Categoría: Internacionales

  • La competencia de Allamand con candidatos de Perú, Ecuador y Guatemala por la Secretaría General Iberoamericana

    La competencia de Allamand con candidatos de Perú, Ecuador y Guatemala por la Secretaría General Iberoamericana

    A poco más de tres semanas de la elección del cargo, el gobierno de Perú fue el último país en sumarse oficialmente este miércoles a la carrera para ocupar el puesto máximo en la Secretaría General Iberoamericana (Segib), entidad que agrupa a los 22 países que conforman la comunidad iberoamericana: 19 de América Latina de lengua castellana y portuguesa, y los de la Península Ibérica España, Portugal y Andorra. Se trata de una disputa en la que también compiten, hasta ahora, Ecuador, Guatemala y Chile, que tendría al canciller Andrés Allamand como su candidato.

    Desde la fundación de la Segib en 2005, cuya sede principal radica en Madrid, solo dos personas han detentado el cargo. El primero fue el economista uruguayo Enrique Iglesias, excanciller y expresidente del Banco Interamericano de Desarrollo, quien ocupó el puesto hasta 2014. A partir de ese año lo reemplazó Rebeca Grynspan, quien antes fue vicepresidenta segunda de Costa Rica y secretaria general adjunta de la ONU. Finalizó su mandato el 10 de septiembre pasado para asumir como secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad).

    La Segib es un organismo de alcance internacional que brinda apoyo a todos los países que la conforman y que organiza las Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estado y de Gobierno. Además, da cumplimiento a sus mandatos e impulsa la cooperación iberoamericana en los ámbitos de la educación, la cohesión social y la cultura.

    La jefatura de la Segib depende del consenso -no es necesaria la unanimidad- y, si no hay acuerdo en la primera reunión de ministros de Relaciones Exteriores en República Dominicana el 26 de noviembre próximo, el proceso podría retrasarse varios meses, según destaca Europa Press.

    De cara a esa elección, la administración de Pedro Castillo lanzó su carta. “El gobierno de Perú ha presentado la candidatura de José García Belaunde a secretario general de la Segib convencido de que su amplia y destacada trayectoria profesional será valiosa para desarrollar y ejecutar una agenda consensuada en beneficio de la región iberoamericana”, informó la Cancillería peruana en su cuenta institucional en Twitter, en alusión a la postulación al cargo del exministro de Relaciones Exteriores en el segundo gobierno de Alan García (2006-2011).

    El diario limeño La República recordó que, durante el mandato de García Belaunde en Torre Tagle, el 16 de enero de 2008 Perú presentó ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya una demanda contra Chile por el diferendo marítimo entre ambos países.

    Uno de los primeros países en entrar a la carrera por el cargo fue Ecuador. El canciller de ese país, Mauricio Montalvo, presentó oficialmente el pasado 10 de septiembre la candidatura de Rosalía Arteaga en una carta a Roberto Álvarez, ministro de Relaciones Exteriores de República Dominicana, que ejerce la presidencia pro tempore de la Segib.

    “Centroamérica ha tenido ya un secretario general (Rebeca Grynspan), el Mercosur ya lo tuvo a través de Enrique Iglesias, y la parte andina no ha tenido”, afirmó Montalvo, que ve además entre sus bondades el que sea también “mujer”, según comentó a EFE.

    De 64 años, la candidata ecuatoriana inició su carrera política a principios de los 90 como subsecretaria de Cultura, para pasar por varios cargos públicos hasta ser ministra de Educación, Cultura y Deportes. En 1996 se convirtió en la primera mujer ecuatoriana en ocupar la vicepresidencia, y en 1997 fue brevemente presidenta durante varios días cuando Abdala Bucaram fue declarado mentalmente incapaz.

    Como posibles reemplazos al mando de la Segib han mostrado también interés, según Montalvo, el ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala, Pedro Brolo, y el de Chile, Andrés Allamand. Aunque, precisó, “pueden surgir otros candidatos” hasta que se cierre el plazo. La excanciller colombiana María Ángela Holguín habría quedado descartada por falta de apoyo del gobierno de Iván Duque, apuntó.

    A fines de octubre, Brolo reconoció que avanzaba en la conquista de votos para asumir la Secretaría General Iberoamericana. En un encuentro con medios de prensa, auspiciado por la agencia EFE, el diplomático adelantó que en líneas generales contaba hasta entonces con el apoyo del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) y de México.

    “Nuestro deseo es que podamos acceder a una posición importante dentro de un organismo internacional como la Segib, para nosotros sería una prioridad”, enunció Brolo, quien explicó que, además del apoyo de México, cuenta con la “solidaridad regional” del resto de países centroamericanos.

    En tanto, la Cancillería de Paraguay destacó el lunes en su sitio web que “valora positivamente la presentación de distintas candidaturas para ocupar el cargo de secretario general Iberoamericano, y alienta a construir las bases para lograr un consenso que fortalezca a la organización”.

    La declaración se produjo a raíz de los encuentros bilaterales que el canciller de Paraguay, Euclides Acevedo, mantuvo con todos los candidatos para ocupar la Secretaría General Iberoamericana, empezando con Andrés Allamand, y sucesivamente, con ocasión de su estancia en Roma y Madrid, con Pedro Brolo, Rosalía Arteaga y José García Belaunde. “Estos encuentros fueron sumamente útiles para apreciar las propuestas y los perfiles de los candidatos para tan importante cargo”, señaló la Cancillería paraguaya.

  • PANDEMIA GLOBAL: Argentina suspende vuelos de Brasil, Chile y México

    PANDEMIA GLOBAL: Argentina suspende vuelos de Brasil, Chile y México

    Frente al inexorable avance de la segunda ola de coronavirus en la región, Argentina suspendió los vuelos provenientes de Brasil, Chile y México al tiempo que endureció los controles sanitarios para desalentar el viaje de argentinos al exterior.

    La decisión del gobierno de Alberto Fernández se tomó este jueves luego que Chile reinstalara la cuarentena en la mayoría de su territorio para frenar el alza de contagios y Brasil superara los 300,000 muertos por COVID-19.

    La medida, similar a la que se adoptó en diciembre con los vuelos desde y hacia Gran Bretaña, comenzará a regir a partir del sábado tras su publicación un día antes en el boletín oficial.

  • ¿Cómo será la guerra entre Estados Unidos y China?

    ¿Cómo será la guerra entre Estados Unidos y China?

    Estados Unidos y China experimentan un problema semejante, cada uno necesita que el otro crezca pero no demasiado. Su propio desarrollo depende del rival y ese lazo por ahora irrompible define la relación por encima de las diferencias entre los dos gigantes. Debido a ese dilema es que no habría que confundir a la República popular con la Unión Soviética ni trazar un paralelo fantasioso entre las épocas de la Guerra Fría y el conflicto este-oeste con el actual escenario.

    Las tensiones de esa etapa, que han alimentado visiones alarmantes con los choques en público, aunque no tanto en privado, en la cumbre diplomática reciente en Alaska, que concluyó sin un comunicado, forman parte del reformateo necesario de esa vinculación tras el fracaso de la estrategia del pasado gobierno de Donald Trump.

    Estados Unidos grita hoy con la intención de ser escuchado, atento a la certeza de que su capacidad de liderazgo fue claramente erosionada durante la gestión del magnate. Un fallido que le liberó el camino a China para un nuevo salto adelante a distintos niveles en el mundo, pero fuertemente en su espacio de influencia, ignorando los límites que demanda su rival norteamericano, pero también los que se vinculan con el realismo básico de la coexistencia.

    Necesidades

    Beijing necesita al mercado estadounidense y el europeo para garantizar su ciclo de crecimiento, pero actúa como si la historia estuviera de su lado y nada pudiera oponerse a su proyecto. Esa sensación la tradujo esta semana en el Senado de EE.UU., el almirante norteamericano John Aquilino al sostener que "hemos visto acciones agresivas antes de lo previsto, ya sea en la frontera con la India, en Hong Kong o contra los uigures. Hemos visto cosas que no creo que esperábamos, por eso sigo hablando de un sentido de urgencia. Debemos estar preparados hoy".

