

    Hoy en día, el romance rodea a Pan Am, e Ilona confirma que trabajar como auxiliar de vuelo allí era "definitivamente glamuroso".

    Había fiestas constantes, "ya fuera en Nueva Delhi o en Bangkok, o en Beirut".

    "A veces nos íbamos dos semanas seguidas, volando de Nueva York a Hong Kong y vuelta", dice Ilona. "Siempre llevábamos ropa elegante, como un vestidito negro".

    Detrás del glamour también había trabajo duro.

    "Hacía huevos revueltos para 120 personas en clase turista", recuerda Ilona.

    Pero incluso cuando el trabajo era agotador, a Ilona le encantaba. Disfrutaba de la oportunidad de explorar el mundo, de ver lugares sobre los que otras personas solo leían en los folletos de viajes.

    Mientras trabajaba para Pan Am, Ilona también fichó por una agencia de modelos. Hizo varios anuncios de perfumes y maquillaje. Luego, en 1971, la contrataron para hacer un anuncio para Playboy en nombre de Pan Am.

    "Hay muchas bellas razones para volar en Pan Am", decía el anuncio. "Ilona Zahn es solo una de ellas".

    El texto describía a Ilona como "la chica que te hace sentir como en casa. La chica que lleva las alas de Pan Am. Es un ángel".

    Cuando Ilona lo leyó por primera vez, le pareció "graciosísimo".

    Las fotos de la publicación, tomadas durante dos días en West Hampton, Long Island y Manhattan, mostraban a Ilona montando a caballo, de compras y en la playa. También había un par de fotos de Ilona en el trabajo, con su uniforme de Pan Am.

    Unos años más tarde, Pan Am buscaba una asistente de vuelo que posara para un recortable de cartón a tamaño real que se expondría en las oficinas de la compañía y en las agencias de viajes de todo el mundo. Ilona estaba en su punto de mira gracias a su experiencia como modelo. Fue al edificio de Pan Am, en el 200 de Park Avenue, y se encontró en una sala con otras 20 auxiliares de vuelo. Todas posaron para las fotos y Pan Am eligió su favorita: una foto de Ilona de cuerpo entero, con uniforme azul, corbata y una bolsa de Pan Am.

    "Esto fue en 1975, 1976. Al día siguiente, mi póster estaba en todas las agencias de viajes, todos los aeropuertos y todas las oficinas de Pan Am del mundo", recuerda Ilona, que bromea diciendo que ahora Ian, literalmente, nunca podría escapar de ella.

    Fuga a Las Vegas

    Al principio, Ian e Ilona dudaban si casarse o no. Por un lado, Ilona no tenía prisa por dejar de volar, una decisión que solía acompañar al matrimonio de las auxiliares de vuelo en la década de 1970. Además, Ian e Ilona ya habían tenido matrimonios previos e Ian era padre de dos hijos con su primera esposa.

    Sus respectivos matrimonios fueron "muy cortos", dice Ilona, que califica el de ella de "sin sentido".

    "Ya habíamos estado casados antes. Así que teníamos muy poco interés en el matrimonio".

    Ilona e Ian decidieron evitar lo que se consideraba "normal" a principios de la década de 1970. En lugar de firmar un certificado de matrimonio, se comprometieron el uno con el otro comprando una casa en Long Island, Nueva York, y viviendo allí juntos. Pero la pareja apenas se había instalado cuando recibieron por correo una carta en la que se les explicaba que su seguro no era válido debido a que estaban solteros.

    Ilona e Ian necesitaban resolverlo de inmediato.

    "La única forma de hacerlo era fugarse rápidamente a Las Vegas y casarse", dice Ilona. "Así que eso fue lo que hicimos".

    El día de la boda, en 1974, fue más bien una cuestión práctica, pero Ilona e Ian aprovecharon al máximo su luna de miel.

    "La pasamos de maravilla", dice Ilona. "Hicimos parapente, montamos a caballo, pescamos… lo que se te ocurra".

