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  • Abinader designa a Jesús Feris Iglesias nuevo Superintendente de Salud

    Abinader designa a Jesús Feris Iglesias nuevo Superintendente de Salud

    El presidente Luis Abinader designó al doctor Jesús Feris Iglesias como nuevo superintendente de Salud y Riesgos Laborales (SISALRIL).

    La medida está contenida en el decreto marcado con el número 201-21, que anula el 78-15, de fecha 25 de marzo, en el cual se nombraba a Pedro Luis Castellanos, quien renunció al cargo recientemente.

    Jesús Feris Iglesias es pediatra con especialidad en enfermedades infectocontagiosas, donde tiene una larga experiencia.

  • Eloy Jiménez perdería casi toda la temporada del 2021

    Eloy Jiménez perdería casi toda la temporada del 2021

    El jardinero dominicano Eloy Jiménez se perdería los primeros cinco a seis meses de la temporada debido a una rotura del tendón pectoral del lado izquierdo, informaron los Medias Blancas de Chicago.

    El gerente general Rick Hahn le dijo a The Athletic que Jiménez, quien jugará apenas su tercera temporada en Grandes Ligas en el 2021, necesita una operación para reparar la rotura.

    Jiménez se lastimó el miércoles en el jardín izquierdo para tratar de evitar un jonrón de parte de Sean Murphy en el partido de la Liga del Cactus entre los Medias Blancas y los Atléticos.

    Sin embargo, una fuente cercana a Jiménez le informó a Diario Libre que el toletero tendrá una segunda opinión médica el lunes y tiene la esperanza de que con una buena rehabilitación pueda estar de vuelta a juego después del Juego de Estrellas.

    Los Medias Blancas anticipan que Eloy Jiménez se perderá de cinco a seis meses de la temporada con la lesión del pectoral izquierdo.

    Jiménez, de 24 años de edad, bateaba .319 con dos jonrones y 11 empujadas en 50 visitas al plato en la pretemporada por Chicago.

    En el 2020, bateó .296/.332/.559 con 14 cuadrangulares y 41 impulsadas en 55 encuentros y 226 visitas al plato.

    El quisqueyano había comentado en la primavera que tenía la meta de disparar 40 o más cuadrangulares en el 2021, noción que ahora se desvanece por la larga ausencia que tiene por delante.

    La temporada de las Grandes Ligas inicia el próximo jueves. Los Medias Blancas están proyectados a ganar la División Central de la Liga Americana.

    La ausencia de Jiménez podría afectar esas aspiraciones frente a los Mellizos de Minnesota.

     

  • PANDEMIA GLOBAL: Argentina suspende vuelos de Brasil, Chile y México

    PANDEMIA GLOBAL: Argentina suspende vuelos de Brasil, Chile y México

    Frente al inexorable avance de la segunda ola de coronavirus en la región, Argentina suspendió los vuelos provenientes de Brasil, Chile y México al tiempo que endureció los controles sanitarios para desalentar el viaje de argentinos al exterior.

    La decisión del gobierno de Alberto Fernández se tomó este jueves luego que Chile reinstalara la cuarentena en la mayoría de su territorio para frenar el alza de contagios y Brasil superara los 300,000 muertos por COVID-19.

    La medida, similar a la que se adoptó en diciembre con los vuelos desde y hacia Gran Bretaña, comenzará a regir a partir del sábado tras su publicación un día antes en el boletín oficial.

  • Desde este sábado no operará el Teleférico hasta el 4 de abril

    Desde este sábado no operará el Teleférico hasta el 4 de abril

    La Oficina para el Reordenamiento del Transporte (Opret) informó que a partir de mañana sábado y hasta el cuatro de abril los usuarios del Teleférico serán transportados en las guaguas de la Oficina Metropolitana de Servicios de Autobuses sin costo adicional y en el mismo horario que el Teleférico.

    Desde la estación Los Tres Brazos del Teleférico los pasajeros serán transportados a la Ercilia Pepín del Metro y viceversa, en los autobuses de la Omsa.

    De igual modo, los pasajeros que quieran transportarse desde las estaciones Sabana Perdida y Charles de Gaulle del Teleférico podrán hacerlo en la Omsa hasta la Rosa Duarte del Metro de Santo Domingo.

    Las autoridades informaron que durante nueve días se le dará mantenimiento al sistema de transporte por cable y que se aprovechará el bajo flujo de pasajeros durante la Semana Santa.

  • El nuevo Código Penal contemplaría prisión para mujeres en casos abortos

    El nuevo Código Penal contemplaría prisión para mujeres en casos abortos

    De ser aprobado el proyecto del Código Penal sin la despenalización del aborto, bajo tres causales, las mujeres que interrumpan un embarazo serían sancionadas con prisión menor de uno a dos años, y de dos a tres años a todo aquel que las ayude o lo provoque.

    En el Código Penal vigente se establece como castigo al aborto, penas de reclusión menor y prisión de seis meses a dos años para los que pongan en comunicación a una embarazada con quienes se lo producirían. Con la nueva propuesta legislativa, las sanciones serían aumentadas de uno a dos años de reclusión menor.

    El proyecto, que se conoce en la Cámara de Diputados, propone que los casos de abortos sean forzados o no cuente con el consentimiento de la mujer, se considerarán como una infracción de lesa humanidad, y se sancionará con igual pena a la prevista para los casos de genocidios, de 30 a 40 años de prisión.

    “Si no se produce el aborto, pero se causa al feto una lesión o enfermedad que perjudique de forma grave su normal desarrollo u origine a la persona nacida, una severa tara física o síquica, el autor será sancionado con uno a dos años de prisión menor. En estos casos, el Estado asumirá la tutela absoluta del niño o niña”, refiere el artículo 109, párrafo II, del anteproyecto.

    Además, propone sanción de dos a tres años de prisión menor a los médicos, enfermeras, farmacéuticos, otros profesionales de la medicina y parteras que, abusando de su oficio, causen o ayuden a causar un aborto.