    Aquilino es un halcón militar y se encamina a ocupar el comando Indo-Pacífico. Su comentario apuntó a la situación de Taiwan que observa como en un peligro más inminente del que se supone atento a la dinámica de la expansión del gigante asiático.

    China, abrazada al realismo clásico que sostiene que los intereses se definen en términos de poder, considera a Taiwan parte de su territorio y es uno de los ejes de su reclamo contra EE.UU. para que no se inmiscuya en sus cuestiones internas.  

    Existe un factor subyacente en ese conflicto. Para Beijing, su rival está en decadencia y la experiencia de Trump constataría esa certeza. Wu Xinbo, decano del Instituto de Estudios Internacionales de la prestigiosa Universidad de Fudan, en Shanghái, ha sostenido que las “políticas imprudentes” del republicano “aceleraron e intensificaron el declive estadounidense y debilitado enormemente el estatus internacional y la influencia de EE.UU.”

    En eso cree firmemente Xi Jinping, el presidente y virtual monarca de esta China capitalista, quien desde 2011, un año antes de su ascenso al poder, repite la letanía de que “mientras el Este crece, el Oeste va declinando”. Si en algo sirve traer el ejemplo de la Unión Soviética, al igual que el Kremlin en aquellas épocas, la aversión del Partido Comunista chino a EE.UU. es profunda.

    "Debido a que China y Estados Unidos tienen conflictos de larga data sobre sus diferentes ideologías, sistemas sociales y políticas exteriores resultará imposible mejorar las relaciones entre ambos", argumentaba un documento militar chino ya en 1993.

    El griterío contra la República Popular de la diplomacia del presidente Joe Biden, busca revertir esa percepción, también con la calculada y coincidente ofensiva contra Rusia, el aliado íntimo del Imperio del Centro. Es una toma de posición que impone la etapa, pero lejana, salvo algun accidente que desborde lo previsible, en sus consecuencia del desenlace trágico de una supuesta guerra en ciernes que remarcan algunos analistas. Hay autores ya no tan citados que pueden ayudar a entender el momento.

    En su celebrado Las guerras del siglo XXI (Head tu Head) el economista del MIT y de Harvard, Lester Thurow, sostenía treinta años atrás que los nuevos conflictos serian sin muertos y por espacios comerciales. La historia no fue muy amable con esa profecía, porque el mundo futuro que veía Thurow no incluía a China, pero sí a Japón y Europa. Aparte de que las balas no se detuvieron. Pero la historia demuestra hoy que muchas de las ideas de aquel intelectual venían por el camino correcto.

    Estados Unidos es consciente de que la imposición de sanciones es una estrategia limitada. Durante la guerra comercial de aranceles entablada por Trump, China no se retrajo sino que amplificó su influencia e incluso mantuvo su superávit comercial con EE.UU. De todos modos el gobierno de Biden mantendrá las penalidades porque retirarlas o moderarlas sería una señal de debilidad, y en esta etapa el líder demócrata está dispuesto a hacer todo el ruido posible sobre “el regreso” norteamericano.

    En ese punto tiene un apoyo parcial de la Unión Europea que también ha disparado sanciones aunque no revierte sus intensos vínculos a todo nivel con Beijing. Como señaló el asesor de seguridad nacional de EE.U., Jake Sullivan, quien estuvo junto al canciller Antony Blinken en el encuentro de Alaska, “en el mundo actual, el poder se mide y se ejerce cada vez más en términos económicos”. Eso es también una visión realista.

    Biden sostiene que para limitar a China, EEUU. debe multiplicar su nivel de competencia, con mayores inversiones en los rubros tecnológicos en los cuales el Imperio del Centro lidera o amenaza con hacerlo, incluido el espacio. Es un camino largo y desentrañarlo revela porqué el Imperio del Centro es también necesario para el líder occidental.

    Los datos

    Un estudio publicado este mes de marzo por la Unión de Bancos Suizos y difundido por el medio suizo Le Temps, da una idea sobre el sentido real de esa carrera. Son apenas ejemplos, pero ilustrativos. Los Estados Unidos cuentan con 293 mil robots industriales, 113 supercomputadores y dedica 5% de su PBI a Investigación y desarrollo (cifras de 2013 – 2018). Los números chinos, para esos mismos conceptos son: 783 mil robots, 214 supercomputadores y 10,6% del PBI invertido en Investigación.

    Estados Unidos, adicionalmente, debe recuperar el atractivo norteamericano como un sitio seguro y robusto para la inversión internacional. Un dato es relevante sobre esa preocupación. La inversión extranjera directa en EE.UU. se desplomó 49% a 134.000 millones de dólares el año pasado, según un informe publicado por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo.

    Por el contrario, en China creció 4% hasta los 163.000 millones de dólares en 2020, la primera vez que se revierte esa tendencia a favor del gigante asiático. China es ahora el mayor receptor mundial de inversiones de empresas extranjeras en un amplio y complicado panorama global donde, por ejemplo, la inversión, en el mismo período, cayó 100% en el Reino Unido, 96% en Rusia o 61% en Alemania.

    Por lo tanto, no es claro, ni quizá sea posible que se pueda modificar o detener el empuje de la República Popular para evitar que se convierta en un puñado de años en la mayor potencia económica del orbe como Trump pretendía impedirlo. Comprender eso es crucial para la estrategia futura como también el hecho fáctico de la relevante contribución de la República Popular, en orden del 30%, a la expansión de la economía global tras el desastre del coronavirus.

    Para las corporaciones estas cuestiones están resueltas. Un reciente sondeo a tono con los datos de las Naciones Unidas, realizado por el Standard Chartered Bank con sede en Londres y la revista financiera Funds Europe, determinó que “más de 90% de los encuestados remarcó que la importancia de la República Popular continuará creciendo en sus estrategias de inversión y 61% indicó que aumentará sus colocaciones en activos chinos en los próximos 12 meses.

    Eso se basa en que el Imperio del Centro cuenta con una clase media consumidora sin comparación en el resto del mundo de casi 500 millones de integrantes, tamaño que se duplicará en unos pocos años. La elocuencia de ese mercado estrecha en gran medida los otros debates y vuelve al gigante asiático imprescindible para Occidente. Como señaló recientemente en tono crítico The Economist, radica ahí la razón por la cual las grandes corporaciones globales “pasan por alto” las denuncias de abusos, autoritarismo o violaciones que llenan el discurso político occidental contra Beijing.

    Pero la expansión de su economía e influencia política no ha traído solo buenas noticias a la nueva China. Un efecto de esa evolución ha sido la de desperdiciar su poder blando de seducción y exhibir, en cambio, una visión diplomática en exceso agresiva y autosuficiente. Esas tensiones y estilos están poniendo en riesgo o por lo menos demorando, el ambicioso acuerdo de inversiones que Beijing concordó con la Unión Europea para abrir, recíprocamente, sus mercados.

    Son fallas a las que apuesta EE.UU. La visión imperialista china, al igual que la de su rival norteamericano, se afinca en alineamientos que no son ya posibles. Como el propio Xi Jinping sostuvo en el foro de Davos, en enero pasado, "las diferencias en sí mismas no son motivo de alarma. Lo que sí causa alarma es la arrogancia, el prejuicio y el odio". Es un mensaje que también debería ser atendido en clave china.

    Fuente Externa 
  • El mensaje del último militar leal que Isabel Perón no quiso recibir: “Cuídese, señora, porque a usted la van a echar en marzo”

    El mensaje del último militar leal que Isabel Perón no quiso recibir: “Cuídese, señora, porque a usted la van a echar en marzo”

    Poco más de tres meses antes del golpe militar del 24 de marzo de 1976, la presidenta Isabel Perón se encontraba refugiada en el subsuelo de la Casa Rosada. Con ella, estaban el sindicalista Lorenzo Miguel, el gobernador riojano Carlos Menem, el ministro de Economía Antonio Cafiero y otros funcionarios de su gabinete. Ese sábado 20 de diciembre al mediodía podían oír el vuelo rasante de los aviones de guerra Mentor de la Fuerza Aérea. En todos ellos sobrevolaba el fantasma del bombardeo a Plaza de Mayo de 1955, y la posibilidad que en ese mismo momento se estuviera llevando a cabo el derrocamiento del gobierno peronista.