    Ian e Ilona se enteraron más tarde de que los amigos pilotos de Ian habían hecho apuestas sobre cuánto duraría el matrimonio: el consenso general era que Ilona e Ian se divorciarían en tres años.

    "No creían que ni él ni yo estuviéramos preparados para sentar cabeza", dice Ilona, que adoptó el apellido de Ian cuando se casó, convirtiéndose en Ilona Duncan. "Pensaban que éramos más bien dos personas que querían divertirse y que se cansarían la una de la otra".

    Era cierto que tanto Ilona como Ian tenían "personalidades fuertes", como dice ella. Discutían de vez en cuando. Pero cuando se enteraron de las apuestas, se encogieron de hombros. Confiaban en su futuro.

    "Mucha gente perdió sus apuestas", dice Ilona ahora, riendo. "Supongo que la gente no nos conocía tan bien".

    Ilona siguió volando unos años después de casarse, pero se retiró cuando tuvo hijos. No obstante, Ian siguió pilotando aviones de Pan Am, por lo que los viajes continuaron siendo uno de los pilares de su vida familiar.

    Ilona recuerda con alegría un periodo que Ian pasó en Sydney, Australia.

    "Volamos a Fiji y Samoa, y pasamos mucho tiempo en la playa. Fuimos a la Gran Barrera de Coral", dice.

    Después de Pan Am, Ilona se convirtió en profesora de idiomas, algo que Ian alentó de todo corazón. Ian empezó a trabajar para el fabricante de aviones Airbus y la familia Duncan pasó una temporada viviendo en Francia.

    Navegando juntos por la vida

    ian ilona

    Ian e Ilona siguieron viajando después de jubilarse. Aquí están en China, en la Gran Muralla. Crédito: Ilona Duncan.

    Viajar "nunca fue algo que se detuviera para nosotros, porque siempre lo disfrutamos", dice Ilona.

    En su aniversario de bodas número 25, Ian llevó a Ilona a Roma. Reservó una habitación en el Hotel Metropole, el lugar donde se cruzaron por primera vez.

    Ian se retiró de la aviación a finales de la década de 1990, pero no de la exploración. Ilona y él se compraron una casa rodante y pasaron dos años viajando juntos por Estados Unidos. Una vez más, los amigos apostaron a que Ian e Ilona se volverían locos el uno al otro.

    Pero la experiencia, aunque a veces difícil, no hizo sino unirlos más.

    "Creo que lo más importante es que empezamos nuestro matrimonio con mucho amor", dice Ilona.

    Esta base sólida también ayudó a Ian e Ilona cuando falleció su hija.

    "Tuvimos muchas tragedias en nuestras vidas", dice Ilona. "Cuando estás muy enamorado, puedes superar muchas cosas".

    Ian murió en 2021, a los 86 años. Pasó las dos últimas décadas de su vida con Ilona en su casa junto al agua en Virginia, un lugar que ella describe como un "lugar tranquilo".

    "Ahí es donde acabamos", dice ella. "Todo el mundo se pregunta, ¿cómo demonios puedes venir a Virginia después de haber vivido en todos esos lugares? Pero creo que cada lugar en el que viví tenía un propósito en ese momento".

    Ilona sigue viviendo en Virginia, en una casa frente al mar, en la bahía de Chesapeake.

    "Tengo unas vistas preciosas y muchos amigos aquí", dice.

    Ilona, que ahora tiene 78 años, pasa los inviernos con su hijo y su nuera en Florida. También está muy unida a uno de sus hijastros, del primer matrimonio de Ian, que heredó la afición a volar de su padre y ha trabajado como piloto durante 30 años. Ilona también disfruta del tiempo que pasa con sus nietos.

    En Virginia, Ilona dedica su tiempo a actuar en el teatro y el coro locales. También ha escrito varios libros sobre su vida en los últimos años, incluido, más recientemente, una biografía de Ian.

    Lo extraña mucho, pero se esfuerza por aprovechar al máximo cada día.

    "Tengo curiosidad por la vida, incluso a una edad avanzada", dice. "Así que esto no ha cambiado".