    En el único punto donde se incluye una eximente de penalidades por la interrupción del embarazo practicado por personal médico, es si con antelación y para salvar las vidas de la madre y del feto en peligro, se agotan todos los medios científicos y técnicos disponibles hasta donde sea posible.

    “En esas circunstancias, las conductas se consideraran como propias del hecho justificativo del estado de necesidad”, precisa el artículo 112.

    El proyecto de ley, del nuevo del Código Penal, se ventila en la Cámara de Diputados en medio de un debate social entre los sectores que favorecen la interrupción en situaciones excepcionales, y los que se oponen, bajo cualquier circunstancia.

    El conocimiento de la iniciativa entró en receso, y no será hasta después de la Semana Santa cuando se retomen los trabajos.

    Penas en casos de feminicidios

    El proyecto de ley, también, contempla condenas de 30 a 40 años de prisión mayor, y multas de 30 a 40 salarios mínimos del sector público, en los casos de feminicidios.

    Además, tipifica como feminicidio conexo cuando se quita la vida de una mujer, sin este ser su objetivo principal, en el entorno de un escenario de violencia feminicida. Será sancionado con las mismas penas que el feminicidio.

    Posiciones de legisladores

    El senador de la provincia Hermanas Mirabal, por Fuerza del Pueblo, Bautista Rojas Gómez, afirmó ayer que el tema de las causales fue incluido de una forma “disfrazada” en el proyecto de ley que se conoce en la Cámara de Diputados.

    El médico, exministro de Salud Pública, destacó que siempre ha estado de acuerdo con que se incluyan las tres causales para despenalizar el aborto, y cree que ese tema le atañe a la mujer decidirlo en cualquier parte del mundo.

    Sin embargo, reflexionó que como en las modificaciones, sometidas al Pleno de la Cámara Baja sobre el Código Penal, se incluye una eximente cuando las vidas de la mujer y del feto están en peligro, y se refiere a lo que establece la Carta Magna, “finalmente, el tema deberá conocerse en el Tribunal Constitucional”.

    Sobre el tema, el senador perremeísta por Peravia, Milciades Franjul, aseguró que las causales no pasarán en el Senado, donde 16 senadores firmaron un documento en contra de las causales.

    Precisó que el artículo 110 de la Constitución es claro cuando está en riesgo la vida de la madre. Cree que no debe abrirse “una brecha” por las consecuencias que presume podrían existir de aprobarse una sola causal.

    Detalles y de procedimiento

    El proyecto del Código Penal tiene 412 artículos, y su informe se está conociendo en la Cámara de Diputados, donde según su presidente, Alfredo Pacheco, se le dará lectura en cada sesión entre 25 y 100 artículos. Debido a la Semana Santa y a que el Congreso Nacional entrará en receso, la lectura de la pieza continuará el próximo mes de abril. El 5 de abril, se anunciará la fecha de la sesión.

    Fuente Externa
  • ¿Cómo será la guerra entre Estados Unidos y China?

    ¿Cómo será la guerra entre Estados Unidos y China?

    Estados Unidos y China experimentan un problema semejante, cada uno necesita que el otro crezca pero no demasiado. Su propio desarrollo depende del rival y ese lazo por ahora irrompible define la relación por encima de las diferencias entre los dos gigantes. Debido a ese dilema es que no habría que confundir a la República popular con la Unión Soviética ni trazar un paralelo fantasioso entre las épocas de la Guerra Fría y el conflicto este-oeste con el actual escenario.

    Las tensiones de esa etapa, que han alimentado visiones alarmantes con los choques en público, aunque no tanto en privado, en la cumbre diplomática reciente en Alaska, que concluyó sin un comunicado, forman parte del reformateo necesario de esa vinculación tras el fracaso de la estrategia del pasado gobierno de Donald Trump.

    Estados Unidos grita hoy con la intención de ser escuchado, atento a la certeza de que su capacidad de liderazgo fue claramente erosionada durante la gestión del magnate. Un fallido que le liberó el camino a China para un nuevo salto adelante a distintos niveles en el mundo, pero fuertemente en su espacio de influencia, ignorando los límites que demanda su rival norteamericano, pero también los que se vinculan con el realismo básico de la coexistencia.

    Necesidades

    Beijing necesita al mercado estadounidense y el europeo para garantizar su ciclo de crecimiento, pero actúa como si la historia estuviera de su lado y nada pudiera oponerse a su proyecto. Esa sensación la tradujo esta semana en el Senado de EE.UU., el almirante norteamericano John Aquilino al sostener que "hemos visto acciones agresivas antes de lo previsto, ya sea en la frontera con la India, en Hong Kong o contra los uigures. Hemos visto cosas que no creo que esperábamos, por eso sigo hablando de un sentido de urgencia. Debemos estar preparados hoy".

    Aquilino es un halcón militar y se encamina a ocupar el comando Indo-Pacífico. Su comentario apuntó a la situación de Taiwan que observa como en un peligro más inminente del que se supone atento a la dinámica de la expansión del gigante asiático.

    China, abrazada al realismo clásico que sostiene que los intereses se definen en términos de poder, considera a Taiwan parte de su territorio y es uno de los ejes de su reclamo contra EE.UU. para que no se inmiscuya en sus cuestiones internas.  

    Existe un factor subyacente en ese conflicto. Para Beijing, su rival está en decadencia y la experiencia de Trump constataría esa certeza. Wu Xinbo, decano del Instituto de Estudios Internacionales de la prestigiosa Universidad de Fudan, en Shanghái, ha sostenido que las “políticas imprudentes” del republicano “aceleraron e intensificaron el declive estadounidense y debilitado enormemente el estatus internacional y la influencia de EE.UU.”