    Desde el jueves 18, un grupo de oficiales de la Fuerza Aérea mantenía tomada la Séptima Brigada Aérea de Morón y el aeroparque metropolitano “Jorge Newbery”. Los vuelos de línea estaban cancelados.

    La insurrección se había iniciado por la mañana de ese día, con el secuestro de la máxima autoridad de la fuerza, brigadier Héctor Fautario, y un grupo de colaboradores, cuando se disponían a viajar a Córdoba.

    Por la mañana, se desarrollaba sin novedades el brindis de fin de año en la residencia de Olivos de Isabel Perón con funcionarios, gobernadores y sindicalistas.

    Hacia el mediodía se conoció el bando rebelde, emitido por Radio Rivadavia para todo el país. Tenía como título: “Queremos verle el rostro a la Patria”. Reclamaban la ruptura del orden constitucional, la toma del poder de las tres armas, la “instauración de un nuevo orden de refundación con sentido nacional y cristiano” y la cesantía de su secuestrado, el brigadier Fautario, por “ambigüedad política y la indecencia administrativa”.

    En la base de Morón, los rebeldes, liderados por el brigadier Jesús Orlando Capellini, recibieron la visita del general Albano Harguindeguy, del general (RE) Onganía –militar golpista de 1966-, y el vicario castrense monseñor Adolfo Tórtolo celebró una misa en la brigada rebelde para pacificar los espíritus.

    El Ejército y la Marina no se plegaron al golpe de Estado, pero tampoco impugnaron la rebelión.

    El jefe del Ejército, general Jorge Videla, que el 18 de diciembre estaba en Venezuela, envió un radiograma críptico en el que reclamó a las "instituciones responsables que actúen rápidamente en función de las soluciones profundas y patrióticas que la situación exige". El jefe de la Marina, contralmirante Eduardo Massera, suscribió la misma posición. Videla retornó de urgencia.

    Un día antes, el 17 de diciembre, Isabel Perón había decidido adelantar las elecciones presidenciales. Se votaría el 17 de octubre de 1976. Para buena parte del pensamiento castrense la convocatoria electoral no resolvía el problema. Al contrario: podía constituir una "oportunidad política para la subversión".

    En el cierre de los cursos en la Escuela de Defensa Nacional, el general José Goyret advirtió que “lo que hoy pretenden imponernos mediante el crimen, un régimen ateo, materialista y despótico, mañana quizá lo intenten mediante el sufragio”.

    Lo que los rebeldes aeronáuticos exigían por la fuerza, los comandantes de las Fuerzas Armadas se lo formulaban al poder político y sindical en reuniones y tertulias.

    La solución a la crisis de la Fuerza Aérea se logró con el desplazamiento del brigadier Fautario. La suerte del gobierno de Isabel Perón estaba echada

    En busca de garantías de supervivencia, el gobierno de Isabel intentaba darles todo a cambio, en tanto no rompieran el orden institucional: promesas de "austeridad administrativa", "control de la inflación", "compromiso popular en apoyo a la Fuerzas Armadas en su lucha contra la 'subversión'. Pero los militares también reclamaban la renuncia de Isabel.

    Esta última petición había generado tensión en filas peronistas. Pero la posibilidad se agigantó con el pedido de licencia de la Presidenta, el 13 de septiembre de 1975, cuando viajó a Ascochinga, Córdoba, a descansar, en compañía de las tres esposas de los altos mandos castenses: Raquel Hartridge de Videla, Delia Veyra de Massera y Lía González de Fautario.

    El senador Ítalo Luder asumió en forma provisional la Presidencia, y se mantuvo la expectativa, que él mismo no desdeñaba, sobre su continuidad en el ejercicio institucional. Para ello, Luder debía reunir el consenso de la propia Presidenta y del verticalismo justicialista, que unía a políticos y sindicalistas, aferrados a Isabel. El consenso de las Fuerzas Armadas ya lo tenía.

    Sin embargo, aún con la alternativa de Luder en el poder, el pronóstico de Estados Unidos era que el golpe de Estado era inevitable.

    “Hay un vacío de poder y no es ella (Isabel) quien lo llena. Puede sucederla un nuevo gobierno encabezado por Luder o alguien como él, pero la señora de Perón no es más el centro de la ecuación. El país está pronto a colapsar como para ser salvado por un gobierno débil o un parche, aunque este sea constitucional. Es inevitable que las Fuerzas Armadas tomen el poder, ya sea directa o indirectamente porque son el único sector fuerte (el otro sería el laboral [sindical], pero está fragmentado y con pobre dirección). Los militares que probablemente tomarían el poder son conservadores moderados y razonablemente inclinados a Estados Unidos [cables desclasificados Refs a) BA-5781 y b) BA-5960, fechados 10 de septiembre de 1975].

    La línea golpista que usurparía el poder había comenzado a gestarse hacía menos de dos semanas, con la designación de Videla como comandante en jefe del Estado Mayor Conjunto en reemplazo del general Numa Laplane. Fue el 28 de agosto. Videla estaba en disponibilidad, a punto de pasar a retiro. El otro candidato era el general Alberto Cáceres, comandante del I Cuerpo. Se generó una puja político-castrense por la sucesión. Isabel, aconsejada por distintos dirigentes peronistas, eligió a Videla, al que suponían adherente de una “línea profesional”, prescindente de la política.

    Cuando el 5 de octubre, Montoneros intentó tomar el Regimiento de Infantería de Monte 29, en Formosa, la presión de los comandantes militares por la extensión de decretos de "aniquilación del accionar subversivo" a todo el territorio argentino (ya se había firmado para Tucumán en febrero), fue insostenible para Luder y el gabinete de ministros.

    Ese día Videla anticipó: “La subversión es un tumor maligno que debe ser extirpado con los métodos e instrumentos que fueran necesarios”.

    El decreto se firmó.

    Diez días después Isabel reasumió la Presidencia.

    Montoneros estimó que la posibilidad de un golpe de Estado "agudizaría las contradicciones" y abriría el camino a un enfrentamiento directo entre las masas peronistas y las Fuerzas Armadas, como había sucedido en 1972, en tiempos de Lanusse.

    Pero el más renuente para el golpe de Estado, desde la órbita castrense, era el brigadier Fautario.

    Cuando los comandantes Videla y Massera lo invitaron, en dos oportunidades, el 13 y el 17 de octubre, a romper el orden constitucional, se negó. “No estamos preparados para gobernar, no insistan con eso”, dijo.

    Fautario se convirtió en un obstáculo para la línea golpista.

    En esos días, el clima de militarización avanzaba sobre la sociedad. El Ejército supervisaba materiales de lectura, en busca de “delitos ideológicos”. En una oportunidad, monseñor Jaime de Nevares, obispo de Neuquén, se quejó por las detenciones momentáneas de un sacerdote, cuatro maestras y un celador de una escuela católica en Junín de los Andes, en un procedimiento militar. La respuesta del general Juan Buasso contra el obispo fue inmediata. Expresó que no admitirá “agravios al Ejército ni vituperios y calumnias a sus miembros. El Ejército no viola ni maltrata”.

    Por la tarde del 18 de diciembre, casi diez horas después de su secuestro, el brigadier Fautario fue liberado por los sublevados en Quilmes junto a sus colaboradores. Por la noche, Isabel Perón lo reemplazó por el brigadier Héctor Agosti. Y pese a que la sublevación aérea del brigadier Capellini mantuvo por unos días la toma del Aeroparque y la Brigada de Morón, ya no habría más obstáculos en la comandancia castrense para la planificación del golpe de Estado.

    Fautario intentó anoticiar a Isabel Perón ese mismo día sobre el plan golpista. Se acercó en persona hasta la residencia de Olivos, pero la Presidenta le negó la audiencia.