    Ilona también disfruta reflexionando sobre su vida itinerante, su increíble carrera y su historia de amor con Ian, que abarca cinco décadas.

    "Mi marido siempre decía: 'A la gente le encantan las buenas historias de amor'", dice Ilona. "Tuvimos la suerte de tener una bonita historia de amor".

    "Todavía me da mariposas en el estómago. Estaba muy enamorada de él. Hoy pienso en él, ahora que ya no está. Y no pienso en él como cuando estuvo enfermo esos dos últimos años. Pienso en el hombre encantador que conocí. Y cuando pienso en él, sigo muy enamorada".

  • ¿Qué tienen en común las personas más longevas? Esto dice una nueva investigación

    ¿Qué tienen en común las personas más longevas? Esto dice una nueva investigación

    La longevidad es uno de los tópicos de investigación que despierta mayor interés en la comunidad científica. Más aún, porque el número de personas centenarias en la población mundial ha aumentado de forma progresiva.

    De hecho, su cifra se duplica aproximadamente cada diez años desde la década de 1970, según una revisión publicada en el sitio del World Economic Forum en 2021.

    En este sentido, son múltiples los factores que pueden influir en que una persona viva más tiempo.

    Entre ellos, se encuentra la predisposición genética, los estilos de vida, las interacciones y el ambiente en que se desenvuelven.

    Sin embargo, hay estudios que han identificado ciertas tendencias específicas en estos individuos.

    Uno de ellos analizó la información de miles de suecos y fue publicado recientemente en GeroScience.

    La epidemióloga del Karolinska Institutet, Karin Modig, quien es coautora del citado trabajo, explicó en un artículo para The Conversation que encontraron “biomarcadores comunes, como los niveles de colesterol y glucosa, en personas que viven más allá de los 90 años”.

    Según afirmó, examinar los casos de los nonagenarios y los centenarios es de utilidad, debido a que permite “ayudarnos a comprender cómo vivir más tiempo y, quizás también, cómo envejecer con mejor salud.

    Aquello fue precisamente lo que motivó a su equipo a profundizar en mayores detalles sobre las aristas que rodean a esta temática.


    ¿Qué tienen en común las personas más longevas? Esto dice una nueva investigación. Foto: referencial.
    Lo que tienen en común las personas más longevas, según una investigación

    A diferencia de otros trabajos que se han hecho a menor escala, para este estudio se examinaron los datos de 44.000 suecos, quienes se sometieron a evaluaciones médicas entre los 64 y los 99 años.

    Luego, hicieron un seguimiento de los participantes a través de sus registros por un periodo de 35 años.

    De dicha muestra, 1.224 individuos (el 2,7%) vivieron hasta los 100 años, mientras que el 85% de las personas que alcanzaron esa edad eran mujeres.

    “Se incluyeron doce biomarcadores sanguíneos relacionados con la inflamación, el metabolismo, la función hepática y renal, así como la posible desnutrición y anemia. Todos ellos se han asociado con el envejecimiento o la mortalidad en estudios anteriores”, afirmó Modig.

    De esta manera, precisó que: “El biomarcador relacionado con la inflamación era el ácido úrico, un producto de desecho del organismo provocado por la digestión de ciertos alimentos. También se analizaron marcadores relacionados con el estado y la función metabólicos, como el colesterol total y la glucosa, y otros relacionados con la función hepática, como la alanina aminotransferasa (Alat), la aspartato aminotransferasa (Asat), la albúmina, la gamma-glutamil transferasa (GGT), la fosfatasa alcalina (Alp) y la lactato deshidrogenasa (LD)”.

    “Además analizamos la creatinina, relacionada con la función renal, y el hierro y la capacidad total de fijación del hierro (TIBC), relacionados con la anemia. Por último, también investigamos la albúmina, un biomarcador asociado a la nutrición”.

    Tras hacer una revisión en profundidad de tales factores en las muestras de sangre de los participantes, los investigadores notaron que “en general, los que llegaban a los 100 años tendían a tener niveles más bajos de glucosa, creatinina y ácido úrico a partir de los sesenta”.