    En eso cree firmemente Xi Jinping, el presidente y virtual monarca de esta China capitalista, quien desde 2011, un año antes de su ascenso al poder, repite la letanía de que “mientras el Este crece, el Oeste va declinando”. Si en algo sirve traer el ejemplo de la Unión Soviética, al igual que el Kremlin en aquellas épocas, la aversión del Partido Comunista chino a EE.UU. es profunda.

    "Debido a que China y Estados Unidos tienen conflictos de larga data sobre sus diferentes ideologías, sistemas sociales y políticas exteriores resultará imposible mejorar las relaciones entre ambos", argumentaba un documento militar chino ya en 1993.

    El griterío contra la República Popular de la diplomacia del presidente Joe Biden, busca revertir esa percepción, también con la calculada y coincidente ofensiva contra Rusia, el aliado íntimo del Imperio del Centro. Es una toma de posición que impone la etapa, pero lejana, salvo algun accidente que desborde lo previsible, en sus consecuencia del desenlace trágico de una supuesta guerra en ciernes que remarcan algunos analistas. Hay autores ya no tan citados que pueden ayudar a entender el momento.

    En su celebrado Las guerras del siglo XXI (Head tu Head) el economista del MIT y de Harvard, Lester Thurow, sostenía treinta años atrás que los nuevos conflictos serian sin muertos y por espacios comerciales. La historia no fue muy amable con esa profecía, porque el mundo futuro que veía Thurow no incluía a China, pero sí a Japón y Europa. Aparte de que las balas no se detuvieron. Pero la historia demuestra hoy que muchas de las ideas de aquel intelectual venían por el camino correcto.

    Estados Unidos es consciente de que la imposición de sanciones es una estrategia limitada. Durante la guerra comercial de aranceles entablada por Trump, China no se retrajo sino que amplificó su influencia e incluso mantuvo su superávit comercial con EE.UU. De todos modos el gobierno de Biden mantendrá las penalidades porque retirarlas o moderarlas sería una señal de debilidad, y en esta etapa el líder demócrata está dispuesto a hacer todo el ruido posible sobre “el regreso” norteamericano.

    En ese punto tiene un apoyo parcial de la Unión Europea que también ha disparado sanciones aunque no revierte sus intensos vínculos a todo nivel con Beijing. Como señaló el asesor de seguridad nacional de EE.U., Jake Sullivan, quien estuvo junto al canciller Antony Blinken en el encuentro de Alaska, “en el mundo actual, el poder se mide y se ejerce cada vez más en términos económicos”. Eso es también una visión realista.

    Biden sostiene que para limitar a China, EEUU. debe multiplicar su nivel de competencia, con mayores inversiones en los rubros tecnológicos en los cuales el Imperio del Centro lidera o amenaza con hacerlo, incluido el espacio. Es un camino largo y desentrañarlo revela porqué el Imperio del Centro es también necesario para el líder occidental.

    Los datos

    Un estudio publicado este mes de marzo por la Unión de Bancos Suizos y difundido por el medio suizo Le Temps, da una idea sobre el sentido real de esa carrera. Son apenas ejemplos, pero ilustrativos. Los Estados Unidos cuentan con 293 mil robots industriales, 113 supercomputadores y dedica 5% de su PBI a Investigación y desarrollo (cifras de 2013 – 2018). Los números chinos, para esos mismos conceptos son: 783 mil robots, 214 supercomputadores y 10,6% del PBI invertido en Investigación.

    Estados Unidos, adicionalmente, debe recuperar el atractivo norteamericano como un sitio seguro y robusto para la inversión internacional. Un dato es relevante sobre esa preocupación. La inversión extranjera directa en EE.UU. se desplomó 49% a 134.000 millones de dólares el año pasado, según un informe publicado por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo.

    Por el contrario, en China creció 4% hasta los 163.000 millones de dólares en 2020, la primera vez que se revierte esa tendencia a favor del gigante asiático. China es ahora el mayor receptor mundial de inversiones de empresas extranjeras en un amplio y complicado panorama global donde, por ejemplo, la inversión, en el mismo período, cayó 100% en el Reino Unido, 96% en Rusia o 61% en Alemania.

    Por lo tanto, no es claro, ni quizá sea posible que se pueda modificar o detener el empuje de la República Popular para evitar que se convierta en un puñado de años en la mayor potencia económica del orbe como Trump pretendía impedirlo. Comprender eso es crucial para la estrategia futura como también el hecho fáctico de la relevante contribución de la República Popular, en orden del 30%, a la expansión de la economía global tras el desastre del coronavirus.

    Para las corporaciones estas cuestiones están resueltas. Un reciente sondeo a tono con los datos de las Naciones Unidas, realizado por el Standard Chartered Bank con sede en Londres y la revista financiera Funds Europe, determinó que “más de 90% de los encuestados remarcó que la importancia de la República Popular continuará creciendo en sus estrategias de inversión y 61% indicó que aumentará sus colocaciones en activos chinos en los próximos 12 meses.

    Eso se basa en que el Imperio del Centro cuenta con una clase media consumidora sin comparación en el resto del mundo de casi 500 millones de integrantes, tamaño que se duplicará en unos pocos años. La elocuencia de ese mercado estrecha en gran medida los otros debates y vuelve al gigante asiático imprescindible para Occidente. Como señaló recientemente en tono crítico The Economist, radica ahí la razón por la cual las grandes corporaciones globales “pasan por alto” las denuncias de abusos, autoritarismo o violaciones que llenan el discurso político occidental contra Beijing.

    Pero la expansión de su economía e influencia política no ha traído solo buenas noticias a la nueva China. Un efecto de esa evolución ha sido la de desperdiciar su poder blando de seducción y exhibir, en cambio, una visión diplomática en exceso agresiva y autosuficiente. Esas tensiones y estilos están poniendo en riesgo o por lo menos demorando, el ambicioso acuerdo de inversiones que Beijing concordó con la Unión Europea para abrir, recíprocamente, sus mercados.