    Fautario le dejó el mensaje por medio del edecán de la Aeronáutica: “Cuídese, señora, porque a usted la van a echar en marzo”El golpe militar se efectuó el día 24 de ese mes.

    * “Periodista e historiador (UBA). Su último libro es “La Guerra Invisible. El último secreto de Malvinas” (Editorial Sudamericana).

    ** Bibliografía consultada: “López Rega, el peronismo y la Triple A”, del autor de este artículo; “Operación Primicia. El ataque de Montoneros que provocó el golpe de 1976”, de Ceferino Reato, y “Los doblados. Las infiltraciones del Batallón 601 en la guerrilla argentina”, de Ricardo Ragendorfer. También se recabó información de los diarios “La Opinión” y “Clarín” de diciembre de 1975.

  • El pedido a Alberto Fernández para que se incorpore el busto de Isabel Perón al hall de los ex presidentes en la Casa Rosada

    El pedido a Alberto Fernández para que se incorpore el busto de Isabel Perón al hall de los ex presidentes en la Casa Rosada

    Juan Domingo Perón e Hipólito Yrigoyen se lucen en el frente. A la izquierda, custodian el hall Raúl Ricardo Alfonsín y Néstor Kirchner. Detrás, los secunda Héctor Cámpora y Arturo Frondizi. A la derecha, vigilan la explanada Marcelo Torcuato de Alvear y Arturo Humberto Illia. En un pasillo interno, se distribuyen Carlos Pellegrini, Cornelio Saavedra, Santiago Derqui y Bernardino Rivadavia, Justo José de Urquiza. En las inmediaciones del Patio de las Palmeras se distinguen Manuel Quintana, Miguel Ángel Juárez Celman, Luis Sáenz Peña y Roque Sáenz Peña.

    La galería de bustos presidenciales de la Casa Rosado es decorado y es homenaje. Las siluetas son testigos silenciosos del ingreso de los funcionarios por la avenida Rivadavia. Tienen su razón de ser. Alberto Fernández ordenó la reforma del salón principal con un reacomodamiento que había sido modificado en la gestión de su antecesor, Mauricio Macri. La nueva administración procuró, en la renovación del espacio, darle visibilidad a los dirigentes más recientes y asignarle el puesto de los ex presidentes peronistas y radicales con neutralidad y armonía.

    El “hall de honor de los presidentes” presume 28 bustos. No están los presidentes de facto ni todos los presidentes democráticos. No está, por ejemplo, el de María Estela Martínez de Perón -o Isabel Perón-, la primera presidenta mujer de la Argentina y de todo el continente. Había asumido la presidencia tras el fallecimiento de su esposo Juan Domingo Perón, quien era el jefe de Estado aquel primer día de julio de 1974. La ausencia de la imagen de la ex vicepresidenta, ex primera dama y máxima mandataria del país durante dos años es cuestionada por varios sectores de la sociedad.

    El periodista Carlos Campolongo devolvió el tema a la escena pública con un mensaje dirigido al presidente a través de las redes sociales: “Ya que usted se dice peronista y ahora preside el PJ, solicito que se ponga en el salón de los bustos de la Casa de Gobierno el correspondiente a la primera presidenta constitucional María Estela Martínez de Perón, derrocada por la dictadura cívico-militar”.

    “Se merece la distinción fundamentalmente porque tuvo dignidad, lealtad. Y tratándose de una mujer y de la primera presidenta del mundo, eso se potencia más”, argumentó. Él estuvo la noche previa del 24 de marzo de 1976, el día en que fue Isabel fue depuesta por la Junta Militar. Era jefe de gabinete de asesores en la secretaría de prensa y difusión dirigida por Osvaldo Papaleo. Estuvo en los últimos tres meses del gobierno peronista con la “ilusión de salvar a un sistema democrático que estaba presentando serias dificultades”.

    “Fui protagonista, vi los movimientos. Isabel Perón pudo haber entregado el peronismo a varios que querían ser sucesores, como el almirante Massera -expresó Campolongo-. La noche previa le ofrecieron un avión para irse a España, un cheque en blanco y sin embargo dijo no: se bancó más de cinco años de prisión. Eso para mí es indeleble. El paso del tiempo lo agiganta, más allá de todo lo que se puede criticar de la gestión de gobierno. Es algo que tiene que ver con la lealtad, con la patria y con el movimiento justicialista. No entiendo por qué no está la imagen de Isabel en el salón de los bustos. No hay excusa. Es un absurdo”.

    No arroja optimismo en la proyección de la causa. Y asume que las negativas surgen desde el seno del gobierno: “No me cabe la menor duda que a cierto sector del kirchnerismo no le interesa ninguna visibilidad con respecto a Isabel Martínez de Perón. Es decisión del sector más duro, con una fuerte impronta de una suerte de marxismo pasteurizado y simplificado que creen que todo en la sociedad es la lucha de clases”.

    El busto de Isabel Perón existe. Su paradero fue durante doce años una incógnita. En 2007 el gobierno de Néstor Kirchner emprendió una licitación para la fabricación de tres bustos presidenciales: los de Héctor Cámpora, Raúl Alfonsín y María Estela Martínez de Perón. Un año antes, había firmado el decreto 1872/2006, una norma para la colocación de los bustos escultóricos representativos de quienes desempeñaron, por mandato constitucional, el cargo de Presidente de la Nación Argentina, en la Galería de Bustos de la Casa de Gobierno. El primer artículo de la normativa define que los bustos “serán situados en el orden cronológico correspondiente a sus respectivos mandatos constitucionales” y que deberán transcurrir un plazo mínimo de dos períodos de gobierno contado desde la finalización del mandato. Por caso: Cristina Kirchner, quien culminó su primera presidencia en 2011, ya puede tener su busto en Balcarce 50 por haberse vencido los ocho años que exige la ley.

    Fue precisamente Cristina Kirchner quien habría congelado el proyecto promovido por su esposo. Solo estrenó el de Raúl Alfonsín al año siguiente: el propio homenajeado asistió a la inauguración de su busto en un acto sin precedentes en la historia nacional. Pero los tres bustos se licitaron. La obra del presidente radical quedó a cargo de Orio Dal Porte. El escultor Cesar Fioravanti reconstruyó a Héctor Cámpora y Enrique Savio esculpió a Isabel Perón sobre un busto de mármol de Carrara importado de Italia de 75 centímetros de altura.

    Savio concluyó la obra a mediados de 2008 y la envió por la empresa Full Time a la Casa Militar de la Presidencia. Después el busto desapareció. Lo encontró, de casualidad y años después, Pablo Miño, un anticuario y militante del justicialismo provincial. La escultura de los hombros y la cabeza de la ex presidenta terminó en un depósito del dueño de la compañía logística, por decisión del gobierno en curso. El empresario murió en un accidente automovilístico en la Panamericana y su viuda pretendió venderlo. La propuesta le llegó a Miño.

    “Savio me contó que efectivamente la obra estaba extraviada, aunque él la había enviado a la Casa de Gobierno. En algún momento, no se sabe todavía cómo, la pieza volvió a manos de la empresa de transporte que la llevó desde el taller de Savio hasta la Rosada. De hecho, la mujer que me la ofreció me contó que era viuda y que su esposo hacía transportes hacia Casa de Gobierno”, explicó en diálogo con Infobae en una nota publicada en septiembre del año pasado.

    La curadora del Museo Casa Rosada, Adriana Mare, organizó la recuperación de la obra que estuvo perdida durante doce años. Según confió el autor de la escultura, ella estaba en la búsqueda del derrotero del busto desde la asunción de Alberto Fernández, quien habría manifestado su deseo de entronizar los bustos faltantes de los ex presidentes argentinos.

    “Pareciera que a muchos dirigentes les cuesta entender que la República es de todos, no de unos o de otros. Tal vez la presencia de Isabel Perón en la galería de los bustos ayude a recuperar una parte de nuestra historia negada y que esto constituya un principio de racionalidad, condición necesaria para encontrarle soluciones al ‘problema argentino’”, opinó María Sáenz Quesada, historiadora y autora del libro La primera presidente. Isabel Perón, una mujer en la tormenta.