    Al explorar qué biomarcadores estaban relacionados con la probabilidad de llegar a los 100 años, descubrimos que todos menos dos (alat y albúmina) mostraban una conexión con esa posibilidad. Y ello incluso después de tener en cuenta la edad, el sexo y la carga de morbilidad”, agregó la especialista del Karolinska Institutet.

    Junto con ello, vieron que quienes tenían menores niveles de colesterol total y hierro tenían menos probabilidades de convertirse en centenarios, en comparación a quienes presentaron niveles más altos.

    Asimismo, quienes tuvieron “niveles más altos de glucosa, creatinina, ácido úrico y marcadores de la función hepática también disminuían la probabilidad” de llegar a los 100 años.

    Pese a que su trabajo no se centró en identificar genes o estilos de vida que favorecen a la longevidad, Modig planteó que “es razonable pensar que factores como la nutrición y la ingesta de alcohol desempeñan un papel”.

    “Llevar un control de los valores renales y hepáticos, así como de la glucosa y el ácido úrico a medida que se envejece, probablemente no sea una mala idea”, sentenció.

  • Lo que los padres “olvidan por completo” de enseñar a sus hijos y que es clave para que sean felices, según una experta

    Lo que los padres “olvidan por completo” de enseñar a sus hijos y que es clave para que sean felices, según una experta

    Es usual que cuando se tiene hijos se les quiera dar la mejor crianza posible, para que así aprendan habilidades emocionales e intelectuales y puedan desenvolverse en el mundo de manera óptima a medida que crecen.

    Si bien, muchas veces se pueden tomar decisiones pensando en que son las más adecuadas para entregar estas herramientas, hay ciertas ocasiones en las que se dejan de lado aspectos que son esenciales.

    La fundadora de Success Academy Charter Schools y autora del libro A+ Parenting: The Surprisingly Fun Guide to Raising Surprisingly Smart Kids (Harvest, 2023), Eva Moskowitz, se refirió recientemente a esta temática en un artículo que escribió para CNBC.

    La experta en educación y también madre de tres hijos lleva años estudiando este tópico, lo que le ha permitido identificar ciertas tendencias habituales.

    “Con demasiada frecuencia, veo que los padres ponen mucha energía en enseñar a sus hijos a actuar de forma responsable, a limpiar su habitación o a hacer los deberes. Todo eso es importante, pero hay algo que muchos olvidamos por completo: cómo disfrutar de la vida”.

    Si bien, Moskowitz reconoció que pareciera que aquello se da “de forma natural” en los pequeños, también recalcó que “muchos niños felices se convierten en adultos infelices”.

    Es cierto que la felicidad no es un estado permanente. Sin embargo, la experta compartió un consejo clave para enseñar a los infantes y que así puedan potenciar su bienestar a lo largo de sus vidas.

    Lo que los padres “olvidan por completo” de enseñar a sus hijos y que es clave para que sean felices, según una experta. Foto: referencial.
    Qué enseñar a los niños para potenciar su felicidad, según la especialista

    En primer lugar, Moskowitz enfatizó que hay que tener cuidado con cómo se les presenta el concepto de felicidad.

    “Según mi experiencia, las personas son más felices cuando su vida incluye algún tipo de actividad significativa y productiva”, aseguró, para luego añadir que “por desgracia” usualmente se hace la asociación de que “la felicidad proviene del consumo”.

    Esto último puede generar múltiples complicaciones, debido a que apoya la idea de que dicha emoción solo puede alcanzarse cuando se compran objetos materiales.

    Aunque tu hijo no esté expuesto directamente a mucha publicidad, puede estar expuesto a la cultura que esta ha creado. Por ejemplo, sus amigos les enseñan un juguete nuevo increíble con el que jugarán durante una semana hasta que les regalen otro, o asisten a una fiesta de cumpleaños en la que un amigo es colmado de regalos”.

    Para evitar que los niños caigan en un escenario en el que crean que el bienestar se obtiene al adquirir artículos constantemente, la especialista hizo una serie de recomendaciones.