    Son fallas a las que apuesta EE.UU. La visión imperialista china, al igual que la de su rival norteamericano, se afinca en alineamientos que no son ya posibles. Como el propio Xi Jinping sostuvo en el foro de Davos, en enero pasado, "las diferencias en sí mismas no son motivo de alarma. Lo que sí causa alarma es la arrogancia, el prejuicio y el odio". Es un mensaje que también debería ser atendido en clave china.

    Fuente Externa 
  • El mensaje del último militar leal que Isabel Perón no quiso recibir: “Cuídese, señora, porque a usted la van a echar en marzo”

    El mensaje del último militar leal que Isabel Perón no quiso recibir: “Cuídese, señora, porque a usted la van a echar en marzo”

    Poco más de tres meses antes del golpe militar del 24 de marzo de 1976, la presidenta Isabel Perón se encontraba refugiada en el subsuelo de la Casa Rosada. Con ella, estaban el sindicalista Lorenzo Miguel, el gobernador riojano Carlos Menem, el ministro de Economía Antonio Cafiero y otros funcionarios de su gabinete. Ese sábado 20 de diciembre al mediodía podían oír el vuelo rasante de los aviones de guerra Mentor de la Fuerza Aérea. En todos ellos sobrevolaba el fantasma del bombardeo a Plaza de Mayo de 1955, y la posibilidad que en ese mismo momento se estuviera llevando a cabo el derrocamiento del gobierno peronista.

    Desde el jueves 18, un grupo de oficiales de la Fuerza Aérea mantenía tomada la Séptima Brigada Aérea de Morón y el aeroparque metropolitano “Jorge Newbery”. Los vuelos de línea estaban cancelados.

    La insurrección se había iniciado por la mañana de ese día, con el secuestro de la máxima autoridad de la fuerza, brigadier Héctor Fautario, y un grupo de colaboradores, cuando se disponían a viajar a Córdoba.

    Por la mañana, se desarrollaba sin novedades el brindis de fin de año en la residencia de Olivos de Isabel Perón con funcionarios, gobernadores y sindicalistas.

    Hacia el mediodía se conoció el bando rebelde, emitido por Radio Rivadavia para todo el país. Tenía como título: “Queremos verle el rostro a la Patria”. Reclamaban la ruptura del orden constitucional, la toma del poder de las tres armas, la “instauración de un nuevo orden de refundación con sentido nacional y cristiano” y la cesantía de su secuestrado, el brigadier Fautario, por “ambigüedad política y la indecencia administrativa”.

    En la base de Morón, los rebeldes, liderados por el brigadier Jesús Orlando Capellini, recibieron la visita del general Albano Harguindeguy, del general (RE) Onganía –militar golpista de 1966-, y el vicario castrense monseñor Adolfo Tórtolo celebró una misa en la brigada rebelde para pacificar los espíritus.

    El Ejército y la Marina no se plegaron al golpe de Estado, pero tampoco impugnaron la rebelión.

    El jefe del Ejército, general Jorge Videla, que el 18 de diciembre estaba en Venezuela, envió un radiograma críptico en el que reclamó a las "instituciones responsables que actúen rápidamente en función de las soluciones profundas y patrióticas que la situación exige". El jefe de la Marina, contralmirante Eduardo Massera, suscribió la misma posición. Videla retornó de urgencia.

    Un día antes, el 17 de diciembre, Isabel Perón había decidido adelantar las elecciones presidenciales. Se votaría el 17 de octubre de 1976. Para buena parte del pensamiento castrense la convocatoria electoral no resolvía el problema. Al contrario: podía constituir una "oportunidad política para la subversión".

    En el cierre de los cursos en la Escuela de Defensa Nacional, el general José Goyret advirtió que “lo que hoy pretenden imponernos mediante el crimen, un régimen ateo, materialista y despótico, mañana quizá lo intenten mediante el sufragio”.

    Lo que los rebeldes aeronáuticos exigían por la fuerza, los comandantes de las Fuerzas Armadas se lo formulaban al poder político y sindical en reuniones y tertulias.

    La solución a la crisis de la Fuerza Aérea se logró con el desplazamiento del brigadier Fautario. La suerte del gobierno de Isabel Perón estaba echada

    En busca de garantías de supervivencia, el gobierno de Isabel intentaba darles todo a cambio, en tanto no rompieran el orden institucional: promesas de "austeridad administrativa", "control de la inflación", "compromiso popular en apoyo a la Fuerzas Armadas en su lucha contra la 'subversión'. Pero los militares también reclamaban la renuncia de Isabel.

    Esta última petición había generado tensión en filas peronistas. Pero la posibilidad se agigantó con el pedido de licencia de la Presidenta, el 13 de septiembre de 1975, cuando viajó a Ascochinga, Córdoba, a descansar, en compañía de las tres esposas de los altos mandos castenses: Raquel Hartridge de Videla, Delia Veyra de Massera y Lía González de Fautario.

    El senador Ítalo Luder asumió en forma provisional la Presidencia, y se mantuvo la expectativa, que él mismo no desdeñaba, sobre su continuidad en el ejercicio institucional. Para ello, Luder debía reunir el consenso de la propia Presidenta y del verticalismo justicialista, que unía a políticos y sindicalistas, aferrados a Isabel. El consenso de las Fuerzas Armadas ya lo tenía.

    Sin embargo, aún con la alternativa de Luder en el poder, el pronóstico de Estados Unidos era que el golpe de Estado era inevitable.

    “Hay un vacío de poder y no es ella (Isabel) quien lo llena. Puede sucederla un nuevo gobierno encabezado por Luder o alguien como él, pero la señora de Perón no es más el centro de la ecuación. El país está pronto a colapsar como para ser salvado por un gobierno débil o un parche, aunque este sea constitucional. Es inevitable que las Fuerzas Armadas tomen el poder, ya sea directa o indirectamente porque son el único sector fuerte (el otro sería el laboral [sindical], pero está fragmentado y con pobre dirección). Los militares que probablemente tomarían el poder son conservadores moderados y razonablemente inclinados a Estados Unidos [cables desclasificados Refs a) BA-5781 y b) BA-5960, fechados 10 de septiembre de 1975].