  • El silencio que rodea a Isabel Perón, la última presidenta derrocada, a 45 años del golpe militar en Argentina

    El silencio que rodea a Isabel Perón, la última presidenta derrocada, a 45 años del golpe militar en Argentina

    Cada 24 de marzo, fecha en la que se conmemora el golpe de Estado de 1976 en Argentina, María Estela Martínez de Perón es la gran ausente. Fue la primera mujer presidenta de Argentina y su gobierno, el último en ser derrocado. Pero su nombre apenas se menciona.

    Es, quizá, el personaje más incómodo para el peronismo, ese movimiento político predominante en la historia argentina. Por eso no la reivindica. Ni la recuerda.

    Los homenajes, los halagos y los aplausos siempre son para Juan Domingo y Eva Perón, la pareja inmortal que, para sus militantes, representa la justicia social, piedra fundacional del ideario peronista no siempre cumplido por los presidentes emanados de sus filas. Porque la contradicción también es otra marca indeleble del partido.

    La narrativa de los 24 de marzo apela, sobre todo, al terror implantado por el gobierno de facto, a los responsables de decenas de miles de asesinatos, secuestros, desapariciones, torturas y apropiaciones de menores. Se actualizan las cifras de los juicios por los crímenes de lesa humanidad. Se recuerda a las víctimas. Pero de la presidenta que fue destituida por los militares se habla poco y nada.

    Hoy, a sus 90 años, la tercera esposa de Perón, que desde joven adoptó el nombre de 'Isabel' y fue conocida popularmente como 'Isabelita', vive refugiada en Madrid. Y en silencio total. No habla con la prensa, no hace pronunciamientos públicos, no escribe memorias.

    El documental 'Una casa sin cortinas', estrenado la semana pasada en el Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires (Bafici), indaga en la figura de un personaje de tanta relevancia histórica. Una sucesión de entrevistas confirman que es un personaje no resuelto en el peronismo.

    En las librerías apenas si puede encontrarse 'La primera presidente', una exhaustiva biografía publicada por la historiadora María Sáenz Quesada, pero el historiador Diego Mazzeri ya terminó otra obra en la que, según él mismo ha reconocido, pretende reivindicar a la expresidenta.

    El golpe

    "Señora, las Fuerzas Armadas han decidido tomar el control político del país y usted queda arrestada". Con estas palabras, el general José Rogelio Villarroel detuvo a Martínez de Perón en las primeras horas del 24 de marzo de 1976.

    Pasadas las tres de la mañana de ese día, Videla ofreció su primera cadena nacional para informarle a la población que las Fuerzas Armadas habían tomado el poder. El golpe estaba consumado. Terminaban así los 20 meses del Gobierno que Martínez de Perón había encabezado en medio de una de las etapas de mayor violencia política del país.

    Su llegada al poder había sido forzada. La cronología se remontaba a aquel 5 de agosto de 1973, cuando Perón anunció que la fórmula de candidato a presidente y vicepresidente en las elecciones de ese año estaría integrada por él y por su esposa. Ganaron con el 61 % de los votos. Ni antes ni después ningún binomio alcanzó tal cantidad de sufragios en Argentina.

    El 12 de octubre, la pareja asumió el Gobierno. Pero solo nueve meses después Perón murió y, tal y como lo mandaba la Constitución, su lugar fue ocupado por la vicepresidenta. Desde el principio, parecía que la viuda tenía los días contados en la Casa Rosada. En 1930, Argentina había comenzado una historia de intermitentes golpes militares. Perón también había sufrido uno, en 1955, que interrumpió su segundo mandato. Y a mediados de los años 70, la inestabilidad y la violencia no cesaban. Involucraba a guerrillas, a grupos parapoliciales, a fuerzas de Seguridad y a las Fuerzas Armadas.

    Para gobernar, Martínez de Perón se apoyó principalmente en José López Rega, el exsecretario personal de Perón que creó la Alianza Anticomunista Argentina, la temible Triple A que se erigió en un cuerpo parapolicial de ultraderecha que cometió crímenes de lesa humanidad antes de que los militares cometieran el golpe de Estado. Años después, la presidenta aseguraría que jamás había sabido de estos delitos.

    La dependencia en López Rega debilitó todavía más el de por sí escaso liderazgo de una presidenta que era defenestrada incluso por los sectores del peronismo de izquierda y que no reconocían en ella el legado de su caudillo. Su Gobierno, marcado por las represiones, persecuciones a opositores, el autoritarismo y las declaraciones de estado de sitio, fueron el antecedente directo del terrorismo que consolidaría la dictadura militar que la derrocó.

    A la inestabilidad política se sumaba la económica y social. El 4 de junio de 1975, el ministro de Economía Celestino Rodrigo, quien había sido impuesto por López Rega, anunció un paquete de ajuste del gasto público que fue conocido como el "Rodrigazo". El peso se devaluó más del 150 % y las tarifas de servicios se duplicaron mientras se imponían topes a los salarios. Acorde con la época, el sueño de las políticas neoliberales se había puesto en marcha a costa del empobrecimiento del país, de la población. Este era "otro" peronismo alejado por completo de la tan prometida justicia social, uno que le pedía por primera vez un préstamo al Fondo Monetario Internacional.

    La crisis política, económica y social fue de tal magnitud que significó el fin de López Rega, a quien Martínez de Perón mandó como embajador a España. Pero ello no fortaleció al Gobierno. Al contrario. Las especulaciones sobre su estado de salud y su imposibilidad para dirigir al país eran constantes, tanto como las presiones para que renunciara y los rumores de un inminente golpe de Estado que, cuando se consumó, en realidad no sorprendió a nadie.

    El origen

    Nacida en la norteña provincia de La Rioja el 4 de febrero de 1931, María Estela Martínez Cartas fue una bailarina que a mediados de los años 50 se encontraba de gira en Panamá, como parte de un espectáculo musical.

     

    Perón vivía ahí, exiliado luego del golpe sufrido en 1955. Ya se había casado en 1929 con Aurelia Tizón, y en 1945 con María Eva Duarte, pero ambas lo dejaron viudo. En Panamá, inició una relación con la joven bailarina a la que le llevaba 36 años, y quien luego lo acompañó en un periplo por Venezuela, República Dominicana y España. A Argentina no podía volver porque estaba proscrito.

    En 1961, la pareja se casó y Martínez de Perón comenzó a adquirir protagonismo político. Cuatro años más tarde, viajó a Buenos Aires en representación de su esposo. Durante nueve meses encabezó cientos de reuniones, se involucró en elecciones locales y conoció a López Rega, quien después la acompañaría de regreso a Madrid para instalarse con ella y con Perón de manera definitiva.

    El proyecto de Perón era volver al país. En aras de ese objetivo, su esposa volvió a Buenos Aires en 1971 y entonces quedó en evidencia tanto la popularidad inalterable del peronismo como sus divisiones internas. La proscripción se resquebrajaba.

    Para las elecciones de marzo de 1973, Perón quiso ser candidato presidencial pero el requisito de residencia impuesto por la dictadura se lo impidió y su lugar fue ocupado por Héctor Cámpora, quien ganó con el 49,5 % de los votos. El peronismo volvía así al poder, pero de una manera absolutamente irregular porque, en los hechos, el verdadero líder del país era Perón, quien ya había vuelto al país junto con su esposa.

    Cámpora sólo pudo gobernar durante 49 días. El 13 de julio, menos de un mes después del regreso definitivo de Perón a Argentina, firmó su renuncia. Las nuevas elecciones se convocaron para el 23 de septiembre y las ganó la fórmula Perón-Perón: Juan Domingo y María Estela, mejor conocida como Isabel, una figura sin trayectoria política, sin liderazgo, que sabía que, por el estado de salud de su esposo, en algún momento le tocaría ocupar la Presidencia.