    “No animes a tu hijo a creer que tener cosas da la felicidad haciéndole demasiados regalos. El concepto de que expresas tu amor por alguien haciéndole un obsequio es una bonita idea que en su día funcionó bastante bien, pero hoy en día muchos niños reciben tantas cosas que rápidamente se convierte en una exageración”.

    Una manera efectiva para combatirlo, según Moskowitz, es que los padres refuercen con sus propios comportamientos la idea de que lo material no es lo más importante, para que así los pequeños lo interioricen.

    Lo que los padres “olvidan por completo” de enseñar a sus hijos y que es clave para que sean felices, según una experta. Foto: referencial.

    Bajo esta línea, planteó a modo de ejemplo que si se acerca el cumpleaños de tu cónyuge, puedes sugerirle a tu hijo que como regalo le comparta un recuerdo bonito que tuvo con él o ella, en vez de un objeto que se pueda comprar con dinero.

    “También puedes ayudarlos a idear regalos que tengan sentido, como una tarjeta hecha a mano, una torta casera o recitar un poema. Los niños tienen que entender que, aunque el dinero puede darles la oportunidad de ser felices, no pueden consumir su camino hacia la felicidad”.

    Junto con ello, la experta aconsejó jugar con ellos con elementos sencillos —por ejemplo, una baraja de cartas común—, para así “demostrarles lo bien que se puede pasar” sin utilizar los objetos más caros o imponentes.

    A esto se le suma que pueden hacer actividades productivas como cocinar y construir artículos juntos con sus propias manos, además de otras de carácter intelectual, como ir a un museo o a un evento cultural.

    En este sentido, Moskowitz sentenció en su artículo para el citado medio: “Si puedes enseñar a tus hijos el valor de estas pequeñas cosas, sus posibilidades de ser felices aumentarán inconmensurablemente cuando sean mayores”.

  • Cuatro secretos de un desayuno saludable

    Cuatro secretos de un desayuno saludable

    Según los expertos en nutrición, saltearse el desayuno todos los días puede ser un error.

    El desayuno no sólo proporciona el combustible necesario para empezar el día, sino que también, según han demostrado numerosos estudios, desayunar con regularidad se asocia a una serie de beneficios para la salud.

    Estos incluyen la reducción del riesgo de obesidad, enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2, así como la mejora de la memoria a corto plazo en los adultos, del rendimiento escolar en los niños y de la calidad de la dieta en general, dijo Kathryn Starr, dietista diplomada y profesora asociada de medicina de la Facultad de Medicina de la Universidad de Duke (Estados Unidos).

    "Todas las comidas son importantes; no creo que el desayuno sea la más importante", aclaró Starr. Pero "pone en marcha el proceso para que nuestro cuerpo funcione correctamente".

    Para mantener unos niveles saludables de azúcar en sangre, energía y saciedad hasta la siguiente comida, es importante lograr el equilibrio adecuado de proteínas, fibra y grasas insaturadas en el desayuno, explicó la nutricionista Lauren Harris-Pincus.

    Esto se traduce aproximadamente en al menos 20 gramos de proteínas, de 8 a 10 gramos de fibra y de 10 a 15 gramos de grasas insaturadas, con un total de entre 300 y 350 calorías, según Harris-Pincus.

    Pero es importante no obsesionarse con los números, dijo Alice H. Lichtenstein, profesora de ciencia y política de la nutrición de la Escuela Friedman de Ciencia y Política de la Nutrición de la Universidad Tufts.

    Las necesidades nutricionales dependerán del peso, el nivel de actividad, la edad y el estado de salud.

     

    Lo más importante es centrarse en lo que nos gusta y nos hace sentirnos llenos de energía y saciados. "Muchas veces hemos tratado de dar fórmulas a la gente", dijo, "y si nos fijamos en los patrones de dieta y los puntajes en los Estados Unidos, no estamos haciendo tan bien las cosas en cuanto a la calidad de la dieta".