    La línea golpista que usurparía el poder había comenzado a gestarse hacía menos de dos semanas, con la designación de Videla como comandante en jefe del Estado Mayor Conjunto en reemplazo del general Numa Laplane. Fue el 28 de agosto. Videla estaba en disponibilidad, a punto de pasar a retiro. El otro candidato era el general Alberto Cáceres, comandante del I Cuerpo. Se generó una puja político-castrense por la sucesión. Isabel, aconsejada por distintos dirigentes peronistas, eligió a Videla, al que suponían adherente de una “línea profesional”, prescindente de la política.

    Cuando el 5 de octubre, Montoneros intentó tomar el Regimiento de Infantería de Monte 29, en Formosa, la presión de los comandantes militares por la extensión de decretos de "aniquilación del accionar subversivo" a todo el territorio argentino (ya se había firmado para Tucumán en febrero), fue insostenible para Luder y el gabinete de ministros.

    Ese día Videla anticipó: “La subversión es un tumor maligno que debe ser extirpado con los métodos e instrumentos que fueran necesarios”.

    El decreto se firmó.

    Diez días después Isabel reasumió la Presidencia.

    Montoneros estimó que la posibilidad de un golpe de Estado "agudizaría las contradicciones" y abriría el camino a un enfrentamiento directo entre las masas peronistas y las Fuerzas Armadas, como había sucedido en 1972, en tiempos de Lanusse.

    Pero el más renuente para el golpe de Estado, desde la órbita castrense, era el brigadier Fautario.

    Cuando los comandantes Videla y Massera lo invitaron, en dos oportunidades, el 13 y el 17 de octubre, a romper el orden constitucional, se negó. “No estamos preparados para gobernar, no insistan con eso”, dijo.

    Fautario se convirtió en un obstáculo para la línea golpista.

    En esos días, el clima de militarización avanzaba sobre la sociedad. El Ejército supervisaba materiales de lectura, en busca de “delitos ideológicos”. En una oportunidad, monseñor Jaime de Nevares, obispo de Neuquén, se quejó por las detenciones momentáneas de un sacerdote, cuatro maestras y un celador de una escuela católica en Junín de los Andes, en un procedimiento militar. La respuesta del general Juan Buasso contra el obispo fue inmediata. Expresó que no admitirá “agravios al Ejército ni vituperios y calumnias a sus miembros. El Ejército no viola ni maltrata”.

    Por la tarde del 18 de diciembre, casi diez horas después de su secuestro, el brigadier Fautario fue liberado por los sublevados en Quilmes junto a sus colaboradores. Por la noche, Isabel Perón lo reemplazó por el brigadier Héctor Agosti. Y pese a que la sublevación aérea del brigadier Capellini mantuvo por unos días la toma del Aeroparque y la Brigada de Morón, ya no habría más obstáculos en la comandancia castrense para la planificación del golpe de Estado.

    Fautario intentó anoticiar a Isabel Perón ese mismo día sobre el plan golpista. Se acercó en persona hasta la residencia de Olivos, pero la Presidenta le negó la audiencia.

    Fautario le dejó el mensaje por medio del edecán de la Aeronáutica: “Cuídese, señora, porque a usted la van a echar en marzo”El golpe militar se efectuó el día 24 de ese mes.

    * “Periodista e historiador (UBA). Su último libro es “La Guerra Invisible. El último secreto de Malvinas” (Editorial Sudamericana).

    ** Bibliografía consultada: “López Rega, el peronismo y la Triple A”, del autor de este artículo; “Operación Primicia. El ataque de Montoneros que provocó el golpe de 1976”, de Ceferino Reato, y “Los doblados. Las infiltraciones del Batallón 601 en la guerrilla argentina”, de Ricardo Ragendorfer. También se recabó información de los diarios “La Opinión” y “Clarín” de diciembre de 1975.

  • El pedido a Alberto Fernández para que se incorpore el busto de Isabel Perón al hall de los ex presidentes en la Casa Rosada

    El pedido a Alberto Fernández para que se incorpore el busto de Isabel Perón al hall de los ex presidentes en la Casa Rosada

    Juan Domingo Perón e Hipólito Yrigoyen se lucen en el frente. A la izquierda, custodian el hall Raúl Ricardo Alfonsín y Néstor Kirchner. Detrás, los secunda Héctor Cámpora y Arturo Frondizi. A la derecha, vigilan la explanada Marcelo Torcuato de Alvear y Arturo Humberto Illia. En un pasillo interno, se distribuyen Carlos Pellegrini, Cornelio Saavedra, Santiago Derqui y Bernardino Rivadavia, Justo José de Urquiza. En las inmediaciones del Patio de las Palmeras se distinguen Manuel Quintana, Miguel Ángel Juárez Celman, Luis Sáenz Peña y Roque Sáenz Peña.

    La galería de bustos presidenciales de la Casa Rosado es decorado y es homenaje. Las siluetas son testigos silenciosos del ingreso de los funcionarios por la avenida Rivadavia. Tienen su razón de ser. Alberto Fernández ordenó la reforma del salón principal con un reacomodamiento que había sido modificado en la gestión de su antecesor, Mauricio Macri. La nueva administración procuró, en la renovación del espacio, darle visibilidad a los dirigentes más recientes y asignarle el puesto de los ex presidentes peronistas y radicales con neutralidad y armonía.