    El exilio

    La noche del golpe, a sus 45 años, Martínez de Perón fue trasladada a la provincia de Neuquén, ubicada en el sur del país, en donde permaneció detenida durante siete meses. De ahí fue llevada a una base naval en la ciudad de Azul, en la provincia de Buenos Aires. Las condiciones fueron mejores gracias a la protección que le brindó el almirante Emilio Massera, uno de los miembros de la Junta Militar.

    Más tarde continuó su arresto en la quinta de San Vicente, una propiedad de Perón ubicada en la provincia de Buenos Aires que hoy está reconvertida en un desvencijado museo. La derrocada presidenta pasó allí sus últimos años en Argentina, de donde partió rumbo a Madrid en julio de 1981, cuando el gobierno militar consideró cumplida su prisión y la obligó a exiliarse.

    Desde entonces, Martínez de Perón se fue convirtiendo de a poco en un enigma. En 1983, al regreso de la democracia, la exdirigente quiso que el peronismo postulara como su candidato presidencial a su amigo, el golpista Massera, quien en 2010 moriría condenado por crímenes de lesa humanidad. Pero fue una de sus últimas intervenciones en la política partidaria.

    En diciembre de 1983, 'Isabelita' regresó a Buenos Aires para asistir a la toma de posesión del presidente Raúl Alfonsín. Aprovechó su estancia para reunirse con sectores peronistas, negociar su amnistía para evitar ser juzgada por hechos cometidos antes del golpe militar y tratar de recuperar los bienes decomisados a Perón, lo que lograría años más tarde, durante la Presidencia de Carlos Menem (1989-1999).

    De a poco, la expresidenta eligió el silencio. Ni siquiera hizo declaraciones públicas entre 2006 y 2008, cuando jueces argentinos solicitaron su extradición de España acusándola de delitos de lesa humanidad en causas que, finalmente, no prosperaron.

    Y así sigue Martínez de Perón, callada, a 45 años del golpe que la derrocó y que dio inició a la dictadura más sangrienta de Argentina, un proceso que es una herida abierta para los argentinos y en el que ella es la gran olvidada. Ni siquiera hay polémica. De 'Isabelita', simplemente, jamás se habla.

    Cecilia González: Fuente Externa

     

     

  • Crisis en pandemia:  La actitud de Bolsonaro sobre el covid desata la tragedia y el escepticismo en Brasil

    Crisis en pandemia: La actitud de Bolsonaro sobre el covid desata la tragedia y el escepticismo en Brasil

    Tres senadores brasileños ya murieron victimas de covid-19. El tercero de ellos, Major Olímpio, de 58 años, el jueves 19. Los parlamentarios integran la lista de más de 290 mil brasileños fallecidos por la enfermedad que el presidente Jair Bolsonaro llamó de "gripezinha" al inicio de la pandemia.

    Ahora duda también de las estadísticas y de las informaciones sobre las UTIs saturadas. “Parece que (en Brasil) sólo se muere de covid”, dijo el jueves. El cuadro de la enfermedad ya afecta a sectores de la economía y el viernes la empresa automotriz Volkswagen anunció la suspensión de sus actividades.

    En uno de sus últimos discursos, Olímpio criticó el “negacionismo criminal” del gobierno brasileño frente a la gravedad del coronavirus. El senador había apoyado la elección de Bolsonaro, participó de actos políticos contra el cierre del comercio por la pandemia y después se alejó del presidente.

    Brasil completó el viernes 19, dos semanas como el país con más muertes diarias por covid-19 en el mundo, según datos de Our World in Data. Dejó atrás a Estados Unidos en este trágico ranking el día 5 de marzo, y desde el martes 16 supera también a toda a América del Norte y la Unión Europea. Medido en total de óbitos desde el inicio de la pandemia, EE.UU supera a Brasil, según datos de la universidad Johns Hopkins.

    Pero de acuerdo con la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), referencia científica brasileña, el país vive su “peor e histórico colapso sanitario”. Y la situación va empeorar, de acuerdo a lo que proyecta esa entidad.

    Contrarios a las opiniones de Bolsonaro, además de preocupados con el aumento de casos y la falta de camas, los gobiernos de la ciudad de Río de Janeiro, de la ciudad y el estado de San Pablo y de Río Grande del Sur, por ejemplo, aplicaron medidas restrictivas. El prefecto de Río, Eduardo Paes, decretó para este fin de semana la prohibición de estar en las arenas de las playas.

    Paes reconoció que la posibilidad de contagio es menor al aire libre, pero que es importante indicar a la población que la vida no es hoy normal. Para muchos cariocas, no ir a la playa es muy anormal. Esta semana las playas estuvieron llenas como en los días anteriores.

    A fines de enero, en unos días que pasé en mi ciudad, las arenas estaban abarrotadas de gente. Surf, voleibol, Mate leão y agua de coco. El Río de siempre. A veces era posible dudar que estamos en una pandemia. Y muchos no usaban máscaras en puntos de la zona Sur, la más rica de la ciudad, o en la zona Oeste, dónde también hay playas y muchos negocios. Los colectivos BRT, que ligan Barra da Tijuca a Pedra de Guaratiba iban tan llenos que a veces las puertas quedaban abiertas. Difícil pedir distanciamiento social a grandes camadas de la población brasileña.

    “La gente se está muriendo. Tenemos que poner un freno a esto. Lo que pido es que la gente se quede en casa, dentro de lo posible”, dijo Paes. Los gobernadores buscan limitar los avances del virus maldito también con restricciones y llamados que incluyen el toque de queda en una determinada franja horaria para evitar aglomeraciones.

    Opuesto a estas iniciativas que en su visión afectarían a la economía, Bolsonaro recurrió el jueves al Supremo Tribunal Federal (STF) para impedir las medidas restrictivas impuestas en el Distrito Federal, en Bahía y en Río Grande del Sur. El argumento que presentó fue que sólo el presidente, con aval del Congreso Nacional, puede imponer restricciones y que las limitaciones parecen un “estado de sitio”.

    Esa misma referencia al “estado de sitio” llevó al presidente del STF, Luiz Fux, a telefonear a Bolsonaro para saber si la medida estaba en sus planes. El presidente rechazó que el régimen de excepción esté en su radar.

    Además del estrés sanitario, Brasil vive un permanente tira y afloje político, una tensión que involucra las bases de la democracia y de la constitución. Es un torbellino con varios frentes. El bloguero popular Felipe Neto llamó al presidente de ‘genocida’ y casi tuvo que explicarse ante la Justicia. Un grupo de abogados creó, entonces, el movimiento "cala a boca já morreu" (O sea, la boca es viva y libre) para la defensa de los que sean atacados por criticas al presidente o otra autoridad pública.

    El cuarto ministro de Salud del gobierno actual, el cardiólogo Marcelo Queiroga, planea visitar hospitales para chequear personalmente si las UTIs -unidades de terapia intensiva- están llenas y si la gente se está muriendo de covid, según publico el columnista de O Globo, Lauro Jardim.

    El escepticismo es otro factor que ganó fuerza en la realidad brasileña actual. El padre de un amigo de Río fue vacunado con la segunda dosis de la vacuna contra el virus. Su sobrino pidió autorización a la enfermera para filmar el gran momento con su celular. La enfermera dijo que no había problema y que hasta prefería que se filmara. Al final, así quedaba comprobado que había vacunado a una persona más. Al ver el video, mi amigo reaccionó: “No veo líquido en la jeringa”. Y llamó al sobrino para que lo confirmara. El sobrino garantizó que si, que había líquido en la jeringa y que su abuelo – padre de mi amigo – estaba inoculado.

    Peor situación vivió la médica cardióloga Ludhmila Hajjar. Invitada por Bolsonaro a ser ministra de Salud en lugar del general del Ejército Eduardo Pazuello, ella rechazó la propuesta. Dijo que se reunió con el presidente por creer que “habría un cambio de paradigma” frente a la pandemia. Hajjar, que defiende el uso de máscara, distanciamiento social y aislamiento, sostuvo que se equivocó, después de la reunión.