    "Entonces, ¿cuál es el desayuno ideal?" se preguntó Lichtenstein. "Es lo que haga que nuestro cuerpo funcione mejor".

    Prestá más atención a las proteínas

    Algo a lo que hay que dar prioridad cuando se planifica la comida de la mañana, dijo Harris-Pincus, son las proteínas.

    Muchas personas consumen proteínas más que suficientes a lo largo del día, pero a menudo no consumen suficientes en el desayuno y, en cambio, optan por alimentos ricos en azúcares refinados u otros carbohidratos, como tostadas o bagels, facturas o barras energéticas.

    Si priorizan las proteínas, dijo Starr, con frecuencia eligen alimentos ricos en grasas saturadas, como la panceta o las salchichas, que pueden aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

    El cuerpo necesita proteínas para mantener la masa muscular, el metabolismo y la fuerza física (entre otras cosas), explicó Harris-Pincus, pero sólo puede utilizar entre 25 y 35 gramos de proteínas por comida para esos fines. Si consumimos más proteínas de una vez, el cuerpo las utilizará como energía, las almacenará en forma de grasa o las excretará.

    Así que si "nos salteamos el desayuno o no ingerimos proteínas en el desayuno", dijo Harris-Pincus, "perdemos esa oportunidad porque no podemos duplicar la cantidad de proteínas más tarde".

    Recuerda los nutrientes "deficitarios"

    Según Harris-Pincus, el calcio, la vitamina D, el potasio y la fibra se suelen denominar nutrientes deficitarios, porque la población estadounidense no los ingiere en cantidad suficiente.

    Con el tiempo, la carencia de estos nutrientes puede provocar problemas como debilidad ósea, mala salud intestinal e hipertensión.

    Pero sucede que muchos alimentos saludables para el desayuno están repletos de esos nutrientes.

    La mayoría de las leches de vaca enriquecidas contienen calcio, vitamina D y potasio; la mayoría de los cereales enriquecidos contienen vitamina D (sólo hay que asegurarse de elegir los ricos en fibra y bajos en azúcares agregados); las bananas, los cítricos y muchos frutos secos tienen potasio; y la avena es rica en fibra.

    "Así que si pensamos en algo como un bowl de cereales integrales y leche con algo de fruta, eso sí que hace mella en ese déficit de nutrientes", aseguró Harris-Pincus.

    No te limites

    Josephine Connolly-Schoonen, directora de nutrición de Stony Brook Medicine, afirma que no hay por qué limitarse al desayuno estándar para asegurarse una mezcla de nutrientes a la mañana.

    "Cualquier alimento integral de origen vegetal tiene muchos fitonutrientes", dijo, que son antioxidantes que protegen las células del daño. Estos alimentos también contienen fibra, que ayuda a saciarse y favorece la salud intestinal.

    Según Connolly-Schoonen, el café y el té también pueden aportar antioxidantes y formar parte de un desayuno nutritivo, pero sin abusar del azúcar ni de la crema.

    Amanda Sauceda, dietista diplomada de Long Beach, California, es partidaria de ampliar el desayuno para incluir cosas que se puedan comer en cualquier otro momento del día.

    "No me gusta mucho desayunar, pero odio cómo siento el cuerpo si no lo hago", señaló.

    Su plato preferido a la mañana suele ser una versión de la cena de la noche anterior, que puede ser comida china o pollo y verduras grillados.

    "A veces como lo que comí la noche anterior, lo envuelvo en una tortilla y me hago un burrito", dijo. "Sigo recibiendo distintos grupos de alimentos, a pesar de que podría no ser lo que tradicionalmente se come para el desayuno".

    Connolly-Schoonen sostiene que es importante tomarnos tiempo y disfrutar de la comida. Coma cuando tenga hambre y deje de hacerlo cuando esté satisfecho.

    Y el desayuno no tiene por qué ser lo primero de la mañana. "Si una persona se levanta y va a una clase de gimnasia a las 7:30 de la mañana, puede comer unos bocados si tiene hambre, ir a la clase y volver para terminar de desayunar", dijo Connolly-Schoonen. "Lo que mejor le funcione".