    El “hall de honor de los presidentes” presume 28 bustos. No están los presidentes de facto ni todos los presidentes democráticos. No está, por ejemplo, el de María Estela Martínez de Perón -o Isabel Perón-, la primera presidenta mujer de la Argentina y de todo el continente. Había asumido la presidencia tras el fallecimiento de su esposo Juan Domingo Perón, quien era el jefe de Estado aquel primer día de julio de 1974. La ausencia de la imagen de la ex vicepresidenta, ex primera dama y máxima mandataria del país durante dos años es cuestionada por varios sectores de la sociedad.

    El periodista Carlos Campolongo devolvió el tema a la escena pública con un mensaje dirigido al presidente a través de las redes sociales: “Ya que usted se dice peronista y ahora preside el PJ, solicito que se ponga en el salón de los bustos de la Casa de Gobierno el correspondiente a la primera presidenta constitucional María Estela Martínez de Perón, derrocada por la dictadura cívico-militar”.

    “Se merece la distinción fundamentalmente porque tuvo dignidad, lealtad. Y tratándose de una mujer y de la primera presidenta del mundo, eso se potencia más”, argumentó. Él estuvo la noche previa del 24 de marzo de 1976, el día en que fue Isabel fue depuesta por la Junta Militar. Era jefe de gabinete de asesores en la secretaría de prensa y difusión dirigida por Osvaldo Papaleo. Estuvo en los últimos tres meses del gobierno peronista con la “ilusión de salvar a un sistema democrático que estaba presentando serias dificultades”.

    “Fui protagonista, vi los movimientos. Isabel Perón pudo haber entregado el peronismo a varios que querían ser sucesores, como el almirante Massera -expresó Campolongo-. La noche previa le ofrecieron un avión para irse a España, un cheque en blanco y sin embargo dijo no: se bancó más de cinco años de prisión. Eso para mí es indeleble. El paso del tiempo lo agiganta, más allá de todo lo que se puede criticar de la gestión de gobierno. Es algo que tiene que ver con la lealtad, con la patria y con el movimiento justicialista. No entiendo por qué no está la imagen de Isabel en el salón de los bustos. No hay excusa. Es un absurdo”.

    No arroja optimismo en la proyección de la causa. Y asume que las negativas surgen desde el seno del gobierno: “No me cabe la menor duda que a cierto sector del kirchnerismo no le interesa ninguna visibilidad con respecto a Isabel Martínez de Perón. Es decisión del sector más duro, con una fuerte impronta de una suerte de marxismo pasteurizado y simplificado que creen que todo en la sociedad es la lucha de clases”.

    El busto de Isabel Perón existe. Su paradero fue durante doce años una incógnita. En 2007 el gobierno de Néstor Kirchner emprendió una licitación para la fabricación de tres bustos presidenciales: los de Héctor Cámpora, Raúl Alfonsín y María Estela Martínez de Perón. Un año antes, había firmado el decreto 1872/2006, una norma para la colocación de los bustos escultóricos representativos de quienes desempeñaron, por mandato constitucional, el cargo de Presidente de la Nación Argentina, en la Galería de Bustos de la Casa de Gobierno. El primer artículo de la normativa define que los bustos “serán situados en el orden cronológico correspondiente a sus respectivos mandatos constitucionales” y que deberán transcurrir un plazo mínimo de dos períodos de gobierno contado desde la finalización del mandato. Por caso: Cristina Kirchner, quien culminó su primera presidencia en 2011, ya puede tener su busto en Balcarce 50 por haberse vencido los ocho años que exige la ley.

    Fue precisamente Cristina Kirchner quien habría congelado el proyecto promovido por su esposo. Solo estrenó el de Raúl Alfonsín al año siguiente: el propio homenajeado asistió a la inauguración de su busto en un acto sin precedentes en la historia nacional. Pero los tres bustos se licitaron. La obra del presidente radical quedó a cargo de Orio Dal Porte. El escultor Cesar Fioravanti reconstruyó a Héctor Cámpora y Enrique Savio esculpió a Isabel Perón sobre un busto de mármol de Carrara importado de Italia de 75 centímetros de altura.

    Savio concluyó la obra a mediados de 2008 y la envió por la empresa Full Time a la Casa Militar de la Presidencia. Después el busto desapareció. Lo encontró, de casualidad y años después, Pablo Miño, un anticuario y militante del justicialismo provincial. La escultura de los hombros y la cabeza de la ex presidenta terminó en un depósito del dueño de la compañía logística, por decisión del gobierno en curso. El empresario murió en un accidente automovilístico en la Panamericana y su viuda pretendió venderlo. La propuesta le llegó a Miño.

    “Savio me contó que efectivamente la obra estaba extraviada, aunque él la había enviado a la Casa de Gobierno. En algún momento, no se sabe todavía cómo, la pieza volvió a manos de la empresa de transporte que la llevó desde el taller de Savio hasta la Rosada. De hecho, la mujer que me la ofreció me contó que era viuda y que su esposo hacía transportes hacia Casa de Gobierno”, explicó en diálogo con Infobae en una nota publicada en septiembre del año pasado.

    La curadora del Museo Casa Rosada, Adriana Mare, organizó la recuperación de la obra que estuvo perdida durante doce años. Según confió el autor de la escultura, ella estaba en la búsqueda del derrotero del busto desde la asunción de Alberto Fernández, quien habría manifestado su deseo de entronizar los bustos faltantes de los ex presidentes argentinos.

    “Pareciera que a muchos dirigentes les cuesta entender que la República es de todos, no de unos o de otros. Tal vez la presencia de Isabel Perón en la galería de los bustos ayude a recuperar una parte de nuestra historia negada y que esto constituya un principio de racionalidad, condición necesaria para encontrarle soluciones al ‘problema argentino’”, opinó María Sáenz Quesada, historiadora y autora del libro La primera presidente. Isabel Perón, una mujer en la tormenta.