    La médica también contó que intentaron invadir el hotel donde estaba en Brasilia y que el presidente le contestó – “faz parte” (casi decir, ‘normal’). “Si no fuera por la seguridad del hotel no sé lo que habría ocurrido”, dijo. El hotel rechazó su versión y dijo que no ocurrió nada de “anormal” en los días en que la médica estuvo alojada allí. Hajjar fue criticada por ‘bolsominios’ (fanáticos de Bolsonaro) y por la izquierda.

    En este mar de malas noticias, la encuesta DataFolha divulgada el viernes, señaló que el pesimismo del brasileño con la economía es récord desde el gobierno de la expresidente Dilma Rousseff. Hoy 65% de los brasileños están pesimistas, dice el estudio.

    El viernes 19, la empresa Volkswagen informó que suspende la producción a partir del miércoles día 24 hasta el 12 de abril, debido al agravamiento de la pandemia en Brasil. Treinta por ciento de los brasileños aprueban al gobierno Bolsonaro y 24% lo ven como regular, según la encuesta XP/Ipespe.

    El rechazo es de 45%. Los que lo apoyan siguen rechazando la idea de un gobierno del PT o ‘los comunistas’, como dicen. “Familia linda”, publicó un internauta en Facebook. “Es el Brasil que quiero”, dijo al lado de foto del presidente y de su mujer.

    En el ámbito sanitario, Brasil compró la semana pasada 138 millones de vacunas de Pfizer y de Janssen que empiezan a llegar a partir de abril y hasta septiembre. Ese mes parece muy lejano en esta pandemia que ya mató a tanta gente. Padres, madres, hijos, tíos, abuelos, políticos, gente del fútbol y periodistas. Un informe internacional difundido la semana pasada por el brasileño MediaTalks, de Jornalistas & Cia, apuntó que Brasil superó a Perú como el país con más muertes por Covid-19 del mundo.

    Corresponsal en Brasil.

    DS

  • Google pierde con Cristina Kirchner en la batalla por limpiar el nombre de la vicepresidenta argentina

    Google pierde con Cristina Kirchner en la batalla por limpiar el nombre de la vicepresidenta argentina

    La pregunta surgió en agosto de 2020: Cristina Fernández de Kirchner versus Google, ¿quién ganará? Por ahora se impone ella, la vicepresidenta y ex presidenta argentina, que obtuvo un fallo favorable de la Corte Suprema de su país en su demanda contra el gigante de Silicon Valley. ¿Qué reclama la vicepresidenta argentina? Sencillo: durante unas horas de 2020, si se escribía su nombre en el buscador, la respuesta principal era una foto acompañada de una leyenda que la presentaba como "Ladrona de la Nación Argentina".

    La política más poderosa de Argentina está involucrada en múltiples causas de corrupción en su país, pero no ha sido condenada hasta hoy en ninguna. Que Google la presentara como "ladrona" en el "panel de conocimiento" del motor de búsqueda fue motivo de demanda, según explicó en su momento a través de una serie de tweets de la segunda autoridad del Estado.

    Carlos Beraldi, el abogado de la vicepresidenta, reclamó en su momento una pericia para establecer el nivel de daño a la imagen y el honor de su defendida. Kirchner quiere que "se detalle de forma clara y precisa cómo se genera" la publicación, "durante cuánto tiempo estuvo activa (y) qué cantidad de visualizaciones tuvo".

    Google se negó a dar acceso a su motor de búsqueda. Dice no ser responsable de lo sucedido y alegó que acceder a su servidor implicaría una violación al secreto comercial. Tras recibir un "no" en dos instancias previas, la empresa, una de las más poderosas del mundo, recurrió a la Corte Suprema, el máximo tribunal del país, que también rechazó el planteo y le dio la razón a la vicepresidenta.

    La pericia judicial en el servidor de Google es la base para estimar el daño. Google, según Beraldi, "publicó en su plataforma y bajo su responsabilidad información falaz y agraviante (…) mancillando" el "nombre, imagen y honor", de la ex presidenta. La pericia que solicita Beraldi es "un pedido de prueba anticipada para formular una demanda civil". Si la gana, la vicepresidenta anticipó que donará el dinero al Hospital de Niños de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires.

    La gran paradoja de la demanda judicial entablada por Cristina Kirchner es que, al tiempo que multiplica hasta el infinito las publicaciones referidas al incidente "Ladrona de la Nación Argentina", esas menciones refuerzan el nivel de pruebas, de daño a la imagen y, por consiguiente, la potencial indemnización.

    En agosto, algunos expertos en medios digitales mostraron su asombro por el hecho de que se demandara a Google, que funciona como un agregador de información, y no se apuntara a los dueños de Wikipedia, que es de dónde emanó la etiqueta de "ladrona" contra la ex presidenta. Una demanda contra Wikipedia, sin embargo, no tendría el potencial ni las posibilidades que ofrece a Fernández de Kirchner llevar a la Justicia a una de las mayores empresas del planeta.

  • Estos son los países más felices del mundo en 2021 (con todo y pandemia)

    Estos son los países más felices del mundo en 2021 (con todo y pandemia)

    Decir que el año pasado ha sido difícil para la gente de todo el mundo es subestimarlo.

    La pandemia de covid-19 no solo ha provocado la muerte de más de 2,6 millones de personas en todo el mundo, sino que también ha provocado una gran conmoción en la vida cotidiana de muchos de nosotros.

    Pero a pesar de los devastadores eventos de los últimos 12 meses y el consiguiente deterioro de la salud mental en varios destinos, no ha habido cambios en el primer lugar cuando se trata de clasificar los países más felices del mundo.

    Por cuarto año consecutivo, Finlandia ocupa el primer lugar en la lista anual basada en datos de la Encuesta Mundial Gallup, seguida de Islandia, Dinamarca, Suiza y los Países Bajos en la segunda, tercera, cuarta y quinta posición, respectivamente.

    Mientras que Estados Unidos subió del puesto 18 al 14 y el Reino Unido cayó del 13 al 18, Australia ocupó el puesto 12.

    «Necesitamos aprender urgentemente del covid-19», dijo el coeditor del informe Jeffrey Sachs, profesor y director del Centro para el Desarrollo Sostenible de la Universidad de Columbia.

    «La pandemia nos recuerda nuestras amenazas ambientales globales, la urgente necesidad de cooperar y las dificultades para lograr la cooperación en cada país y en todo el mundo».

    Movimientos en la lista de los países más felices

    Vale la pena señalar que el Informe Mundial de la Felicidad 2021 se ha recopilado de manera ligeramente diferente esta vez debido al coronavirus.

    Los investigadores no solo no pudieron completar entrevistas cara a cara en varios países, sino que también tuvieron que cambiar las cosas por completo centrándose en la relación entre el bienestar y el covid-19.

    El informe se basa principalmente en los niveles de PIB, esperanza de vida, generosidad, apoyo social, libertad e ingresos por corrupción desde su lanzamiento en 2012.

    Aunque ha habido algunos cambios en el top 10, como Islandia, que subió dos lugares del cuarto al segundo en la lista y Noruega, que cayó del quinto al octavo lugar, la clasificación fue sorprendentemente similar a la del año anterior en su mayor parte, lo que se considera una señal positiva.

    «Sorprendentemente, no hubo, en promedio, una disminución en el bienestar cuando se midió por la propia evaluación de la vida de las personas», dijo el profesor de la Universidad de Columbia Británica, John Helliwell, quien también contribuyó al informe.

    «Una posible explicación es que la gente ve el covid-19 como una amenaza externa común que afecta a todos y que esto ha generado un mayor sentido de solidaridad y compañerismo».

    Otros movimientos notables en la lista incluyen a Alemania, que ha pasado del puesto 17 al séptimo en el último año.

    Croacia, que se encontraba entre los destinos donde se pudieron realizar las entrevistas cara a cara, pasó del puesto 79 al 23 en la lista.

    El factor confianza

    Los investigadores dicen que no es de extrañar que Finlandia haya mantenido la primera posición una vez más, ya que el país nórdico siempre ha ocupado un lugar destacado en lo que respecta a la confianza mutua.