    Sé creativo con las recetas

    Muchas de las ideas que recomiendan los nutricionistas para el desayuno son sencillas de preparar, nutritivas y deliciosas. He aquí algunas opciones:

    • Avena remojada durante la noche preparada con leche, semillas de chía, fruta cortada en dados y frutos secos.
    • Tostadas integrales con manteca de frutos secos y frutillas troceadas.
    •  Yogur griego con almendras o nueces fileteadas y frutos rojos.
    • Burrito de trigo integral con una mezcla de huevos enteros y claras, queso, porotos y salsa.
    • Granos de avena entera picados o cereales ricos en fibra con leche, proteína de suero en polvo, almendras o nueces y rodajas de melón.
    • Tostadas integrales con queso crema y salmón.
    • Revuelto de tofu con mozzarella descremada, verduras, palta y tostadas integrales.
    • Restos de pollo a la plancha, papas al horno y chauchas.
    • Rodajas de papas al horno sobre un lecho de espinacas, cubiertas con un huevo.
    • Restos de quinoa mezclados con rúcula, hummus y pepino.

    © New York Times Traducción: Elisa Carnelli

     

     

  • José Paliza anuncia la llegada de su segundo hijo: "Bienvenido Rodrigo José"

    José Paliza anuncia la llegada de su segundo hijo: "Bienvenido Rodrigo José"

    El ministro Administrativo de la Presidencia, José Ignacio Paliza, se convirtió en padre por segunda vez. A través de sus redes sociales, el funcionario compartió con sus seguidores la felicidad que embarga a su familia con la llegada del nuevo integrante. 

    "El heroísmo de mamá, nuestro hogar que crece aún más con el amor de tu llegada, contigo hoy y siempre. Bienvenido Rodrigo José Paliza Brugal. #UnPapaOrgulloso", posteó el presidente del Partido Revolucionario Moderno (PRM) acompañado de una fotografía de la pequeña mano del bebé sosteniendo a la de su madre.

    Entre los comentarios de felicitaciones en Instagram destaca el de la directora general del programa Supérate Gloria Reyes. "Muchas felicidades a los papis! Bienvenido Rodrigo. Dios te bendiga", escribió.

     

    Otros legisladores, alcaldes, funcionarios y comunicadores que han dejado mensajes de felicitaciones a través de las redes sociales son Roberto Cavada, destacado presentador de noticias; Luis Miñoso, director de Relaciones Públicas del Banco de Reservas; Gustavo Lara, diputado y candidato a senador por San Cristobal; Aneudy Ortiz, alcalde de Ocoa y candidato a senador, asi como Milagros de Camps y Dilia Leticia Jorge Mera, viceministras de Medio Ambiente y Administrativa de la Presidencia respetivamente.

    También destacan las felicitaciones de los integrantes del grupo "Amigos Que Suman".

    José Paliza, además de presidente del Partido Revolucionario Moderno (PRM) y ministro Administrativo de la Presidencia, ha ocupado otros importantes cargos como diputado al Congreso Nacional y senador de la República por la provincia de Puerto Plata.

    Está casado con Isabel Lucía Brugal Portela. Ambos también son padres de Javier José, de seis años.

  • ¿Cómo acompañar un diagnóstico de cáncer?

    ¿Cómo acompañar un diagnóstico de cáncer?

    “Voy a decir algo súper básico, pero lo primero es estar”, dice de manera enfática la psicooncóloga chilena Daniela Rojas. Y es que –aclara– vivimos en la sociedad del ‘no molestar’: no llamamos para no molestar, no vamos a ver a las personas para no molestarlas, no las invitamos a ciertas actividades para no molestarlas, etc. Y eso puede llevar a las mujeres a vivir esta enfermedad muy solas.

    Según la especialista, estamos acostumbrados a que el sufrimiento y la enfermedad sean parte de la esfera privada de las personas; este recelo por cuidar la intimidad y la privacidad puede ser un arma de doble filo porque termina aislando a las personas.