  • El silencio que rodea a Isabel Perón, la última presidenta derrocada, a 45 años del golpe militar en Argentina

    El silencio que rodea a Isabel Perón, la última presidenta derrocada, a 45 años del golpe militar en Argentina

    Cada 24 de marzo, fecha en la que se conmemora el golpe de Estado de 1976 en Argentina, María Estela Martínez de Perón es la gran ausente. Fue la primera mujer presidenta de Argentina y su gobierno, el último en ser derrocado. Pero su nombre apenas se menciona.

    Es, quizá, el personaje más incómodo para el peronismo, ese movimiento político predominante en la historia argentina. Por eso no la reivindica. Ni la recuerda.

    Los homenajes, los halagos y los aplausos siempre son para Juan Domingo y Eva Perón, la pareja inmortal que, para sus militantes, representa la justicia social, piedra fundacional del ideario peronista no siempre cumplido por los presidentes emanados de sus filas. Porque la contradicción también es otra marca indeleble del partido.

    La narrativa de los 24 de marzo apela, sobre todo, al terror implantado por el gobierno de facto, a los responsables de decenas de miles de asesinatos, secuestros, desapariciones, torturas y apropiaciones de menores. Se actualizan las cifras de los juicios por los crímenes de lesa humanidad. Se recuerda a las víctimas. Pero de la presidenta que fue destituida por los militares se habla poco y nada.

    Hoy, a sus 90 años, la tercera esposa de Perón, que desde joven adoptó el nombre de 'Isabel' y fue conocida popularmente como 'Isabelita', vive refugiada en Madrid. Y en silencio total. No habla con la prensa, no hace pronunciamientos públicos, no escribe memorias.

    El documental 'Una casa sin cortinas', estrenado la semana pasada en el Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires (Bafici), indaga en la figura de un personaje de tanta relevancia histórica. Una sucesión de entrevistas confirman que es un personaje no resuelto en el peronismo.

    En las librerías apenas si puede encontrarse 'La primera presidente', una exhaustiva biografía publicada por la historiadora María Sáenz Quesada, pero el historiador Diego Mazzeri ya terminó otra obra en la que, según él mismo ha reconocido, pretende reivindicar a la expresidenta.

    El golpe

    "Señora, las Fuerzas Armadas han decidido tomar el control político del país y usted queda arrestada". Con estas palabras, el general José Rogelio Villarroel detuvo a Martínez de Perón en las primeras horas del 24 de marzo de 1976.

    Pasadas las tres de la mañana de ese día, Videla ofreció su primera cadena nacional para informarle a la población que las Fuerzas Armadas habían tomado el poder. El golpe estaba consumado. Terminaban así los 20 meses del Gobierno que Martínez de Perón había encabezado en medio de una de las etapas de mayor violencia política del país.

    Su llegada al poder había sido forzada. La cronología se remontaba a aquel 5 de agosto de 1973, cuando Perón anunció que la fórmula de candidato a presidente y vicepresidente en las elecciones de ese año estaría integrada por él y por su esposa. Ganaron con el 61 % de los votos. Ni antes ni después ningún binomio alcanzó tal cantidad de sufragios en Argentina.

    El 12 de octubre, la pareja asumió el Gobierno. Pero solo nueve meses después Perón murió y, tal y como lo mandaba la Constitución, su lugar fue ocupado por la vicepresidenta. Desde el principio, parecía que la viuda tenía los días contados en la Casa Rosada. En 1930, Argentina había comenzado una historia de intermitentes golpes militares. Perón también había sufrido uno, en 1955, que interrumpió su segundo mandato. Y a mediados de los años 70, la inestabilidad y la violencia no cesaban. Involucraba a guerrillas, a grupos parapoliciales, a fuerzas de Seguridad y a las Fuerzas Armadas.

    Para gobernar, Martínez de Perón se apoyó principalmente en José López Rega, el exsecretario personal de Perón que creó la Alianza Anticomunista Argentina, la temible Triple A que se erigió en un cuerpo parapolicial de ultraderecha que cometió crímenes de lesa humanidad antes de que los militares cometieran el golpe de Estado. Años después, la presidenta aseguraría que jamás había sabido de estos delitos.

    La dependencia en López Rega debilitó todavía más el de por sí escaso liderazgo de una presidenta que era defenestrada incluso por los sectores del peronismo de izquierda y que no reconocían en ella el legado de su caudillo. Su Gobierno, marcado por las represiones, persecuciones a opositores, el autoritarismo y las declaraciones de estado de sitio, fueron el antecedente directo del terrorismo que consolidaría la dictadura militar que la derrocó.

    A la inestabilidad política se sumaba la económica y social. El 4 de junio de 1975, el ministro de Economía Celestino Rodrigo, quien había sido impuesto por López Rega, anunció un paquete de ajuste del gasto público que fue conocido como el "Rodrigazo". El peso se devaluó más del 150 % y las tarifas de servicios se duplicaron mientras se imponían topes a los salarios. Acorde con la época, el sueño de las políticas neoliberales se había puesto en marcha a costa del empobrecimiento del país, de la población. Este era "otro" peronismo alejado por completo de la tan prometida justicia social, uno que le pedía por primera vez un préstamo al Fondo Monetario Internacional.

    La crisis política, económica y social fue de tal magnitud que significó el fin de López Rega, a quien Martínez de Perón mandó como embajador a España. Pero ello no fortaleció al Gobierno. Al contrario. Las especulaciones sobre su estado de salud y su imposibilidad para dirigir al país eran constantes, tanto como las presiones para que renunciara y los rumores de un inminente golpe de Estado que, cuando se consumó, en realidad no sorprendió a nadie.

    El origen

    Nacida en la norteña provincia de La Rioja el 4 de febrero de 1931, María Estela Martínez Cartas fue una bailarina que a mediados de los años 50 se encontraba de gira en Panamá, como parte de un espectáculo musical.