    La confianza es reconocida como uno de los principales factores que ayudaron a proteger a las personas durante la pandemia, así como la confianza en los gobiernos.

    Por ejemplo, la tasa de mortalidad de Brasil fue significativamente más alta que la de Singapur, un hecho que el informe atribuye parcialmente a la diferencia en la confianza pública en los gobiernos de cada país.

    También destaca que América y Europa tuvieron muchas más muertes por covid-19 que Asia Oriental, Australasia y África.

    El informe sugiere que la edad promedio de la población de un país, aunque sea una isla, y su proximidad a otros países altamente infectados fueron factores que contribuyeron a la disparidad entre las tasas de mortalidad a nivel mundial.

    Curiosamente, las diferencias culturales, como si el jefe de gobierno era una mujer, también se señalan como consideraciones importantes al medir el éxito de las estrategias contra el covid-19, junto con la desigualdad de ingresos y el conocimiento adquirido en epidemias anteriores.

    «La experiencia de Asia Oriental muestra que las estrictas políticas gubernamentales no solo controlan el covid-19 de manera efectiva, sino que también amortiguan el impacto negativo de las infecciones diarias en la felicidad de las personas», dijo el profesor Shun Wang, colaborador del informe, del Instituto de Desarrollo de Corea.

    Si bien los programas exitosos de vacunación en varios países han brindado un impulso muy necesario para muchos, los confinamientos, el distanciamiento social, el uso de mascarilla y las restricciones de viaje son parte integral de vivir con el virus, y eso ni siquiera tiene en cuenta las implicaciones económicas.

    Impacto del covid en el bienestar

    Como resultado, el informe encontró que el declive en la salud mental fue inmediato en muchos países, incluido el Reino Unido, donde el número de problemas de salud mental reportados fue 47% más alto en mayo de 2020 de lo que se predijo antes del covid-19.

    Quizás como era de esperar, el Informe mundial sobre la felicidad 2021 también encontró que los confinamientos y el distanciamiento social afectaron enormemente el bienestar de la fuerza laboral.

    Según los datos recopilados, aquellos que no pudieron trabajar debido a una licencia o despido y que dijeron que se sentían solos al comienzo de la pandemia fueron un 43% menos felices que aquellos que no se sentían solos para empezar.

    «Mi investigación anterior mostró que los trabajadores felices son un 13% más productivos», dijo el profesor Jan-Emmanuel De Neve, director del Centro de Investigación del Bienestar de la Universidad de Oxford, otro colaborador del informe.

    «Este documento demuestra que la felicidad no está impulsada por el salario y que las conexiones sociales y el sentido de identidad son más importantes.

    «el Estos hallazgos apuntan hacia un futuro laboral ‘híbrido’, con un equilibrio entre la vida de oficina y el trabajo desde hogar para mantener las conexiones sociales mientras se garantiza la flexibilidad para los trabajadores».

    De los 149 países que figuran en el informe, Afganistán fue clasificado como el más infeliz una vez más, seguido de Zimbabwe, Ruanda y Botswana.

    Los países en la parte inferior de la lista eran principalmente naciones subdesarrolladas donde temas como los conflictos políticos y armados prevalecen, o ha sido así en tiempos recientes.

    «Este ha sido un año muy desafiante, pero los primeros datos también muestran algunos signos notables de resiliencia en los sentimientos de conexión social y evaluaciones de la vida», dice Lara Aknin, profesora colaboradora del informe de la Universidad Simon Fraser.

    Los 20 países más felices del mundo 2021

    1. Finlandia

    2. Islandia

    3. Dinamarca

    4. Suiza

    5. Países Bajos

    6. Suecia

    7. Alemania

    8. Noruega

    9. Nueva Zelandia

    10. Austria

    11. Israel

    12. Australia

    13. Irlanda

    14. Estados Unidos

    15. Canadá

    16. República Checa

    17 . Bélgica

    18. Reino Unido

    19. China

    20. Francia

  • AHORA: Declaran estado de emergencia y toque de queda en Miami Beach

    AHORA: Declaran estado de emergencia y toque de queda en Miami Beach

    El alcalde de Miami Beach, Dan Gelber, declaró el estado de emergencia y estableció un toque de queda el sábado, y dijo que las multitudes que han llegado a la ciudad recientemente son «más de las que podemos manejar».

    «Demasiados vienen, realmente, sin la intención de seguir las reglas y el resultado ha sido un nivel de caos y desorden que es algo más de lo que podemos soportar», le comentó Gelber a Ana Cabrera de CNN.

    A las 8:00 p.m. se establecerá un toque de queda en el distrito de entretenimiento de la ciudad y algunas vías estarán cerradas, indicó Gelber en una conferencia de prensa el sábado. Las medidas estarán vigentes durante las próximas 72 horas, detalló.

    Las calzadas hacia Miami Beach desde el continente estarán cerradas a las personas que no residen allí a partir de las 9 p.m. durante las próximas noches, señaló el alcalde.

    Por la noche, «se siente como un concierto de rock, gente de pared a pared por cuadras y cuadras», le dijo Gelber a Cabrera.

    El viernes por la noche, alguien disparó un arma al aire y hubo un motín, señaló.

    «Han sucedido otras cosas que son igualmente desafiantes” dijo el alcalde.

    La situación ha empeorado cada día, según Gelber, y la pandemia «hace que las cosas sean aún más difíciles».

    El Clevelander South Beach, uno de los hoteles emblemáticos de Miami Beach, anunció el viernes que suspenderá temporalmente las operaciones de alimentos y bebidas debido a preocupaciones de seguridad para sus empleados y clientes.

    «Recientemente, nos hemos preocupado cada vez más por la seguridad de nuestros empleados dedicados y valiosos clientes y la capacidad de la Ciudad para mantener un ambiente seguro en los alrededores», comunicó el hotel con un mensaje en su sitio web y en las redes sociales.

    «Por lo tanto, hemos tomado la difícil decisión de suspender temporalmente las operaciones de alimentos y bebidas» hasta al menos el 24 de marzo, dijo la gerencia del hotel en su mensaje.

    La policía de Miami Beach aumentó la dotación de personal el 3 de febrero «para cubrir el fin de semana del Super Bowl, el fin de semana del President’s Day, y luego pasamos directamente a la dotación de personal para las vacaciones de primavera», explicó Ernesto Rodríguez, portavoz del Departamento de Policía de Miami Beach (MBPD, por sus siglas en inglés), en un informe esta semana.

    Desde el 3 de febrero, los agentes han realizado más de 900 arrestos en la ciudad, «más de 300 de los cuales fueron por delitos graves», según el reporte. «Al menos el 50% de los arrestados residen fuera de Florida».

    Rodríguez le dijo a CNN el sábado que «al menos dos docenas de arrestos» se ejecutaron el jueves, y el «viernes, al menos una docena».

    La policía de Miami-Dade ha colaborado con el MBPD desde el martes debido a la cantidad de gente, aseguró Rodríguez.

    Los agentes de la Florida Highway Patrol también brindaron asistencia con el control del tráfico en MacArthur y Julia Tuttle Causeways, puentes que conectan el área con el continente, dijo MBPD en un tuit el viernes.

    Otras agencias que ayudan con los esfuerzos de seguridad incluyen el Departamento de Policía de Coral Gables y el Departamento de Correcciones de Miami Dade, según Rodríguez.

    «Si vienes aquí porque has estado reprimido y quieres soltarte, crees que todo vale, no vengas aquí», comentó Gelber a CNN. «Tenemos policías adicionales en todas partes, se arrestará gente, y lo hemos hecho. Vamos a mantener el orden».

    «Si vienes aquí para volverte loco, ve a otro lugar. No te queremos», afirmó Gelber.

    The Clevelander dijo que la gerencia «reevaluará la situación en los próximos días y decidirá si reabre o permanecer temporalmente cerrado».

    Los empleados «recibirán su salario completo» mientras las áreas de bar y comedor estén cerradas, indicó el hotel.