    “En el caso de las pacientes se les exige que sean ellas las que busquen ayuda y está bien, ellas tienen que aprender a buscar ayuda, a decir cuando necesitan algo, pero también podemos hacer algo nosotros que estamos en el entorno. El mensaje ‘si necesitas cualquier cosa, llámame’, es muy difuso para sus necesidades que son más bien concretas”, agrega.

    La escucha activa

    “La escucha es un componente importante porque tenemos la idea de que cuando una persona está sufriendo, lo que hay que hacer es sacarla del sufrimiento, y para lograrlo, le damos consejos; le decimos lo que tiene que hacer, lo que tiene que sentir y en qué tiene que pensar”, explica la psicooncóloga.

    Y no se trata de que la escucha sea pasiva, la escucha tiene que ser activa, pero en el sentido de estar conectados con esa mujer y con sus temores, permitir que sus emociones salgan, no bloquearlas.

    “El cáncer de mama no es igual a muerte, pero la idea de muerte puede pasar por la cabeza de las pacientes aun en los casos de mejor pronóstico, y por lo tanto necesitan al frente a alguien que sea capaz de sostener esa conversación en términos de poder tolerarla: escuchar cuáles son sus temores y compartir los propios, y todo esto sin que les digan no hables de eso, no pienses en eso, o las típicas frases como ‘tú nos vas a enterrar a todos’, ‘la yerba mala nunca muere’, entre otras que se usan para evitar esa conversación”, dice Daniela.

    Por eso, cuando se habla de escucha activa, se refiere a entender las necesidades de esa persona y que éstas pueden ir cambiando; un día puede querer hablar de la enfermedad y otro día del reality de moda, porque lo único que quiere es distraerse. Ambas son importantes.

    No olvidar la logística

    Hay una parte de la ayuda que es súper relevante y que tiene que ver con el apoyo logístico, que según la experta, solemos dejarlo siempre en manos de la paciente. “Podemos cambiar la frase ‘si necesitas ayuda, avísame’, por ‘voy saliendo al supermercado, ¿qué te falta?’, o ‘voy con mis niños a la plaza, paso a buscar a los tuyos para que puedas dormir’ o si estás pensando en un regalo, en vez de flores o chocolates, pagar para que le hagan aseo en la casa si no tiene ayuda”, dice Daniela.

    Y es importante porque a veces las mujeres están más preocupadas de toda esta logística doméstica y no se dan el tiempo de descansar.

    Acompañar cada emoción

    “De partida, esto no se gana ni se pierde, ni uno se rinde ni clava la bandera; esto es una enfermedad, por lo tanto, no estamos en una competencia ni en una guerra”, responde enfática Daniela a la pregunta ¿qué hacer si nuestra amiga, hermana, mamá o cualquier persona cercana se rinde ante la enfermedad? Y sigue: “Es distinto una persona que está bajoneada, asustada o enrabiada, a una persona que está deprimida. En este último caso, se necesita un tratamiento para la depresión”.

    Sin embargo, también es normal que una persona se sienta bajoneada o incluso que se conecte con la idea de que el tratamiento para el cáncer no va a funcionar, o que le va a volver la enfermedad. “Ni las pacientes ni uno como red de apoyo quiere que las mujeres se hundan en esa idea ni en esa emoción, pero es parte del proceso y es importante que uno esté ahí para hablar de esos temores. Sobre todo porque los miedos cuando están sólo en la cabeza, tienen un efecto bola de nieve y se pueden transformar en una avalancha difícil de controlar”, explica.

    Sin embargo, aclara que hundirse en el pesimismo puede ser casi tan nocivo como el riesgo de la exigencia del sobre optimismo.“Hacer como que no pasara nada, como si la enfermedad no existiera o como si fuera un simple resfrío, no ayuda en nada a elaborar la experiencia de la enfermedad y a poder estar mejor en cuanto a salud mental. Entonces hay que tener cuidado, encontrar el justo medio; entender de que pueden convivir en determinados momentos una perspectiva mucho más esperanzadora y en otros, una menos esperanzadora”.