     

    Perón vivía ahí, exiliado luego del golpe sufrido en 1955. Ya se había casado en 1929 con Aurelia Tizón, y en 1945 con María Eva Duarte, pero ambas lo dejaron viudo. En Panamá, inició una relación con la joven bailarina a la que le llevaba 36 años, y quien luego lo acompañó en un periplo por Venezuela, República Dominicana y España. A Argentina no podía volver porque estaba proscrito.

    En 1961, la pareja se casó y Martínez de Perón comenzó a adquirir protagonismo político. Cuatro años más tarde, viajó a Buenos Aires en representación de su esposo. Durante nueve meses encabezó cientos de reuniones, se involucró en elecciones locales y conoció a López Rega, quien después la acompañaría de regreso a Madrid para instalarse con ella y con Perón de manera definitiva.

    El proyecto de Perón era volver al país. En aras de ese objetivo, su esposa volvió a Buenos Aires en 1971 y entonces quedó en evidencia tanto la popularidad inalterable del peronismo como sus divisiones internas. La proscripción se resquebrajaba.

    Para las elecciones de marzo de 1973, Perón quiso ser candidato presidencial pero el requisito de residencia impuesto por la dictadura se lo impidió y su lugar fue ocupado por Héctor Cámpora, quien ganó con el 49,5 % de los votos. El peronismo volvía así al poder, pero de una manera absolutamente irregular porque, en los hechos, el verdadero líder del país era Perón, quien ya había vuelto al país junto con su esposa.

    Cámpora sólo pudo gobernar durante 49 días. El 13 de julio, menos de un mes después del regreso definitivo de Perón a Argentina, firmó su renuncia. Las nuevas elecciones se convocaron para el 23 de septiembre y las ganó la fórmula Perón-Perón: Juan Domingo y María Estela, mejor conocida como Isabel, una figura sin trayectoria política, sin liderazgo, que sabía que, por el estado de salud de su esposo, en algún momento le tocaría ocupar la Presidencia.

    El exilio

    La noche del golpe, a sus 45 años, Martínez de Perón fue trasladada a la provincia de Neuquén, ubicada en el sur del país, en donde permaneció detenida durante siete meses. De ahí fue llevada a una base naval en la ciudad de Azul, en la provincia de Buenos Aires. Las condiciones fueron mejores gracias a la protección que le brindó el almirante Emilio Massera, uno de los miembros de la Junta Militar.

    Más tarde continuó su arresto en la quinta de San Vicente, una propiedad de Perón ubicada en la provincia de Buenos Aires que hoy está reconvertida en un desvencijado museo. La derrocada presidenta pasó allí sus últimos años en Argentina, de donde partió rumbo a Madrid en julio de 1981, cuando el gobierno militar consideró cumplida su prisión y la obligó a exiliarse.

    Desde entonces, Martínez de Perón se fue convirtiendo de a poco en un enigma. En 1983, al regreso de la democracia, la exdirigente quiso que el peronismo postulara como su candidato presidencial a su amigo, el golpista Massera, quien en 2010 moriría condenado por crímenes de lesa humanidad. Pero fue una de sus últimas intervenciones en la política partidaria.

    En diciembre de 1983, 'Isabelita' regresó a Buenos Aires para asistir a la toma de posesión del presidente Raúl Alfonsín. Aprovechó su estancia para reunirse con sectores peronistas, negociar su amnistía para evitar ser juzgada por hechos cometidos antes del golpe militar y tratar de recuperar los bienes decomisados a Perón, lo que lograría años más tarde, durante la Presidencia de Carlos Menem (1989-1999).

    De a poco, la expresidenta eligió el silencio. Ni siquiera hizo declaraciones públicas entre 2006 y 2008, cuando jueces argentinos solicitaron su extradición de España acusándola de delitos de lesa humanidad en causas que, finalmente, no prosperaron.

    Y así sigue Martínez de Perón, callada, a 45 años del golpe que la derrocó y que dio inició a la dictadura más sangrienta de Argentina, un proceso que es una herida abierta para los argentinos y en el que ella es la gran olvidada. Ni siquiera hay polémica. De 'Isabelita', simplemente, jamás se habla.

    Cecilia González: Fuente Externa

     

     

  • Renuncia rector del Instituto Técnico Superior Comunitario tras acusación de acoso sexual

    Renuncia rector del Instituto Técnico Superior Comunitario tras acusación de acoso sexual

    El rector del Instituto Técnico Superior Comunitario (ITSC), José Altagracia Sánchez, renunció ese domingo de su cargo, luego de haber sido denunciado de acoso sexual por dos mujeres y nepotismo al nombrar a un hermano en esa dependencia.

    Según un comunicado de prensa, Sánchez “indicó que motivado en el interés de sectores determinados por obtener el puesto que ocupaba, sumando a gestiones y orquestaciones de competidores políticos que buscaban sacarle de circulación y al hecho de negarse a aceptar el chantaje y la extorsión frente a dicha campaña sucia dirigidas a su persona se apartó del cargo que por 7 meses ostentó”.

    En una carta enviada al presidente de la República, Luis Abinader, y al ministro de Educación Superior Ciencia y Tecnología (Mescyt), Franklin García Fermín, agradeció la oportunidad de dirigir el Instituto Técnico Superior Comunitario al que le dedicó más de 6 meses de esfuerzo y trabajo generando frutos que están a la vista de todos.

    Algunos sectores cercanos al ex rector, aseguran que detrás de las denuncias existen algunos actores políticos, entre ellos altos dirigentes del PRM de Santo Domingo Este, funcionarios nombrados por decretos, legisladores y regidores peremeistas, los cuales serian identificados en los próximos días. 

    Abinader designó a Sánchez en ese cargo a través del decreto 370-70 en sustitución d Víctor Hugo De Lancer, en fecha del 20 de agosto del año pasado.

    El catedrático Sánchez, exregidor y dirigente político, afirmó que seguirá trabajando por su partido, por el bien de las bases y para que gobierno de Luis Abinader siga avanzando en sus objetivos, según el comunicado.